The Sey Sisters: “Antes del último disco nos preguntamos de qué iría y no podía ser de otra cosa que de antirracismo”

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Yolanda, Kathy y Edna Sey, integrantes del grupo musical The Sey Sisters. (Laurent Leger Adame)

Una de las últimas veces que vi en directo al grupo The Sey Sisters fue en la madrileña Sala Clamores, antes de conocer el significado de la palabra COVID-19. A lo largo del espectáculo pasé por varios de los momentos posibles que te permite un concierto: se me pusieron los ojos vidriosos, bailé, grité y conecté desde el corazón con su compromiso político y social. Sobre esto último, ellas cuenta que en ocasiones les dan el consejo no pedido de que “tampoco hace falta mezclar la política con la cultura”.

Pero la realidad es que pocas representantes del panorama musical español y catalán pueden ofrecer este particular abanico que despliegan en sus canciones Edna, Kathy y Yolanda Sey, las hermanas nacidas entre Ghana y Catalunya que empezaron actuando en bodas y que ahora, unos años después, albergan tres discos en su currículum, el último de ellos titulado 'We got your back'. Las tres, junto a Albert Bartolomé, se juntan como grupo musical bajo el nombre artístico The Sey Sisters. No es habitual ver en España a tres mujeres negras con tal nivel de presencia en el espacio público. Ellas asumen su papel como referentes, incluso cuando se les acercan solo por ponerse la medalla de la diversidad racial: "Si quieren que vayamos, iremos a ocupar ese espacio y a dirigirlo a donde queremos. Si tú me utilizas, yo utilizaré este espacio".

En uno de sus últimos viajes a Madrid aprovecho para conversar con ellas en el estudio de Melancolie Magazine, la revista que dirige el fotógrafo Laurent Leger Adame. Allí, mientras de fondo suena un carrusel de temas de rap y R&B estadounidense de los 90 e inicios de los 2000, charlamos en una nueva entrevista en 'España no es (solo) blanca' sobre sus inicios en el mundo de la música bajo la influencia de su padre, de la responsabilidad que supone ser referentes de la comunidad negra catalana y española, analizamos la evolución musical en sus discos y hablamos de lo necesario que es dormir ocho horas diarias sin interrupciones.

De un modo u otro habéis estado metidas en el mundo de la música desde pequeñas. ¿A qué se debió esa vinculación tan temprana?

Edna: Por nuestro padre. Él vino a Catalunya haciendo música, de gira, la música ha sido el día a día de casa. Ver vinilos de Michael Jackson, de Stevie Wonder, de James Brown y Lionel Ritchie. Soul a saco y música gospel de Ghana. Los domingos nos despertaba eso.

No sabía que vuestro padre se dedicaba a la música también. ¿Qué hacía exactamente?

Yolanda: Tenía un grupo de amigos que quería a un batería, y le llamaron para empezar una gira. Lo trajeron desde Ghana porque es batería, percusionista, cantante y showman. Sobre todo showman.

Edna: Cuando llegó no sabía catalán, pero en una actuación en una plaza consiguió meterse al público en el bolsillo. No se presentó con su nombre, lo hizo diciendo que se llamaba ‘això mateix’ [eso mismo]. Era la única frase que sabía en catalán, así que le aclamaban diciendo eso.

Y con ese historial familiar, ¿hubo algún momento en el que alguna de las tres tuviera claro no perseguir una carrera musical?

Edna: Esto también tiene una historia. Mi padre, al saber los intríngulis, las complicaciones, las dificultades de ser artista o músico, de la industria… él no quería que fuéramos artistas ni cantantes. Siempre intentaba avisarnos diciendo “ojo” o “cuidado”, sobre todo con el paso de hobby a algo profesional.

Kathy: Siempre decimos que Edna es la persona que ha tenido más vidas, ¡no ha podido tener profesiones más diferentes!

Edna: Hice de guía turística, recepcionista de hotel y muchas cosas, y todo eso era para evitar de meterme de lleno a la música, porque escuchaba que era complicado, difícil… hasta que Kathy tuvo una intervención.

