Los "soles de Tejate" son geoglifos que representan al Sol y a la Luna

Imagen cedida por Daniel Rodríguez Urra de Los "soles de Tejate", unas estructuras de piedra visibles desde la altura en el municipio de La Oliva son dos geoglifos que representan al Sol y a la Luna y están situados en una zona, el malpaís de la Arena, que era una gran área sacralizada por los antiguos índigenas de Fuerteventura. EFE/ (Solo uso editorial)

Santa Cruz de Tenerife, 25 nov (EFE).- Los "soles de Tejate", unas estructuras de piedra visibles desde la altura en el municipio de La Oliva, en Fuerteventura, son geoglifos que representan al Sol y a la Luna y están situados en una zona, el malpaís de la Arena, que era una gran área sacralizada por los antiguos indígenas de la isla canaria.

Esta es una de las conclusiones de la investigación "Los soles de Tejate", presentada como ponencia por José Juan Jiménez y María Antonia Perera en las XVIII Jornadas de Estudios sobre Fuerteventura y Lanzarote, explica el primero en una entrevista a Efe.

Ambos investigadores señalan que el malpaís de la Arena es una gran área arqueoastronómica sacralizada donde los indígenas edificaron geoglifos monumentales exclusivos de Fuerteventura.

Según José Juan Jiménez, conservador del Museo Arqueológico de Tenerife, estos geoglifos son estructuras arquitectónicas construidas para que fueran visibles desde lo alto, con piedras de color claro que resaltan sobre el terreno volcánico del malpaís de la Arena cerca de Tejate y Tisajoyre.

En esta zona existen cuevas retocadas, edificaciones de habitación, culto y de uso funerario que ocupan cientos de hectáreas con relevancia ambiental, estética, geológica, geomorfológica, paisajística y de aprovechamiento ganadero tradicional, añade el arqueólogo.

En este paraje destacan la Cueva de la Aldeíta, la Cueva de los Ídolos, la Cueva de los Pascuales, la Cueva de los Corredores y otras oquedades acondicionadas en la propia montaña o volcán de la Arena, precisa.

Los materiales constructivos de los geoglifos son piedras eruptivas sin labrar colocadas unas sobre otras en muros de ancho variable cuyo interior se rellenó con otras piedras de menor tamaño.

"Como estas coladas de lava impiden las cimentaciones, los muros arrancan en hileras paralelas encajadas con un relleno intermedio de piedras pequeñas sin ripios", aclara el arqueólogo.

José Juan Jiménez menciona que en Tejate existen dos grandes estructuras circuliformes con un diámetro interior de 35/36 metros, emplazadas respectivamente a naciente y poniente, con ejes radiales externos con una longitud situada entre 7 y 20 metros cuyos extremos están ocasionalmente unidos por muros y que alcanzan un diámetro máximo total de 76 y 78 metros cada una.

En los alrededores hay construcciones elipsoidales, circulares, montículos pétreos y muretes de menor envergadura descubiertos en conjunto por Margarita Cejudo y María Antonia Perera.

En esta investigación Jiménez y Perera, ambos doctores por la Universidad de La Laguna, han confirmado que los denominados "soles de Tejate" siguen una alineación y orientación principal este-oeste que coincide con el tránsito solar de los equinoccios astronómicos.

Pero también han percibido otros puntos donde habitualmente se producen ortos, ocasos solares y paradas mayores de la luna, como informaron en su momento los astrofísicos y arqueoastrónomos Juan Antonio Belmonte y César Esteban.