Sergio Scariolo pierde al micrófono toda la razón que había ganado en la cancha

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BERLIN, GERMANY - SEPTEMBER 13: Head coach Sergio Scariolo, Lorenzo Brown of Spain   during the FIBA EuroBasket 2022 quarterfinal match between Spain and Finland at EuroBasket Arena Berlin on September 13, 2022 in Berlin, Germany. (Photo by Pedja Milosavljevic/DeFodi Images via Getty Images)
Sergio Scariolo junto a Lorenzo Brown durante el Eurobasket 2022. Foto: Pedja Milosavljevic/DeFodi Images via Getty Images.

Hay pocas personalidades que hayan acumulado tantos elogios de manera tan unánime y tan merecidos como Sergio Scariolo en las últimas semanas. El entrenador italiano es, con permiso de Rudy Fernández, el gran referente de la selección española que, brillantemente y contra pronóstico, está luchando por las medallas en el Eurobasket. Había equipos con MVPs de la NBA. Había conjuntos consolidados con jugadores que casi juegan de memoria. Pero, como casi siempre que la FIBA organiza uno de sus saraos estivales, al final de la fiesta resisten España y tres más. Y a nadie le queda duda de que todo eso es, fundamentalmente, mérito de su entrenador. Sin dudas, el mejor técnico del campeonato.

Si por algo ha destacado la selección española en este torneo europeo es por su determinación y confianza ciega en sus posibilidades. Unas opciones de tocar metal que, seamos sinceros, pocos albergaban antes de comenzar el Eurobasket. Algo que el propio grupo asegura haber utilizado de acicate para aumentar sus deseos de ganar. Así, sin ir muy lejos, Joel Parra contaba en una entrevista concedida a 'El Mundo' que "el que se dudara de nosotros es nuestra gasolina". El crear un enemigo externo para cohesionar al grupo interno es algo más viejo que el TBO y, por lo visto, también muy efectivo. Ellos contra nosotros. En el deporte, además puede ser relativamente inocuo, "venga, vamos a salir ahí a demostrarles de qué pasta estamos hechos". En otros ámbitos de la vida, como la propaganda política, ha tenido consecuencias terriblemente peligrosas a lo largo de la historia.

Uno podría pensar que, dado que todo el equipo en la pista posee el sello Scariolo, una actitud así podría haber sido una técnica de motivación implantada por el seleccionador. No lo sabemos. Lo que sí sabemos, por desgracia, es que el preparador español sí parece haber interiorizado ese discurso. Y con ramificaciones más dañinas. En una entrevista concedida a la Cadena Ser, el de Brescia aseguraba que en la polémica creada al inicio de verano con la nacionalización express había habido "xenofobia" por parte de aquellos que criticaron el proceso. Esto ya son palabras mayores. Aquí no hablamos de algo que puede ser doloroso, aunque banal, como que alguien cree que vas a perder. Esto es grave.

Desde hace unos años, la Federación Española de Baloncesto (FEB) ha dado a llamar "La Familia" a todo aquello que tiene que ver con la selección masculina de baloncesto. Una referencia a los lazos tejidos entre los jugadores durante los días de vino y rosas, en los que el propio Jorge Garbajosa fue parte primero como jugador y ahora lo es como directivo. Un apelativo que tiene un reverso peligroso, eso sí, pues no hay relación más irracional que el lazo de sangre. Probablemente, el constructo social que diferencia de forma más clara a "los míos" de "los otros". O se es familia, o no se es. No hay más opciones.

Esta percepción del mundo es profundamente maniquea y, por definición, poco dada al matiz. Así que cuando Scariolo ve como "xenófobos" a aquellos criticaron una decisión en la que él mucho tuvo que ver, al fin y al cabo le conocía personalmente de su etapa común en los Toronto Raptors, está creando un enemigo imaginario al que dota, además, de características universalmente repudiables, como en este caso odio al diferente.

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El asunto no debería tener mucha explicación. Los motivos para oponerse a la inclusión de Lorenzo Brown son muchos y variados. Ninguno de ellos deportivos, pues ha quedado demostrado que el base, con 13,4 puntos y 7,3 asistencias por partido, ha sido una gran adquisición para el equipo español. Quizá, la única lectura que le interese a Scariolo: mejora lo que había, con él el equipo tiene más opciones de tocar metal que sin él. Si ese era su punto, es evidente que lo ha demostrado y con creces. Nada que reprochar. Tenía razón.

Ahora bien, si atendemos a los argumentos contrarios a su 'fichaje', nadie puso nunca en duda la valía sobre el parqué de un jugador contrastado en Euroliga. Lo que sí encontramos es un abanico de razones que nada tiene que ver con su desempeño como base... ni mucho menos con el odio al extranjero. Las voces discordantes llegaron porque se trata de un jugador que no ha tenido ninguna relación con España previa a ponerse su camiseta, que ocupa el hueco que otro posible baloncestista que sí se hubiera formado bajo el paraguas de la FEB (¿en el fondo, no se supone que esto es una competición entre federaciones?), que disfrutó de una nacionalización express con la que otros ciudadanos, algunos en posiciones realmente precarias, no pueden ni soñar, que en la idea romántica de un torneo que enfrenta a países entre sí el concepto del nacionalizado ya es contradictorio...

Brown no es, ni de lejos, el primer nacionalizado que juega con España ni será el último. Aunque sí es, al menos en la época reciente, el primero que tiene un aroma a 'fichaje'. El único cuya justificación es 100% deportiva. Tanto Nikola Mirotic como Serge Ibaka, los dos casos que rápidamente vienen a la memoria, jugaron en la selección porque mejoraban lo que había, como hace también Lorenzo. Sin embargo, los dos se habían criado en el baloncesto español. En cierto modo, se formaron en la pirámide, incluso jugaron competiciones FEB. Por ello, en su momento, nadie dijo nada cuando se pusieron la casaca roja. Además, me atrevo a sospechar de que si, por lo que fuese, Luka Doncic hubiese jugado para España, tampoco tendríamos este "debate de barra de bar", en palabras del presidente de la FEB. Mucho menos en plenas semifinales del campeonato.

Scariolo prometió a Manu Carreño en dicha entrevista que, más adelante, cuando termine el Eurobasket se entiende, profundizará en lo de la xenofobia. "Ahora no tengo tiempo ni voz", dijo. A lo mejor se ha topado con algún cafre durante todo el proceso, que desde luego los hay. Quizá tuviese alguna mala experiencia durante todos estos años como seleccionador extranjero en el combinado nacional, hay que recordar que durante sus inicios fue bastante criticado por una parte de la prensa y los seguidores. No lo sabemos. Lo que está claro es que no se puede faltar gratuitamente a parte de la afición que está deseando verte ganar, aunque pueda diferir en una decisión concreta. Porque xenófobo es un insulto, y bastante desagradable.

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