El atraco de Sergio Ramos al Real Madrid

Raúl Rioja
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Si yo fuera presidente del Real Madrid, llamaría de inmediato a René Ramos, le convocaría para una reunión urgente y en ella le dejaría un contrato en blanco en el que él pusiera cuánto dinero quiere ganar su hermano Sergio y cuántos años quiere estar.

Por suerte, es Florentino Pérez el que manda en el club blanco y sabrá llevar ese proceso de negociación algo mejor. Ahora, lo que en ningún caso debe suceder, en ninguno, es que Sergio Ramos no vista la camiseta blanca hasta que se retire o desee irse a una liga menor a facturar una buena pasta (algo que, les aseguro, al camero no se le pasa ahora mismo por la cabeza ni de lejos).

Sergio Ramos celebrando un gol (REUTERS/Sergio Perez)
Sergio Ramos celebrando un gol (REUTERS/Sergio Perez)

La renovación del sevillano, que acaba contrato en junio de 2021, apunta a culebrón invernal. Él quiere quedarse y seguir aumentando su leyenda de blanco y Florentino trata de contener gastos como puede y no quiere hipotecar en exceso al club con un jugador que ya tiene 35 años. Esa es la teoría, pero la realidad es que el equipo depende en tal medida de su capitán que renovarle es la prioridad por encima de cualquier cosa. Y si hay que vender a algún jugador o dejar de fichar a otro, pues habrá que hacerlo. No tiene elección.

Vive ahora el club blanco una crisis de identidad que tiene que ver con la ausencia de referentes. Solo Sergio Ramos es una figura mundial, solo el camero es el mejor del mundo en su puesto, y eso en un club como el Real Madrid es algo doloroso. Se dejó salir a Cristiano Ronaldo para no hipotecar el futuro del equipo, lo que se pagó con un año infame. Sin Ramos, el futuro que espera es desolador. ¿Se imaginan una dupla Varane-Militao día sí día también? Me dan escalofríos solo de pensarlo.

La política del club es la de no renovar a los veteranos por más de un año, incluidas a sus leyendas. Es algo comprensible y una buena política, no hay duda, pero con Ramos sí se puede hacer una excepción. Su tremendo y cuidado físico le convierten en un raro espécimen, un futbolista diferente, y como tal debe ser tratado. Si quiere seguir de blanco dos años o incluso tres, no hay ningún motivo físico que lo impida, más para un puesto como el de central.

Entonces... ¿dónde está el problema? Pues por el bien del Real Madrid, esperemos que no exista. En el entorno del jugador la tranquilidad es absoluta y en el club se confía en que el acuerdo llegará tarde o temprano. Si Sergio Ramos quiere perpetrar un ‘atraco', con su hermano al frente, adelante. Es lo que merece y el club tendrá que encontrar la fórmula para satisfacerle. No hay más.

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