Si no se hubiera celebrado esta boda, siete personas seguirían vivas.

Carme Chaparro
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¿Puede alguien morir por culpa de una boda sin haber estado en ella?

En tiempos de Coronavirus, sí.

Esta cadena de muertes comenzó en una hermosa mañana de verano en el corazón de las Apalaches, en Estados Unidos. A los pies del monte Katahdin, el más alto del estado de Maine, los novios no quisieron retrasar el enlace, llevaban tiempo preparando la ceremonia, y la pandemia no les iba a quitar la ilusión.

Total, ¿qué podía pasar, si no había ni un solo caso local? Durante varias semanas no se había producido ningún positivo por Covid en la localidad, de apenas 4.000 habitantes. ¿Para qué cancelar la boda, entonces?

Siguieron adelante.

A la ceremonia y al banquete asistieron 65 personas -sobrepasando el límite de 50 dictado por Maine-. La mayoría no usaron mascarillas ni respetaron la distancia de seguridad, según el informe policial.

Uno de los asistentes estaba infectado de Coronavirus.

El virus se extendió con gran rapidez por la localidad y zonas vecinas. En los siguientes días 176 personas relacionadas con la celebración dieron positivo. Siete de ellas murieron. Ninguno de los fallecidos había asistido a la boda, ninguno había roto las medidas de seguridad, ninguno había acudido a un evento multitudinario. Pero, por culpa del egoísmo de esos otros que sí lo hicieron, se contagiaron y terminaron perdiendo la vida.

Una boda, 7 muertes.
Una boda, 7 muertes.

Una boda, siete muertes. Los contagios derivados de esa ceremonia fueron rapidísimos.

Uno de los asistentes contagiados trabaja en la cárcel del contado de York. Allí inició un brote con más de 70 contagiados.

Otro de los asistentes contagió a decenas de ancianos de un hogar de la tercera edad.

El sacerdote, a su vez, contagió a una decena de personas de su localidad natal.

Ninguno de los fallecidos había asistido a la boda, y fueron contagiados en localidades en las que hacía semanas que no se había dado ningún caso de Coronavirus.

Todas las muertes estaban ligadas a esa ceremonia. Si no se hubiera celebrado esa boda, siete personas seguirían aún vivas.