La sombra de la violencia étnica planea sobre las elecciones en Etiopía

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Cuando los disparos resonaron una mañana de abril, Genet Webea abrazó a su marido y su hija de siete años, pidiendo que su casa se mantuviera a salvo de la violencia étnica que nuevamente estremecía a su región en el centro de Etiopía.

Esa mañana, una decena de hombres armados forzaron la puerta de su casa en la localidad de Ataye. Genet les imploró que tuvieran piedad pero fue en vano: mataron a su marido.

Fue uno de los 100 civiles asesinados en una reciente ola de violencia en la región de Amhara. Más de 1.500 inmuebles fueron incendiados y sus calles, otrora vibrantes, quedaron cubiertas de trozos de metal carbonizado.

La violencia étnica en Etiopía ha manchado la gestión del primer ministro Abiy Ahmed, premio Nobel de Paz en 2019, y amenaza las próximas elecciones en las que disputará un nuevo mandato.

La votación está prevista para el 21 de junio, pero las instancias electorales consideran que la inseguridad y los problemas logísticos imposibilitan celebrar los comicios en esa fecha en al menos 26 circunscripciones, entre ellas Ataye.

En esta localidad agrícola parece inalcanzable la meta de Abiy Ahmed de unificar a los 110 millones de etíopes, dispersos en una miríada de grupos étnicos.

La mayoría de sus 70.000 habitantes son amhara, pero tiene varios poblados oromo. Se han registrado al menos seis episodios de violencia étnica entre las poblaciones oromo y amhara, los principales grupos étnicos a escala nacional, desde la llegada al poder de Abiy en 2018, dijo el alcalde Agagenew Mekete.

Para Genet Webea, una amhara, el simple hecho de escuchar la lengua oromo le provoca una enorme angustia y le trae a la memoria la imagen de su marido desangrado sobre el piso de su cocina.

"Fueron ellos (los oromo) los que le hicieron eso a mi marido", asegura ella. "No quiero verlos ni escucharlos".

- Acceso a las tierras -

Para el alcalde Agagenew, la violencia refleja las tensiones que rodean el acceso a las tierras fértiles de la región, donde se cultiva sorgo, maíz y trigo.

Amhara ha sufrido más de 400 muertos y 400.000 desplazados en marzo y abril, según el mediador jefe de Etiopía, Endale Haïlé, quien se niega a brindar una clasificación de víctimas por etnia.

En los últimos años, las tensiones se han agravado en toda Etiopía, el segundo país más poblado de África.

Según el alcalde, la intención del primer ministro de aliviar el autoritarismo de la anterior coalición gubernamental creó un espacio político sobre el cual se han abalanzado los grupos violentos etnonacionalistas.

"Desde la llegada de Abiy al poder, ha habido indulgencia en nombre de la apertura a la democracia", explicó Agagenew. "Hay una falta de rigor en la aplicación de la ley".

Como Genet Webea, atribuye las muertes en parte al Ejército de Liberación Oromo (OLA), un grupo rebelde calificado como "organización terrorista" por las autoridades.

OLA niega toda presencia en la región y afirma que las autoridades los acusan falsamente para justificar una "limpieza étnica" contra los oromo.

Muchos oromo en Ataye no creen que OLA esté implicado en la violencia, como Boru, quien no reveló su apellido por razones de seguridad.

Según Boru, la violencia comenzó el 19 de marzo luego de que un imán oromo fue asesinado frente a una mezquita por las fuerzas de seguridad amhara, quienes impidieron a sus allegados recuperar el cuerpo.

"Esto no salió de la nada. Es una guerra, cada bando ataca al otro", aseguró.

Pero al margen de quién es responsable, la violencia ha transformado a Ataye en una ciudad fantasma.

El hospital y el puesto policial han sido saqueados. Solo quedan algunas cosas dispersas.

La mayoría de los habitantes han huido y la multitud solo aparece para las distribuciones de sacos de trigo organizadas por las autoridades.

- "Muertes politizadas" -

La comisión electoral asegura que, como las otras 25 circunscripciones envueltas en violencia, Ataye votará sin problemas en los próximos comicios.

Sin embargo, no hay preparativos en marcha y los habitantes se muestran poco entusiastas.

"¿Por qué vamos a votar? No tenemos ningún interés en estas elecciones, hemos perdido nuestras casas", expresó Hawa Seid, de 19 años.

En otras partes del país, la masacre de Ataye podría pesar en la votación. Ya provocó manifestaciones en la región de Amhara y alimentó la versión de un "genocidio" promovido por algunos militantes.

La Amhara Association of America, con sede en Washington, dice que más de 2.000 amhara han sido asesinados en decenas de masacres perpetradas desde julio de 2020.

"Para personas cuya existencia misma es puesta en duda, pienso que la cuestión de la seguridad de los amhara en toda Etiopía determinará su voto", afirmó Dessalegn Chanie, miembro del partido opositor Movimiento Nacional por los Amhara.

Por su parte, el portavoz de la región Amhara, Gizachew Muluneh, acusa a los partidos rivales de "tratar de politizar las muertes para sacar provecho".

Genet Webea ha participado en algunas manifestaciones. "Estaba feliz de estar allí, quería mostrar el mal que nos han hecho y exigir al gobierno detener el genocidio de los amhara", explicó.

Sin embargo, no deja de creer que los amhara y los oromo puedan vivir un día en paz.

Ella contó que, tras la muerte de su marido, sus vecinos oromo la albergaron brevemente junto a su hija hasta que se aplacó la violencia.

El gesto le recordó una época apacible que ella quisiera ver de nuevo: "Antes vivíamos todos juntos, como una familia".

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