Si desaparecen los elefantes, se liberará más CO2 a la atmósfera

Si desaparecen los elefantes, se liberará más CO2 a la atmósfera

Los elefantes se encuentran camino de la extinción. No es una advertencia alarmista, es una realidad a la vista de los datos sobre sus poblaciones. Y si se confirma, no solo perderemos una especie carismática. Según una publicación reciente, su desaparición supondrá un incremento en la cantidad de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

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Entender el por qué es relativamente sencillo. Los elefantes son animales de gran tamaño, y por lo tanto requieren una gran cantidad de espacio. Pero no cualquier espacio. Los elefantes son una especie ingeniera: con su modo de vida configuran los ecosistemas en los que se asientan, haciéndolos más “habitables” para ellos. Y al hacerlo, afectan al balance de dióxido de carbono que los bosques donde podemos encontrar a estos enormes mamíferos secuestran.

Lo hacen de varios modos. El primero es sencillo de entender: para alimentarse, los elefantes prefieren especies vegetales sin mucha madera. Y en cantidades enormes. Simplemente por esta selección de fuentes de alimento, favorecen a especies forestales más densas, con más madera. Esencialmente, eliminando la competencia favorecen un tipo de vegetación.

El segundo factor ya es algo más complejo. Tiene que ver con sus movimientos por el entorno. Porque los elefantes no son precisamente cuidadosos. Se pasean buscando comida o fuentes de agua, aplastando y arrasando con plantas de distintos tipos.

Pero especialmente con los arbustos. Que son especies vegetales que secuestran mucho menos carbono que las arbóreas, y que compiten con ellas. Así que al eliminarlas, dejan espacio para otras que cumplen mejor con la función como sumidero.

Existe un tercer factor, y es que los elefantes cumplen un papel como dispersores de semillas. Consumen una cantidad enorme de frutos, y recorren grandes extensiones, lo que hace que las semillas lleguen a gran distancia, lo que contribuye a evitar la competencia entre árboles adultos y brotes de las mismas especies.

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Muy bien, pero ¿en qué se traduce todo esto? Según el estudio que ha dado lugar al artículo, la influencia es muy importante. La desaparición de los elefantes supondría una reestructuración de los ecosistemas notable.

En términos de paisaje y de funcionalidad ecológica, los cambios que se podrían – o podrán, en el peor de los casos – observar son notables: una reducción en la cantidad de árboles, un estrato arbustivo más potente y extensiones de herbáceas sin control.

Por la parte del secuestro de carbono, la diferencia no será tan “visible”. Así que para dejarlo patente, los investigadores han tratado de ponerle una cifra económica a las funciones que cumplen los elefantes, y lo valoran en 43.000 millones de dólares.

Visto así, cada céntimo invertido en salvar al elefante parece barato.