Ser soltero en 'La isla de las tentaciones' es el último canteo televisivo

La isla de las tentaciones (Fuente: Twitter.com/mediasetcom/)
La isla de las tentaciones (Fuente: Twitter.com/mediasetcom/)

Ir de soltero a La isla de las tentaciones puede ser una ganga televisiva. Sino que se lo pregunten a Rubén, Isaac (Lobo) o Sandra Pica. Todos ellos encontraron la manera de mantener su filón mediático gracias a remover el cotarro en sus respectivas ediciones del reality. Paseos por los platós de Telecinco, invitaciones a debates y otros realities fueron los peldaños que consiguieron escalar durante el momento de mayor popularidad. Y viendo la actual edición del programa, cualquiera diría que los solteros van a República Dominicana con el cuento aprendido para alcanzar la fama. Ya no se trata de conquistar con afinidad real sino de ver quién logra crear momentos candentes para dar juego en imágenes y, de paso, ser lo suficientemente protagonista como para generar conversación.

No hay más que ver cómo se están comportando muchos de ellos, en ambas villas, para llegar a la conclusión de que ser soltero en este programa es el último canteo televisivo. El amor y la conquista sincera brilla por su ausencia. Allí todo se basa en ver quién perrea más cerca, provoca lo suficiente y se logra meter en la piscina con algún novio o novia para generar los vídeos de turno. Este año hasta son capaces de soportar faltas de respeto, rechazo y comentarios fuera de lugar con tal de seguir en el candelero. Algunos se pasan tanto de melosos e insistentes que la cosa aburre y huele a estrategia.

Empecemos por Hugo que de meloso tiene un rato. El extronista de MyHyV se fijó en Tania desde el primer día y no ha frenado en sus avances pegado a ella hasta el punto de la asfixia. Le insiste que se vayan a la habitación, a dormir juntos y que estén solos. “Quiero estar tranquilo contigo” le repetía en la pasada entrega cuando se notaba que si bien ella disfruta de sus atenciones, no quiere pasar ciertos límites todavía. Pero él la busca constantemente, incluso cuando ella habla de su novio Samu, cuando confiesa sentirse confundida, Hugo insiste y no frena. No deja espacio para que la chica reflexione, no marca distancia por respeto propio sino que ahí está, con la boca preparada para decir lo que ella quiere escuchar o besarla, sin importar cómo Tania se sienta o necesite. Porque, si prestamos un poquito de atención, en la mayoría de momentos que la chica lo busca es por pura venganza inmadura. Cuando suena la alarma de la tentación y piensa que se trata de su novio, ella va y se refugia en Hugo, bailándole cerca, besándolo y dejándose querer. Y él le sigue la corriente acaramelándole el oído haciendo caso omiso a la conveniencia que representa. Como si le diera igual siempre y cuando sea protagonista televisivo.

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Lo mismo pasa con Adrián y Laura. El soltero ha visto cómo la novia de Mario vive un vaivén constante de emociones. Ella se deja querer, se entrega a los juegos cuando llega la noche pero cuando el chico necesita reafirmación, ella le suelta que sigue queriendo a Mario. No sé ustedes pero creo que una gran mayoría cerraría la puerta a espera que la persona aclare sus sentimientos. Pero no Adrián. Como soltero de La isla de las tentaciones hace de tripas corazón, escucha el palo sentimental y se mete en la cama con ella a continuación como si nada. Hay que seguir creando vídeos.

Álvaro es otro. En el último programa consiguió finalmente el beso de Claudia después de estarle encima de una manera que desde casa provoca mucho repelús. Se notaba que la chica quería pero marcaba sus tiempos y frenos, pero él hizo caso omiso y siguió buscando la oportunidad hasta que la encontró. Agarrándola sin soltarla, besándole la espalda a lengua suelta con todos los compañeros alrededor. Insistiendo frente al lente de la cámara y no porque Claudia se lo estuviera pidiendo. Cuando ella al fin expresó su incomodidad diciendo que había mucho “público”, el soltero no tardó en llevarla a un sitio aislado donde consiguió el beso esperado. Sin embargo, ella se “rayó” enseguida al pensar en el dolor que su beso le iba a provocar a Javi, y en lugar de darle espacio ante el incómodo momento que puede suponer que alguien a quien acabas de besar esté pensando en otro, él siguió erre con erre.

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Lo mismo pasa en la villa de los chicos. Valeria buscando a Mario de manera cansina, metiéndose en su cama a pesar de los rechazos, trepándose en la piscina cuando él no la busca de la misma manera. Lo de ayer dio hasta vergüenza ajena con ella pidiéndole un beso de buenas noches, y él quejándose de que ya la había besado suficiente. Lo mismo con Elena. La soltera lleva remando a favor de obra con Samu desde el principio. Lo ha visto llorar por Tania, lo ha consolado y escuchado, pero también adulado y buscado hasta la saciedad. Y después de ver cómo el mismo chico la cambiaba por otra, Jessica, durante varias noches, ella igualmente siguió insistiendo.

Muchos espectadores celebraron en redes que Samu por fin se besara con ella pero, en mi opinión, fue de lo más incómodo de esta edición. Porque antes de besarla el chico hizo una comparativa física de quién le gustaba más de las dos (como si fueran objetos a los que puntuar), le confesó que lo que había tenido con Jessica había sido “un calentón” dándole a entender que Elena le gustaba de otra manera. Y la chica, en lugar de tomarse la confesión con la inmadurez que desprendía, le dijo “te como”. Soportó que él se fuera con Jessica a contonearse en la piscina varias veces, que la destacara por su físico y la besara después de hablarle del “calentón” que había vivido con otra. ¿Y me quieren hacer creer que esto es conquista amorosa?

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Es como si ser soltero en La isla de las tentaciones suponga olvidarse del respeto y necesidades propias, para edulcorar la experiencia del novio o novia de turno para, a cambio, ser protagonista como lo fueron Rubén, Fiama o Isaac. No hay espacio propio ni se deja que lo tenga el otro, sino que se dedican a rellenar su paso por el programa con intentos vulgares, sin sentido y carentes de voz propia con tal de enganchar a quien haga falta. Ahí no hay amor sino mucha sed de protagonismo a costa de lo que sea.

Imagen:Twitter.com/mediasetcom/

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