Si esperas que el verano frene al coronavirus no puedes estar más equivocado

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Nos encontramos en pleno pico de la tercera oleada y todo indica que habrá una cuarta | imagen Susana Vera/Reuters
Nos encontramos en pleno pico de la tercera oleada y todo indica que habrá una cuarta | imagen Susana Vera/Reuters

Estamos viviendo los días más duros de la tercera ola, solo ayer se detectaron en España cerca de 35.000 nuevos casos y lamentamos la pérdida de 515 personas en un día, el ritmo de vacunación no solo no aumenta, sino que ha disminuido o se ha detenido y, para rematar la situación, la farmacéutica Pfizer anuncia que el parón en el suministro de vacunas durará al menos diez semanas. Es normal que algunos expertos se lleven las manos a la cabeza cuando oyen hablar de “salvemos la semana santa” cuando gran parte de nuestra actual situación proviene precisamente de las fiestas de navidad. La pregunta de si habrá una cuarta oleada ya está más que superada... ahora solo falta saber cuándo llegará y cómo de grave será.

Hace tan solo unas horas el servicio gallego de salud informaba del primer contagio detectado en España de la variante sudafricana del virus SARS-CoV-2. Por su parte, Fernando Simón, director del Centro de Control de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) hizo público hace unos días que la variante inglesa ya está presente en nuestro país y, aunque por ahora se mantiene por debajo del 5%, se espera que se convierta en el virus dominante en menos de dos meses. Esto significa que las variantes más contagiosas ya están presentes en España y, al igual que ha ocurrido en la mayoría de países, terminarán siendo las protagonistas de una primavera y un verano muy agitados. De hecho si eres de los que aún creen que este verano la crisis sanitaria estará cerca de controlarse, es posible que no estés considerando todos los elementos.

El verano de 2020 transcurrió relativamente tranquilo, los contagios disminuyeron significativamente y en algunos países, incluyendo China que fue el origen de la pandemia, se pensó que podíamos detener en seco el avance de la COVID-19. Hubo incluso cierta confianza en que las temperaturas estivales ayudarían frenando al coronavirus. No sería descabellado que, recordando esta mejoría en el verano pasado, pensemos que el verano de 2021 también nos dará un respiro. Sin embargo, es solo una ilusión: las circunstancias son muy diferentes. Los escenarios que se plantean para los próximos meses son, en muchos casos, inquietantes e ya han aparecido notables voces que alertan de una gran cuarta ola en verano.

Descenso de contagios registrados durante la primavera y verano de 2020
Descenso de contagios registrados durante la primavera y verano de 2020

¿Por qué el verano de 2020 y el verano de 2021 podrían llegar a ser tan diferentes?

En primer lugar porque partimos de situaciones muy distintas. Es difícil olvidar el elemento diferenciador más obvio: durante gran parte de la primavera del año pasado estuvimos confinados. Durante unos meses que ya se han convertido en históricos, casi la mitad de la humanidad se encerró a buen recaudo del virus en sus casas. En nuestro país se decretó un excepcional Estado de Alarma, que se extendió desde el 13 de marzo hasta el 20 de junio, y que consiguió efectivamente reducir la curva de contagios. Ahora llegamos a la primavera con la curva disparada. Muchos países se disponen ya a cerrar sus fronteras con España y muchos expertos, incluyendo desde la propia OMS, avisan que “nos dejemos de parches y retomemos un cierre total de varias semanas”.

La segunda diferencia podría resultar decisiva: las nuevas variantes del coronavirus son mucho más contagiosas y, durante los próximos meses, se convertirán en las más extendidas. El virólogo alemán Christian Drosten, recuerda que la nueva variante “británica” es hasta un 35% más contagiosa que sus predecesora y que, desafortunadamente, “ser más contagioso resulta más peligroso que si hubiera mutado para ser más mortal, porque cada nuevo caso infectará a más personas, y cada uno de ellos infectará a más personas, de modo que el número de casos crecerá exponencialmente”. Este punto ya lo explicamos hace unas semanas en esta misma sección de ciencia en Yahoo: “las nuevas variantes son más contagiosas y terminarán siendo más letales”. La tercera oleada ha superado con creces a la segunda, que a su vez resultó mayor que la primera… la cuarta oleada, que llegará en pocos meses o semanas, a buen seguro superará a todas las anteriores.

¿Se podría evitar esa cuarta oleada en primavera/verano?

Sí, sin duda… de hecho se podría conseguir asestar un buen golpe al avance del coronavirus, pero sería necesario adoptar medidas drásticas y comprometidas, algunas de ellas bastante alejadas de la desidia y falta de voluntad de muchas administraciones y gobiernos.

La medida más urgente es acelerar (drásticamente) el ritmo de vacunación. Vacunar, vacunar, vacunar y vacunar… vacunar día y noche como si nos fuese la vida en ello, porque así es en realidad. Lamentablemente, solo unas semanas después de presentar el Plan de vacunación ya se puede considerar como una nueva chapuza y pronto ha quedado dolorosamente claro que no se van a cumplir, ni de lejos, los plazos establecidos. En estos momentos, nuestro país ha administrado la primera dosis a un ridículo 2,5% de la población, y solo un 0,37% han recibido las dos dosis. La inmunidad de grupo se vislumbra tan distante que da vértigo, y el reciente anuncio de Pfizer sobre el retraso de hasta diez semanas en el suministro, aún nos aleja más del objetivo.

Parece claro que el gobierno y las comunidades autónomas no están dispuestas a nuevos confinamientos, pero sí se podrían estar mucho más atentos reduciendo la exposición, las aglomeraciones, las reuniones multitudinarias, etc. El teletrabajo, tan cacareado durante estos meses, se ha quedado en una broma y pocas son las empresas que se lo están tomando realmente en serio. Potenciar el trabajo a distancia reduciría significativamente los desplazamientos en metros, bus y demás transporte público.

En definitiva, las medidas de seguridad y protección se deben extremar durante los próximos meses. Las nuevas variantes son más contagiosas, pero se transmiten de la misma manera y sabemos cómo hacer frente a ellas: mascarillas, distancia social, higiene… las advertencias y consejos que hemos desarrollado durante el último año deben mantenerse. Ya hemos comprobado lo dramático que puede llegar a ser la relajación durante las fiestas navideñas.

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