La solución al gran efecto contaminante de las flatulencias de las vacas

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Milking cows eating forage and hay in modern farm cowshed on dairy farm.
Milking cows eating forage and hay in modern farm cowshed on dairy farm.

Las vacas y el cambio climático se están convirtiendo en un tema recurrente. Entre otras cosas, porque las vacas producen una gran cantidad de gases de efecto invernadero por sus flatulencias. Y la solución puede estar en cambiar su dieta.

Un detalle interesante: la mayoría de los gases que emiten las vacas se liberan por los eructos, en contra de lo que muchas veces pensamos. Y en su mayoría se trata de metano, un gas con un efecto invernadero mucho más poderoso que el más conocido dióxido de carbono.

Resulta que la producción de metano de las vacas tiene mucho que ver con su alimentación. Por los procesos bioquímicos que sufre la comida de las vacas durante su digestión, se produce metano. Pero si se cambia la dieta, se puede reducir la producción de este gas.

En concreto, y tal como explican los investigadores de la Universidad de New Hampshire que están realizando un estudio sobre el tema, si las vacas pasan a comer algas la cantidad de metano que producen se reduce hasta en un 20%

Que no es ninguna tontería. En primer lugar, porque la producción y recolección de algas no es algo complejo, y en segundo lugar porque un 20% es una cantidad nada desdeñable, y no es más que el principio. El estudio que está en marcha va a durar cuatro años, y ya se ha alcanzado el nivel de reducción del 20%.

Y un detalle importante más, y realmente uno muy muy importante. Cambiar de dieta a las vacas no disminuye su producción de leche. Que es un factor fundamental a tener en cuenta en este caso. Porque si la producción de las vacas disminuyese, no existiría un incentivo para que los ganaderos cambiasen sus costumbres. O peor aún, obligaría a aumentar el número de vacas, con lo que tal vez la huella de metano se haría incluso mayor.

De lo que no hay datos es de la producción de carne. Los investigadores manejan la idea de que la cantidad de carne debería aumentar. A fin de cuentas, si las vacas producen menos metano es porque las algas les ofrecen mejor resultado nutricional. Y si el alimento tiene un mejor perfil nutricional, parece razonable pensar que producirían más carne, y también más leche.

Lo que queda por saber es si existe algún cambio en el sabor, en las propiedades organolépticas, tanto de la leche como de la carne. Si al usar algas como alimento, esto afecta de alguna manera a las vacas de modo que pueda repercutir en la leche y la carne que producen. De esto tampoco sabemos nada de momento, pero como decimos el estudio tiene un horizonte temporal de cuatro años.

En cualquier caso, parece que cambiar la dieta sí puede ayudar a salvar el planeta, y no sólo si lo hacemos los humanos.

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