Kathy: A mí me costó un poco más meterme en la música porque no confiaba, creía que no tenía talento… The Sey Sisters ya existía, pero como hobby, pero yo en ese momento quería estudiar fisioterapia. Lo tenía todo preparado, pero un día hicimos una videollamada con nuestra hermana mayor. Se puso seria y dijo: “¡Kathy!”. Noté que todas estaban compinchadas, me dijo que lo de la fisioterapia estaba bien pero que yo me quería dedicar al arte. Esa videollamada de domingo cambió mi destino.

Yolanda: En mi caso, desde pequeña quería ser pediatra. Lo tenía clarísimo. Pero en el instituto empecé a hacer clases de canto y me uní al teatro amateur del pueblo. Pero siempre como un hobby. Me metí al bachillerato científico. Yo ya cantaba en el instituto, todo el mundo lo sabía. Me acuerdo que un día estaba en clase de química, que obviamente se me daba fatal, y la profesora me dijo: “Tu no quieres hacer esto. Busca otras opciones, ¿no?”. Pero pensé en acabarlo, hice la selectividad, pero en segundo de bachillerato ya tenía vista la escuela de teatro a la que quería ir.

¿En qué momento decidisteis uniros las tres como The Sey Sisters?

Edna: Yo ya trabajaba con Albert [su pareja y piano del grupo] haciendo eventos, bodas sobre todo. En una boda familiar, Yoli y Kathy siempre estaban por ahí, y una vez les dije que lo haríamos las tres. Ellas tenían 14 o 15 años. En un momento mi madre me dijo: “Te dejo porque tú las vas a vigilar”. Eso era porque ellas entraban a actuar en sitios donde legalmente no podían estar.

¿Cómo se recibió eso en la familia cuando ya el camino os llevaba a las tres a ser cantantes?

Yolanda: Fue natural. Empezamos haciendo bodas, luego nos cansamos de hacer bodas. En ese momento Edna era cantante principal del grupo Funkystep, así que primero era Funkystep & The Sey Sisters. Pero el trío con piano como lo conocemos ahora nació desde las bodas, y después en festes majors…

Os habéis convertido en referentes de la comunidad afro, por ser un grupo de mujeres negras que levanta la voz contras las injusticias y se posiciona. ¿Cómo asumís esa responsabilidad?

Kathy: Depende del día. Hay días en que tienes la energía, estás más valiente o empoderada para decir las cosas y estar ahí al pie de cañón. Lo siento como un honor el tener esta responsabilidad, pero también a veces es un peso porque la gente te mira y tiene en cuenta lo que vas a decir.

Yolanda: Esto me resuena a una conversación que teníamos con Basha en la que hablaba de la mujer negra en la política. Ella decía que cuando le tocó la oportunidad de ir al Parlament no podía decir que no, porque era la única oportunidad que teníamos y no se podía malgastar. Nosotras tenemos la responsabilidad de que si no nos llaman a nosotras, no llaman a nadie, eso nos pasa en el panorama cultural catalán. No somos las únicas personas negras que hacemos música, pero se nos ha colocado en ese sitio.

Edna: También la responsabilidad. Me acuerdo del primero concierto, al que vino una niña racializada y nos dijo: “Wow, gracias por estar ahí”. De repente fue como: “Oh Dios mío”. Nos veíamos manejando material sensible. Estamos contentas, porque nos hubiera gustado vernos reflejadas cuando éramos pequeñas.

¿Cómo afrontáis las expectativas (propias y de otros) que se pueden generar ante el lanzamiento de un nuevo disco?

Yolanda: Con el último teníamos dudas porque era un cambio a nivel musical. Veníamos del góspel, pasamos de hacer cosas con piano y tres voces a, de golpe, poner más producción musical, cuando nuestro público venía de otra cosa. Lo veíamos como una transición. Pero nos dimos cuenta de que con los años hemos creado un público que está ahí, que no se ha ido a ninguna parte.

