Si las mujeres queremos jugar al fútbol somos feminazis, se ha oído en TVE.

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Si las mujeres queremos jugar al fútbol somos feminazis, se ha oído en TVE.

De nuevo, un micrófono airea los pensamientos retrógrados y troglodíticos que algunos hombres tienen reparo en mostrar en público. 

O tenían, porque ahora muchos de ellos -jaleados por la ultraderecha- ya no sólo no se esconden sino que están orgullosos de pensar así.

De nuevo, una retransmisión de un evento en directo difunde comentarios machistas y despectivos de hombres que no son conscientes de que les estamos oyendo todos. 

"No tendrían que jugar más. Tendrían que prohibirlo. Estas feminazis que quieren la igualdad", se ha escuchado en unas pruebas de realización del partido de futbol femenino entre el Real Madrid y el Eibar. 

Pues que a las mujeres nos prohíban por ley jugar al fútbol y listo. ¿No? Y de paso, todos los derechos humanos fundamentales. 

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¿Sabéis lo irónico del caso? Pues que ese hombre, un técnico, vive de esas mujeres que se atreven a jugar al fútbol. Al menos ese día, su sueldo lo ganó preparando esa retransmisión deportiva. 

TVE ha abierto una investigación. Pero esto no es una caza, ni habría que tomar medidas desproporcionadas contra ese trabajador. Al final, es un comentario privado que ha trascendido, es la desnudez de la mente de algunos hombres, que siguen pensando que las mujeres que se atreven a cosas como jugar al futbol son feminazis.

El micrófono abierto nos ha permitido escucharle sin cortapisas.

Igual que en la retransmisión, también de TVE, de la última gala de los Goya, donde otro micrófono nos dejó escuchar los comentarios machistas y despectivos sobre las actrices. “Esta se llama Marta Nieto y es la más buena de todas, porque las demás eran todas unos esqueletillos”, “una que parecía un putón verbenero, toda llena de tatuajes”, “esta cobra seguro”, “puta, seguro” son algunos de los comentarios machistas que se han podido escuchar entre estos dos hombres.

Y a pesar de que sea triste y repulsivo, no es delito. Ni nadie debería perder el trabajo por ello. Pero sí que es indicativo de la extensión y la gravedad del machismo en parte de la ciudadanía.