Sólo quedan 84 leopardos del Amur

Escuchar que quedan sólo 84 individuos de una especie es preocupante. Si encima se trata de un felino, aún más. Y sin embargo es una noticia mejor de lo que podría parecer a primera vista. Mala, sí, pero no tanto como se pensaba. El caso del leopardo de Amur (Panthera pardus orientalis) es bastante particular.

En un artículo reciente se cuenta la situación, además de dar el número que tanto llama la atención. Por dejarlo claro desde el principio, vamos a explicar por qué siendo una mala noticia, no lo es tanto como se pensaba o como parece: la estimación inicial es que quedaban entre 20-50 leopardos de Amur. Que haya 84 es preocupante, pero mejor de lo esperado.

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Cachorros de Leopardos de Amur en el zoo de Leipzig, Alemania. (AP Photo/Jens Meyer)

El leopardo de Amur es una subespecie que vive en una región fronteriza entre Rusia y China, en el sureste de Siberia. Queda alguno más en la península de Corea, en la zona desmilitarizada entre las dos Coreas, pero de esa población apenas se tienen datos y se da por perdida.

Hasta ahora, los estudios se centraban en la población de leopardos que vivían en la zona rusa del hábitat. Por eso se asumía que el número era menor. En el estudio recién publicado han estudiado por primera vez ambas poblaciones al mismo tiempo – en realidad, la población a ambos lados de la frontera – y de ahí la diferencia.

La manera de hacerlo es sencilla de explicar, aunque no tanto de llevar a cabo. Se colocaron cámaras de fototrampeo, que disparan fotografías cuando detectan movimiento, a todo lo largo del potencial hábitat.

Después se analizaron las imágenes una a una, y se pudo identificar a cada leopardo por sus manchas. Que como ocurre con las huellas dactilares humanas, son distintas en cada individuo. Por eso se sabe que hay 84 individuos, y no 20 como se pensaba. Pero no sólo eso, se ha podido plantear una explicación de por qué hay más individuos, y cómo se están moviendo.

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Ejemplar de Leopardo de Amur en el Zoo de Pittsburgh. (AP Photo/Gene J. Puskar)

Lo que ocurre, según el equipo internacional de científicos responsables del estudio, es que en la zona rusa ya “no caben” más leopardos. Están al límite de su capacidad de carga, y por eso están colonizando territorios al otro lado de la frontera. Una frontera humana, que a los animales les importa poco, todo sea dicho.

El problema está en que ninguno de los dos fragmentos de hábitat tiene suficientes recursos como para mantener una población potente de leopardos de Amur. Están saliendo de la zona rusa no porque esté superpoblada en términos absolutos, si no porque el hábitat está tan dañado que no tiene recursos para sostener más individuos. Y en la parte china la situación no es mucho mejor.

Así que si se quiere salvar de la extinción al leopardo de Amur, habrá que poner en marcha proyectos que tengan en cuenta territorios a ambos lados de la frontera. Al menos se ha dado el primer paso.