Shanghái vuelve a la normalidad tras dos meses de encierro draconiano

A las 12 de la noche de este 1 de junio la ciudad de Shanghái volvía a la vida. Los casi 25 millones de habitantes de la urbe china (el confinamiento sigue en algunas zonas) recuperaban la libertad y, en las horas siguientes, las calles se llenaban de coches y la gente salía a pasear, a trabajar, a los restaurantes, a coger el transporte público o simplemente a tomar el aire tras más de dos meses encerrados. Lo hacían con una mezcla de alegría e indignación tras lo que han pasado.

La pesadilla para la población de la gigantesca urbe china, capital económica del país, comenzó el pasado 28 de marzo. Entonces se declaró un confinamiento que iba a durar nueve días, pero se ha alargado hasta los 65. Todo para intentar frenar un brote que en su pico máximo llegó a los 28.000 contagios diarios, cifras poco significativas en países occidentales, pero consideradas muy graves en el lugar donde se inició la pandemia del coronavirus, que sigue una estricta política de tolerancia cero contra la Covid-19.

Mientras en Occidente se han ido relajando las restricciones y la gente convive con la Covid-19, en China la estrategia ha sido la contraria, algo cuestionado incluso por la Organización Mundial de la Salud. Su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que, “teniendo en cuenta el comportamiento del virus”, su política es “insostenible” y que “un cambio sería muy importante”. En Shanghái se cerró prácticamente todo y se prohibió a la población salir a la calle, además de realizar test masivos para para encontrar positivos y aislarlos en los temidos centros de cuarentena de precarias condiciones.

La cuarentena ha sido incluso más estricta que la de Wuhan cuando comenzó la pandemia en 2020 (allí fue algo más corta, 76 días) llegando a un agotamiento y desesperación máximos por parte de ciudadanos y funcionarios. Ahora parece que la pesadilla está a punto de terminar, aunque el confinamiento sigue para 800.000 personas que residen en áreas consideradas de riesgo (las que han tenido algún caso en las últimas dos semanas) y se mantienen puntos de testeo masivo o se obliga a una PCR negativa de 72 horas para subir al metro o al autobús.

Más historias que te pueden interesar:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente