Si violan a tu hija, la culpa es suya. Por borracha. La polémica campaña que el gobierno se ha visto obligado a cambiar.

 

¿Se imaginan que alguien hubiera culpado a alguna de las víctimas de ETA por haberse afiliado a algún partido político? Claro, era del partido tal, ¿cómo no iba a estar en la diana de los terroristas?

A María le han robado el bolso por la calle, pero la culpa es suya por llevarlo colgando del hombro. Además, ¿quién le manda ir con un bolso por la calle? Si es que está diciendo róbame, róbame, pégame un estirón y llévate el bolso. A Manuel le han clonado la tarjeta y le han quitado mil doscientos euros de la cuenta, pero la culpa es suya por pagar con la VISA, claro, y por tener dinero, porque si no tienes ni tarjeta de crédito ni dinero, no te pueden robar. A Dolores se le ha quemado la casa por culpa de un cortocircuito, pero la culpa es suya por no tener un extintor con el que parar las llamas a tiempo, y por tener casa, claro, y porque la casa tenga una instalación eléctrica con la que iluminarse por la noche o cocinar, por ejemplo; no le habría pasado si viviera bajo un puente. A Pepe le han robado el coche, pero la culpa es suya por tener coche y aparcarlo en la calle, maldito egoísta que quiere ir calentito por toda la ciudad, que hubiera usado el transporte público.

A tu hija la han violado, pero la culpa es suya porque había bebido.

Claro. Menuda fresca. Se emborracha, no controla, y claro, después vienen las lágrimas. Queridos padres, controlad a vuestras hijas, porque si beben, se pueden estar buscando una violación. Ahí lo tienen, en una campaña oficial del Gobierno de España.

Campaña contra el alcoholismo juvenil del Gobierno de España.

¿Hasta cuándo vamos a seguir culpando a las mujeres que son violadas?  En el resto de delitos no se nos ocurre culpar a la víctima. Pero sobre una mujer casi siempre recaerá la sospecha. Si no hubiera bebido. Si no hubiera vestido tan provocativamente. Si no tuviera ese cuerpo. Y esos pechos. Si no hubiera bailado así. Si no hubiera calentado a todos los hombres del bar. Si no hubiera caminado sola por esa calle a esa hora.

Somos nosotras las que provocamos a los hombres, que, pobrecitos, no pueden evitar -la naturaleza los ha hecho así- lanzarse sobre una presa femenina cuando la necesidad aprieta. Es cosa de los genes. De la supervivencia de la especie. Y nosotras deberíamos ayudarlos a controlarse vistiendo un burka. Por ejemplo. 

Curiosamente -capten la ironía, por favor-, la campaña del Gobierno tiene un matiz completamente distinto para los hijos masculinos.

Sin embargo, los chicos pueden emborracharse sin miedo a que los violen.

Porque si beben los hijos, no es lo mismo: en ellos el alcohol provoca conflictos familiares. A nosotras nos hace culpables.

¿Hasta cuándo? Basta ya. Por favor. ¿Se imaginan que alguien hubiera culpado a alguna de las víctimas de ETA por haberse afiliado a algún partido político? Claro, era del partido tal, ¿cómo no iba a estar en la diana de los terroristas?

Les parece una barbaridad de razonamiento, ¿verdad? Pues la misma barbaridad debería parecernos pensar eso de una mujer que ha sufrido abusos.

(PD: Tras la polémica, el gobierno se ha visto obligado a retirar esta parte de la campaña)

 

 

 

 

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