La solución innovadora a los problemas de espacio de la agricultura

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View of the 30-meter vertical garden (Vegetal Wall) in the courtyard of the Pershing Hall hotel in the 8th district of Paris designed by French Botanist Patrick Blanc March 10, 2010.  REUTERS/Charles Platiau   (FRANCE - Tags: ENVIRONMENT TRAVEL)
Un jardín vertical en París. REUTERS/Charles Platiau (FRANCE - Tags: ENVIRONMENT TRAVEL)

Un problema del que ya hemos hablado en alguna ocasión es el de dar de comer a un número cada día mayor de personas. La población humana del planeta no hace más que crecer, y conseguir alimentar a toda esta gente cada vez es más complicado. Pero igual la solución ya ha llegado: la agricultura vertical.

Uno de los problemas de dar de comer a toda la humanidad es la falta de espacio. De superficie en el planeta para cultivar la comida que hace falta. Porque el terreno de cultivo en el planeta no es infinito, y por mucho que queramos, tampoco podemos mejorar las cosechas sin fin.

Así que mala solución tiene... salvo que levantemos la cabeza del suelo. Literalmente: hay que pensar en vertical. En jardines verticales, en concreto. Esta técnica, que ya se usa en muchos lugares, se basa en... precisamente en lo que suena: en crear jardines sobre paredes, que crezcan en vertical en lugar de horizontal como estamos acostumbrados.

Pero si en lugar de plantar flores y plantas ornamentales, utilizamos esos jardines verticales como cultivos verticales, podemos tener la solución a los problemas de espacio para dar de comer a la gente.

Además, las "granjas verticales" - por ponerle algún nombre - tendrían dos ventajas más. La primera es que no tendríamos que robarle (más) terreno a la naturaleza para cultivar. Se puede ampliar la capacidad de producir alimento para el ser humano sin necesidad de afectar a los ecosistemas. Una gran ventaja.

Y también permiten una gestión más sostenible de los recursos. Las granjas verticales se cultivarían por aeroponia o por hidroponia. En el primer caso, tanto el agua como los nutrientes se les darían a las plantas en forma de bruma, lo que permite que lleguen de manera mucho más precisa a las raíces y se consuma mucha menos agua. En el caso de los cultivos hidropónicos, las raíces se asientan sobre agua, y aunque pueda parecer contraintuitivo, requiere de menos nutrientes y agua que el cultivo tradicional.

¿Son todo ventajas? No realmente. En primer lugar, la idea de ir de una agricultura tradicional, sobre el plano, a una en vertical tiene sus problemas. Y el primero de ellos es saber si seremos capaces de alimentar a la población humana así. Los defensores de este tipo de estrategias están seguros de que se podrá, pero no hay seguridad.

Y también hay que tener en cuenta que las granjas verticales no son baratas. Requieren una inversión inicial importante. Según ciertas estimaciones, estamos hablando de unos 15 millones de dólares en poner en marcha una granja vertical funcional. Por suerte, hay inversores interesados en ello, pero hay que tener en cuenta este hecho.

En cualquier caso, es una idea innovadora a un problema que ha sido una constante desde el inicio de la humanidad, y que cada vez es más importante.

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