La 'triada' clásica: 3 síntomas muy típicos producidos por los golpes de calor

Mónica De Haro
·6 min de lectura

Estos son los factores que debes controlar para saber si sufres un golpe de calor que está poniendo en riesgo tu vida; podrías tener un fallo multiorgánico

La deshidratación es uno de los primeros síntomas del golpe de calor que se manifiesta progresivamente sin que la persona pueda muchas veces percatarse de ello, pues afecta notablemente al cerebro: Mareos, fatiga, cansancio, confusión, desorientación y dolor de cabeza son algunos de los síntomas iniciales más frecuentes. (Foto: Getty)
La deshidratación es uno de los primeros síntomas del golpe de calor que se manifiesta progresivamente sin que la persona pueda muchas veces percatarse de ello, pues afecta notablemente al cerebro: Mareos, fatiga, cansancio, confusión, desorientación y dolor de cabeza son algunos de los síntomas iniciales más frecuentes. (Foto: Getty)

Hombre de 35 años con 42,5 grados acude a urgencias en Córdoba, una ciudad que, como muchas otras de España, está sufriendo unas olas de calor asfixiantes. ¿El diagnóstico? Golpe de calor.

Cuando acudió tenía "una temperatura casi incompatible con la vida", dicen los médicos que le atendieron. Y es que las altas temperaturas que están azotando al país suponen un alto riesgo para nuestra salud y los expertos advierten de que debemos estar alerta para identificar estos síntomas:

  • Tener más de 40 grados. Pero no se trata de fiebre común sino de un trastorno del centro termo-regulador del cerebro (hipertermia muy intensa) ubicado en el hipotálamo que hace subir mucho la temperatura del organismo. Si la temperatura corporal central es igual o superior a 41 °C o supera durante mucho rato los 42 °C se empiezan a dañar los sistemas nervioso y cardiovascular, y a partir de los 45 °C se inicia la destrucción celular y el daño de los órganos afectados aún es más grave. Esto junto con la elevada temperatura exterior y el consumo mínimo de agua puede ocasionar una situación de deshidratación y elevar la temperatura corporal, ocasionando un shock térmico en el sistema.

  • Estás muy caliente pero no sudas, es un síntoma muy malo. Algo no está funcionando como debería. En el golpe de calor provocado por un clima caluroso, la piel se sentirá caliente pero seca al tacto.

  • Se te va un poco la cabeza. La alteración de la conciencia es un indicador claro. Puede que el agotamiento te venza o te notes flojo. Presta atención porque puede ir a más. El golpe de calor puede provocar confusión, agitación, problemas de dicción, irritabilidad, delirio, e incluso convulsiones y coma. Por eso, es importante detectar cambios extraños en el comportamiento de las personas que tenemos cerca en situaciones en las que pueda existir riesgo de golpe de calor (jugando, practicando deporte o trabajando con temperaturas elevadas).

(Foto: Getty)
Un signo externo vital para identificar un posible golpe de calor es una piel roja, caliente y muy seca. (Foto: Getty)

“Estos tres síntomas forman la denominada ‘tríada clásica’ del golpe de calor”, señala Antonio Berlango, médico del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario Reina Sofía, de Córdoba.

"La temperatura ideal en nuestro organismo no debe superar los 37 grados. Si se diera la situación de que nuestro cuerpo superase los 40 grados y el organismo fuera incapaz de eliminar este exceso de calor, nuestro sistema nervioso comenzaría a alterarse. Y si nos deshidratamos no podríamos sudar lo suficiente como para enfriar el cuerpo. Esto podría llevarnos a un golpe de calor”, explica César Morcillo, jefe de servicio de Medicina Interna y Urgencias del Hospital Sanitas CIMA.

A veces esto llama a confusión porque el sudor es uno de los principales mecanismos activos por el cual el ser humano pierde calor. En los momentos previos a un golpe de calor, la sudoración es abundante para intentar descender el aumento de la temperatura corporal.

Síntomas que ayudan a identificar un golpe de calor.
Síntomas que ayudan a identificar un golpe de calor.

Sin embargo, cuando el golpe de calor se manifiesta en toda su expresión la sudoración suele desaparecer en muchas personas, reflejando una alteración grave de los mecanismos de "lucha" contra el calor. Esta es la razón de que muchas personas que sufren un golpe de calor tengan, paradójicamente, una piel muy seca.

Por qué es tan importante el sudor

Es una de las principales defensas, y supone una pérdida calórica de hasta el 20%. Pero para comprender este mecanismo hay que tener en cuenta los siguientes conceptos:

  • El sudor elimina calor cuando se evapora sobre la piel; si lo hace sobre la ropa, la pérdida es menos ventajosa.

  • El sudor que gotea o es secado no se evapora sobre la piel y no elimina calor.

  • El sudor se evapora más fácilmente si corre un poco de aire.

  • La evaporación del sudor depende de la humedad del aire que está en contacto con la piel. Este grado de evaporación disminuye a medida que aumenta la humedad ambiental.

Si no se actúa pronto, puede ser complicado superar esta crisis. De hecho, el 70 por ciento de las personas a los que le afectan estos tres síntomas típicos del golpe de calor no consiguen superarlo. Aunque los niños (especialmente los bebés) y los mayores son los más vulnerables, no hay que confiarse si no estamos en estas etapas vitales. Nos puede pasar a todos.

Medidas básicas de prevención

Por eso, se recomienda actuar con prontitud ante los primeros indicios y beber agua para rehidratarse (evitando bebidas con índice calórico alto como café, té, bebidas alcohólicas o refrescos), resguardarse en lugares frescos, bajo la sombra, y protegerse de los rayos del sol.

Además, durante los días de calor intenso conviene realizar comidas frescas, ligeras y saludables para recuperar sales perdidas en el sudor, utilizar ropa ligera, sombreros y gorras, y evitar realizar ejercicio y trabajos intensos en horarios con índice de temperatura alto.

El método más efectivo

Cuando alguien tenga un golpe de calor la forma más efectiva para bajar su temperatura corporal es meterse en la bañera o en la ducha con agua fresca, es importante hacerlo lentamente porque el enfriamiento del cuerpo debe ser progresivo. También es muy importante renovar el agua cuando observemos que va aumentando su temperatura.

Mucho cuidado con la temperatura inicial del agua, porque tratar de enfriar al enfermo de golpe puede resultar contraproducente. Si se mete en agua helada o muy fría (con hielos, por ejemplo), esto provocaría la contracción de los vasos sanguíneos de la piel, dificultando enormemente la disipación del calor de la persona afectada y aumentando su temperatura corporal interna.

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