Kathy: No es fácil gestionar la expectativa, el qué va a pasar e imaginar cómo se va a recibir. Al final es que salga y que pase lo que tenga que pasar.

Edna: Este disco fue intenso, pasó de todo. La pandemia, cambiamos de manager, mi embarazo. También teníamos ganas después de haber hecho temporada en el teatro.

¿Cómo le explicarías vuestra evolución musical a alguien que escuchara vuestro primer disco y no hubiera escuchado nada más hasta este ‘We got your back’?

Kathy: Nuestra música ha evolucionado con nosotras. Empezamos con 15 años, en ese momento el conocimiento de la vida que tenemos es concreto, de adolescencia. Vas creciendo, viendo cómo es el mundo y cómo te trata a ti y a la comunidad.

Yolanda: Lo hemos hecho juntas, sin hablarlo, porque en ningún disco hemos dicho: “Va a ir de esto”. En el primer disco, nuestras canciones eran versiones que grabábamos tal cual. En el segundo empezábamos a crear las canciones, y sin decir nada, nos salió un disco de lucha. En el tercero eran sobre cuidados. Al ser hermanas se nota que hemos ido creciendo juntas.

Kathy: Antes de hacer el último disco nos preguntamos de qué iría este disco, y no podíamos hablar de otra cosa que de antirracismo. Nos dimos cuenta de que The Sey Sisters era eso.

Hay una comunidad que recibe de una manera vuestros mensajes antirracistas, pero habrá otra que seguramente no lo vaya a recibir tan bien. ¿Os pasa eso?

Kathy: Una frase que no nos dijeron directamente es: “Cantáis muy bien, pero habláis demasiado en los conciertos”. También otras como que “está muy bien lo que decís, lo comparto, pero tampoco hace falta mezclar la política con la cultura”. Con nuestra música los privilegios se tocan y las fragilidades se rompen.

Yolanda: En general nuestro público es blanco. Muchas nos ven porque les gusta, porque cantamos bien, a veces desde el exotismo. Hay quien comparte nuestros mensajes y otros que piensan: “Este mensaje no es para mí” o “En Catalunya esto no pasa”. Y luego hay quienes nos dicen: “Con lo bien que habláis catalán, ¿por qué no cantáis en catalán?”.

¿Y cómo vivís el tokenismo, el hecho de que os puedan llamar a un evento solo por el hecho de ser negras, por añadir esa cuota de diversidad?

Kathy: A veces aparece la inseguridad o la indignación de decir: “Ya sé por qué me están llamando” o “ya sé por qué quieren que ocupe este espacio”. Hablando entre nosotras, con Silvia Albert y desde el colectivo Tinta Negra lo que pensamos es que si quieren que vayamos, iremos a ocupar ese espacio y a dirigirlo a donde queremos. Tú me utilizas, yo utilizo este espacio. Es reventar esos espacios desde dentro.

Yolanda: También cuidamos donde nos metemos. Durante un tiempo hemos sido kamikazes, pensando en que si no íbamos no iba a ir nadie. Ahora nos damos cuenta de que hay sitios a los que ir no nos va a servir de nada.

¿Dónde os gustaría veros en un futuro a nivel personal y musical?

Edna: A nivel musical me gustaría vernos en todas partes. Limitarse es lo que nos hacen. Queremos abrir barreras y expendirnos en todas partes. A nivel personal, si puedo dormir ocho horas diarias sin interrupciones, estaré bien. Sencillo pero a la vez complicado.

Yolanda: Con seguir viviendo de lo que me gusta, como crear música y ser actriz, me va bien. Lo que me gustaría es hacer películas en las que no me inviten al casting por ser negra. ¿Qué necesitas, una actriz? Aquí estoy. Mi objetivo sería no hacer ningún personaje estereotipado, ni uno.

Kathy: Me sumo a eso y le añado el poder seguir trabajando y creciendo libremente y al servicio de la comunidad, poder ser un altavoz y pasar las necesidades a un lugar más visible, para que los mensajes lleguen más lejos.

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