Shanghái alivia restricciones tras dos meses de confinamiento estricto

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La ciudad más grande y capital económica de China comienza el final del estricto confinamiento contra el Covid-19 que mantuvo durante dos meses. Este miércoles expiraron una buena cantidad de medidas para volver a la normalidad, aunque la reapertura aún no es total. Lugares como los cines están cerrados y las clases se retomarán según el caso. Este encierro provocó una ralentización de su actividad económica que llevó al Gobierno a emitir nuevos estímulos.

Después de dos meses de estricto confinamiento, los habitantes de Shanghái parecen recuperar su libertad. Ya sin las barreras amarillas que recluyeron a los ciudadanos, por las calles se ve gente a pie, en bicicleta o en motos, incluso haciendo filas en bancos. Desde las últimas dos semanas las áreas que llevaban meses confinadas han comenzado, de manera paulatina, a recobrar su libertad.

La ciudad más poblada de China, con casi 25 millones de residentes y una de las más habitadas del mundo, restauró este miércoles los servicios de autobús y metro, y las conexiones ferroviarias con el resto del país. En tanto que algunos comercios levantaron sus persianas nuevamente y varios civiles retomaron sus trabajos.

Sin embargo, aún queda camino por recorrer hacia la vuelta a la normalidad. Las escuelas reabrirán parcialmente y se estudiará cada situación puntual para reanudar las clases. Mientras que los centros comerciales, supermercados, restaurantes y farmacias continuarán reabriendo gradualmente sin pasar el 70% de su capacidad total. Por su parte, los cines y los gimnasios permanecerán cerrados y aún habrá varias reglas a seguir.

El martes, tras suavizar varias restricciones en los últimos días, el ayuntamiento de Shanghái informó que los residentes de las zonas consideradas de bajo riesgo podrán circular libremente a partir del 1 de junio y seguirán las pruebas PCR de manera periódica.

Zong Ming, una de las tenientes de la alcaldía de Shanghái, declaró ante los medios de comunicación que el fin del confinamiento se aplicará a unos 22 millones de personas y que la "ciudad entrará en la tercera fase (del desconfinamiento), con una vuelta completa pero gradual a la normalidad".

Según la agencia estatal Xinhua, citada por la agencia EFE, Shanghái relajará las restricciones para entrar o salir de los edificios residenciales, así como el tráfico por carretera. "Nadie debe imponer restricciones a los residentes para entrar o salir de los complejos residenciales, excepto aquellos en áreas de riesgo medio y alto o en áreas sujetas a limitación en la libertad de movimientos", detalló el medio.

Para Chen Weim, gerente del departamento de negocios de la empresa de transporte Pudong Yanggao Bus Group, "el 1 de junio, nuestro plan es abrir tanto como sea posible, y dejar que todos los empleados regresen y reanuden el trabajo".

Shanghái se despide de una estrategia criticada, aunque defendida por el Gobierno

Esta urbe, una de las más modernas del mundo, fue confinada por etapas desde finales de marzo, aplicando una estrategia de 'Covid cero' que implicó estrictos confinamientos -criticados por su dureza- una vez que aparecían nuevos casos, decisión que produjo el encierro de millones de personas en sus hogares.

Para el Gobierno, la estrategia funcionó. El número de casos de Covid-19 registrados el último martes fue de 29 y el día anterior fue de 68, en comparación con los 27.000 contagios diarios que se registraban en abril.

A este balance se suma el entregado por Wu Jinglei, director de la Comisión Municipal de Salud de Shanghái. "Un total de 189 casos en toda la ciudad fueron dados de alta del hospital después de la recuperación del lunes, y 1.733 casos asintomáticos fueron liberados de la observación médica centralizada, y volverán a sus lugares de residencia para un mayor seguimiento de su salud".

El impacto económico de la política 'Covid cero'

El aislamiento drástico de dos meses debilitó la economía de esta megalópolis, limitó su actividad portuaria y obligó a casi el 50% de los trabajadores de los puertos a dormir en su lugar de trabajo. Como consecuencia, las cadenas de suministro mundiales temieron ante la escasez de productos debido a los retrasos en las entregas. Mientras que los residentes debieron confiar, contenidos en sus casas, en las distribuciones alimentarias que hacía el Gobierno para toda la población.

Para paliar la crisis, el Ejecutivo chino dio a conocer el martes un nuevo paquete de 50 medidas fiscales, financieras, de inversión e industriales para reactivar la economía, que se suman a 21 anunciadas en marzo. Según la prensa oficial, las medidas reducirán en unos 300.000 millones de yuanes (45.111 millones de dólares, 41.938 millones de euros) la carga financiera de las empresas y otros actores del mercado.

Para el Consejo de Estado (Ejecutivo), según el comunicado emitido por este Organismo, el país mejorará las medidas relacionadas con los reembolsos de crédito del impuesto al valor agregado (IVA) y acelerará el gasto fiscal, así como la emisión de bonos especiales por parte de los gobiernos locales. También reducirá los costos reales de endeudamiento y fortalecerá el apoyo financiero a infraestructuras y grandes proyectos.

Dentro de las 50 medidas anunciadas, el Gobierno también señala que va a promover el "desarrollo saludable" de las empresas de plataformas, que se espera desempeñen un papel en la estabilización de los puestos de trabajo.

Con AFP, AP y EFE

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