El pueblo fantasma de Turquía con más de 700 castillos vacíos

Burj Al Babas es un enclave ubicado entre Estambul y Ankara, en Turquía, que debía convertirse en un lugar residencial de ensueño para centenares de familias adineradas. Lamentablemente, el contexto económico mundial provocado por la crisis de 2008 hizo que este sueño se truncara y derivara en un pueblo fantasma con más de 700 castillos vacíos.

Inicialmente, este proyecto urbanístico atrajo a inversores de Catar, Bahréin, Kuwait, Arabia Saudí y Emiratos Árabes, lo que llevó a la promotora a vender docenas de palacetes a inversores árabes en 2011, antes de empezar la construcción.

Las obras comenzaron en 2014 tras la tala de miles de árboles y la eliminación de una gran cantidad de hectáreas de suelo fértil. Para entonces, se habían construido cerca de 600 villas de las que se comprometieron unas 350.

Pero cuando parecía que todo iba viento en popa, los clientes no pudieron hacer frente a los pagos de los créditos y la constructora se acabó pillando los dedos ya que muchas operaciones se anularon poco antes de que terminara la obra.

Al no poder seguir financiando el proyecto, la constructora se acabó declarando en bancarrota arrastrando una deuda total de 27 millones de dólares y la urbanización quedó en un estado de abandono total.

A día de hoy, su aspecto es fantasmagórico, tal y como e puede apreciar en numerosos vídeos compartido en las redes sociales en los que aparecen hileras de viviendas de ensueño deshabitadas y muy deterioradas por el paso de los años.

Cada palacete tiene una superficie aproximada de 225 metros cuadrados, que estaban pensados para que el cliente los personalizase a su gusto. En el centro del pueblo tenía que levantarse un gran edificio que acogería numerosos servicios de ocio como centros comerciales, restaurantes, cines, comercios, piscinas, spas gimnasios o guarderías.

Finalmente y más de 10 años después de este fracaso urbanístico, el lugar sigue vacío y presenta un aspecto desolador. Aun así, el grupo constructor todavía tiene la esperanza de poder recuperar algún día el proyecto