Sobreviviente de Auschwitz teme el surgimiento del antisemitismo

Por Catherine TRIOMPHE
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El sobreviviente de Auschwitz Frederick Terna de 96 años, en su casa en Nueva York, el 4 de diciembre de 2019

Mientras la canciller alemana Angela Merkel visita por primera vez Auschwitz el viernes, el sobreviviente al campo de exterminio Frederick Terna se encontraba en su casa en Nueva York preocupado por el resurgimiento del antisemitismo.

Terna, en Estados Unidos desde 1952, no está tratando de ser "la conciencia del mundo", pero está preocupado por las similitudes que ve entre la política actual y el nacionalismo intolerante de 1930.

"Este antisemitismo es un problema con el que el mundo tiene que vivir. Estoy acostumbrado, es parte de mi funcionamiento. Está ahí, de fondo, todo el tiempo", dijo en una entrevista con la AFP en su casa de Brooklyn.

Terna era un niño en Praga cuando la Alemania nazi anexó partes de Checoslovaquia a fines de 1938 antes de invadir el país el año siguiente cuando Adolf Hitler inició su marcha por Europa.

Todos los miembros de su familia murieron en las fábricas de asesinatos nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

El campo de exterminio de Auschwitz-Birkenaun en la Polonia ocupada por los nazis fue el tercero de los cuatro campos en los que Terna fue detenido durante la guerra, pero dice que no siente miedo a pesar de todo lo que vivió.

Terna, un apodo elegido por su padre para ocultarlo de los nazis, llegó a este lugar en el otoño 1944 luego de ser retenido en el campamento Terezin, cerca de Praga.

"Auschwitz no se ha ido. Parte de mí todavía está en Auschwitz", aseguró.

- Campos de exterminio -

No estuvo mucho tiempo en Auschwitz. Junto con miles de otros hombres, Terna fue enviado al campo de concentración en Dachau, Bavaria. Allí, los detenidos eran forzados a construir fabricas subterráneas que no pudieran ser detectadas por los bombarderos aliados.

Las fuerzas estadounidenses liberaron el campo en abril de 1945. Terna, quien estaba extremadamente débil, volvió a Praga. Allí encontró a un oficial comunista viviendo en su antiguo departamento, quien lo insultó y lo ahuyentó.

Luego de pasar un tiempo en Francia, Terna se fue con su primera esposa, ya fallecida, hacia una nueva vida en Estados Unidos.

"Tenía la idea de irme lo más lejos posible de Europa", dijo.

La mente de Terna es aguda y su cuerpo está en forma. Sube las 35 escalones de su casa con firmeza y es un pintor prolífico.

Con el aumento de los ataques contra judíos en Europa y Estados Unidos, Terna dijo que corresponde a los pocos sobrevivientes restantes del Holocausto controlar el antisemitismo.

"Soy uno de los que quedan que señalan con el dedo a aquellos que son antisemitas, que intentan culparnos de los males del mundo a nosotros, los judíos, hoy", dijo rodeado de pinceles y tubos de pintura.

Terna cree que aquellos que como él han sido testigos de las atrocidades han hecho su trabajo.

"Hoy, puedes ir a cualquier parte del mundo, desde aquí a Tasmania y Nueva Zelanda. No hay una escuela de educación superior que no tenga un curso sobre la Shoah (término hebreo para Holocausto)".

- "En el mismo barco" -

"Entonces, de alguna manera hemos tenido éxito", dijo con un acento que revela sus orígenes checos.

Pero piensa que aún hay mucho trabajo por hacer. Terna se preocupa por el auge del nacionalismo y la división, particularmente en Europa Central, pero también en Estados Unidos.

Hungría es el que le viene primero a la mente. Pero asegura que cuando Donald Trump fue elegido presidente de Estados Unidos en 2016, su mente regresó a la Praga de la década de 1930.

"Mi reacción a lo que está sucediendo ahora está muy influida por lo que experimenté en la década de 1930. Miedo es la palabra equivocada, pero estoy muy muy preocupado", agregó Terna.

Sin embargo, cree que las divisiones políticas, nacionalistas y religiosas pueden curarse.

"Que volveremos a la conciencia de que todos estamos en el mismo barco. Soy muy optimista al respecto", dijo.

Asegura que la visita de Merkel a Auschwitz, la tercera de un canciller alemán, puede ayudar.

"Es un proceso de curación que dice que somos responsables el uno del otro", concluyó.