Si una bomba nuclear cayese en tu ciudad, ¿dónde deberías esconderte?

El hombre es el único animal que tropieza dos veces en una misma piedra. El mejor ejemplo de ello es la carrera nuclear. En los años 80 se vivió una auténtica psicosis global con la escalada armamentísica protagonizada por Estados Unidos y la Unión Soviética. Y ahora, más de 30 años después, las palabras de Donald Trump avisando de que su país a volver a embarcarse en un proceso similar, las amenazas de Corea del Norte, el conflicto entre China y Japón, y el imprevisible carácter de la Rusia de Putin hacen que el terror atómico vuelva a estar presente. 

Y uno de los principales temores de la población respecto a este tema es qué hacer en caso de que una bomba nuclear caiga en su ciudad. En ese terrible escenario, lo primero que hay que tener es suerte: si no la tenemos y estamos a pocos metros de la detonación, es casi imposible sobrevivir al hongo atómico, la enorme llamarada que arrasará todo lo que encuentre a su paso.

Fotograma de la película ‘El día después’ (American Broadcasting Company)

Para una bomba de un megatón la radiación ionizante mataría a todo ser vivo situado en 15 km a la redonda.  Ese tipo de radiación es tremendamente dañina para el cuerpo humano. Pero sí al bomba o el misil es de los denominados ‘tácticos’ que tienen una carga nuclear de tan solo 0.00013 megatones (0,13 kilotones), se podría sobrevivir si se estuviera lejos de la metralla. La bomba de Hiroshima fue de 0,015 megatones o lo que es lo mismo, 15 kilotones. 

En el caso de no estar cerca del lugar de la explosión, el peligro a evitar es la llamada lluvia radioactiva o poso radioactivo, que es como se denomina la caída partículas radiactivas desde la atmósfera procedentes de una explosión o accidente nuclear. La dispersión de este fenómeno dependerá de factores como el viento. 

El Gobierno de los Estados Unidos recomienda protegerse en una construcción para evitar los efectos adversos de esta lluvia. Pero no todas las edificaciones sirven igual. Por ejemplo, una casa de madera solo protegerá de la mitad de la radiación. Y un sótano sin ningún tipo de ventana y construido con cemento o con ladrillo podría hacer que solo el 0,005% de la radiación de la bomba penetrara en la sala.

La altura de la planta en la que nos encontremos también es fundamental. Cuanto más lejos del suelo estemos, menos protegidos estaremos. Pero siempre estaremos mejor si la construcción es de cemento o de ladrillo que si estuviéramos guarecidos en una casa de madera. En este gráfico del Lawrence Livermore National Laboratory/FEMA, una organización gubernamental de los Estados Unidos, se puede apreciar el grado de protección. Cuánto mayor sea el número, mejor protección tendremos. 

Lawrence Livermore National Laboratory/FEMA

Pero, ¿y si el ataque nos pilla a la intemperie o en una casa con pobre protección? ¿Es mejor arriesgarse a caminar por una ciudad contaminada buscando refugio o esperar a que nos rescaten?

La página web IFL Science cita un estudio llevado a cabo en 2014 por Michael Dillon, un científico del Lawrence Livermore National Laboratory/FEMA recomienda estar en un mal refugio si no se sabe muy bien dónde ir. Y si se sabe dónde  ir -por ejemplo, un buen sótano- pero está a más de 15 minutos andando, es mejor quedarse en un mal refugio. Al menos hasta que pasen unos 60 minutos desde el momento de la explosión, ya que durante ese periodo la lluvia radioactiva es más dañina. Pasadas unas horas, si los servicios de emergencia no han venido a rescatarnos, es mejor moverse a un refugio mejor que quedarse quieto. 

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