Siguen las labores de rescate en Afganistán tras el devastador terremoto

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© Emmanuel Peuchot / AFP

Los socorristas intentan llegar a las zonas más afectadas por el potente terremoto ocurrido la madrugada del miércoles en el sureste de Afganistán que dejó al menos 1.030 muertos y miles sin hogar. La ONU estima un "mínimo" de 15 millones de dólares para asistir durante tres meses a las víctimas y los talibanes claman por más ayuda.

Continúan las labores de búsqueda para encontrar supervivientes y recuperar los cuerpos de las víctimas luego del terremoto de 6,1 en la escala de Richter que sacudió este miércoles 22 de junio a Afganistán. Los socorristas lo hacen en medio de condiciones climáticas adversas, falta de recursos y en medio de un terreno montañoso.

Los hospitales de las provincias de Paktika y Khost, las más afectadas por el desastre, además de localidades vecinas y Pakistán, trabajan contrarreloj para atender a los cientos de heridos de la tragedia.

El número de víctimas fatales supera los 1.030 y hay más de 1.500 heridos en la peor catástrofe natural en este país en décadas en una región rural, empobrecida y de difícil acceso.

La ayuda humanitaria sigue llegando a las zonas más golpeadas

Un convoy salió este jueves 23 de junio de Kabul a las regiones afectadas para apoyar de inmediato "a 4.000 personas con albergue, carpas, frazadas y otros artículos de socorro para protegerlos del mal tiempo y atender sus necesidades inmediatas de salvamento", dijo el representante de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en Afganistán, Leonard Zulu en su cuenta de Twitter.

"Se espera que el número de víctimas aumente a medida que los equipos de rescate lleguen a las aldeas más afectadas donde las personas permanecen atrapadas entre los escombros", indicó el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Por su parte, en un comunicado el secretario general de la Media Luna Roja Afgana, Mohammad Nabi Burhan, señaló que "este último terremoto es otra tragedia horrible para Afganistán, como si no fuera suficiente. Se produjo en un contexto sombrío en el que más del 50% de nuestra gente necesita urgentemente asistencia humanitaria".

En su cuenta de Twitter, el organismo anunció que sigue proporcionando alimentos y artículos no alimentarios a las zonas de Paktika y Khost y que la ayuda enviada por la Sociedad de la Media Luna Roja Afgana a la región ya llegó.

Otras de las organizaciones que está ayudando en la zona es Médicos Sin Fronteras (MSF) que sigue operando en Afganistán a pesar del regreso del régimen talibán el año pasado y envió un equipo a la provincia de Paktika para evaluar la situación después del terremoto. En sus redes sociales informan que otro equipo lo seguirá en breve.

Sarah Chateau, directora del programa de MSF para Afganistán, dijo que la agencia respondió rápidamente y que el desafío ahora es llegar a la zona donde ocurrió el terremoto.

"Es una zona muy rural y montañosa”, explicó.

"Las condiciones meteorológicas también eran muy malas ayer (miércoles), llovía mucho, los helicópteros lograron volar sobre algunas áreas, pero no en todas partes. En algunas áreas, ni siquiera podían despegar. Así que una de las prioridades será sobrevolar la zona para tener una imagen real de la magnitud de la situación actual”, dijo la directora de MSF para Afganistán.

También el Programa Mundial de Alimentos (PMA) confirmó que dispone de reserva de alimentos para atender a 14.000 personas en Paktika y la Organización Mundial de la Salud (OMS) envió diez toneladas de suministros médicos para 5.400 cirugías y tratamientos médicos.

La ONU estima que necesitan un "mínimo" de 15 millones de dólares para asistir durante tres meses a las víctimas de los seis distritos más afectados. Por el momento, la Unión Europea y Corea prometieron ayudas por 2 millones de dólares.

Los talibanes piden ayuda y agradecen la recibida

Los talibanes, no reconocidos internacionalmente, han manifestado su agradecimiento a las organizaciones humanitarias y gobiernos por la ayuda recibida un día después de la tragedia, pero insisten en que necesitan también fondos suficientes para asistir a largo plazo.

En un movimiento catalogado de extraño, el líder supremo de los talibanes, Haibatullah Akhundzadah, que casi nunca aparece en público, rogó a la comunidad internacional y a las organizaciones humanitarias "que ayuden al pueblo afgano afectado por esta gran tragedia y que no escatimen esfuerzos”.

Con recursos limitados los talibanes ya tenían problemas para atender las necesidades básicas del país -inmerso en una crisis humanitaria-, tras la llegada de los islamistas al poder hace casi un año, y para enfrentar, de manera oportuna, emergencias de gran escala como este terremoto. A esto se suma que la nación asiática también sufre de sequía severa, inundaciones y dificultades económicas extremas.

Las pérdidas humanas en la catástrofe

Los aldeanos de Paktika se apresuran a enterrar a los muertos este jueves 23 de junio y cavan a mano, a través de los escombros de sus casas, en busca de los sobrevivientes, mientras otro grupo trata de organizar a los muertos en línea con la tradición musulmana.

En un patio, los cuerpos yacían envueltos en plástico para protegerlos de las lluvias que obstaculizaban los esfuerzos de socorro para los vivos.

La agencia EFE entrevistó a un sobreviviente que perdió a 13 miembros de su familia. Se trata de Sawar Khan que relata que perdió a su madre, sus hermanas y a cuatro de sus hijos. “Mi esposa y mi hija están hospitalizadas en otra sala", cuenta mientras recibe atención en un hospital en el distrito de Urgon, en la provincia afgana de Paktika.

"Solo pude rescatar a dos de mis hijos y a mi esposa porque había demasiado polvo y escombros en el suelo", contó Khan con lesiones en su pierna derecha y en la cabeza.

El movimiento telúrico sorprendió a los habitantes mientras dormían, razón por la cual no hubo tiempo para salir de sus casas; viviendas en piedra y barro mal construidas en una zona vulnerable históricamente a terremotos devastadores, especialmente en la zona conocida como Hindu Kush, un macizo montañoso de Asia, situado entre Afganistán y el noroeste de Pakistán.

En el distrito de Gayan, otro de los afectados, muchos supervivientes pasaron la noche a la intemperie en medio del frío, mientras niños en grupos lloraban desconsolados.

Este desastre supuso una nueva prueba para los gobernantes talibanes de Afganistán y los organismos de socorro que ya están luchando con las múltiples crisis humanitarias del país.

El terremoto ha sido el más mortífero de Afganistán en las últimas dos décadas y suma más miseria a un país donde millones enfrentan hambre y pobreza con un sistema de salud desmoronado desde que los talibanes retomaron el poder hace casi 10 meses que llevó a la retirada de EE. UU. y la OTAN y a un corte de financiación internacional vital para el país que estuvo presente por 20 años.

Con AP y EFE

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