La sequía diezma la cosecha de trigo en el noreste de Siria

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Luego de haber visto su cosecha de trigo diezmada por un incendio el años pasado, Abdelbaki Suleiman esperaba una mejor este verano. Pero la sequía durante la primavera arruinó esa ilusión.

"El año pasado el campo que sembré quedó reducido a cenizas", lamenta este agricultor sirio de 48 años. Y "este año no hubo suficiente lluvia y no tuvimos cosecha de trigo", agrega.

El cambio climático aumenta las probabilidades de sequías e incendios en el mundo entero. La provincia de Hasaka, ubicada en el noreste de Siria y considerada su granero de trigo, espera la lluvia con impaciencia.

Las últimas cosechas, ínfimas, en esta región controlada por los kurdos aumentaron la preocupación por una seguridad alimentaria ya complicada en este país devastado por la guerra y en el que el 60% de la población tiene problemas para alimentarse.

Siria produjo 900.000 toneladas de cereales este verano, es decir menos de la mitad de los dos millones que necesita el país, declaró a mediados de septiembre el ministro sirio de Agricultura.

Las importaciones de trigo permitieron cubrir el déficit en curso en los últimos años, pero la brecha se ha agrandado en 2021, lo que compromete este mecanismo paliativo.

En Hasaka, la producción agrícola cayó más de 95% interanual en varias zonas de la provincia, según las estimaciones de varios oenegés en un informe conjunto publicado en septiembre.

Además de la falta de lluvia, la precio elevado del combustible, los granos y el fertilizante transforma a la agricultura en misión imposible este año, afirma Abdelbaki Suleiman.

"Si esto continúa así, vamos a tener que dejar de cultiva trigo", dice desde su pueblo de Tal Cha'ir, cerca de la ciudad Qamishli, en la región de Hasaka.

"Los agricultores tendrán que volcarse a cultivos como el cilantro, menos costosos y que se venden más caro" en el mercado, agrega.

- "Catastrófica" -

En Kardim Halima, un pequeño pueblo en la misma región, Hajji Mohamad califica la situación actual de "catastrófica".

"Si no llueve este año la mayoría de la gente migrará", asegura este agricultor de 71 años, que trabaja la tierra desde hace más de cuatro décadas.

Tras varios años de pérdidas a raíz de la sequía, su familia ya no tiene medios para afrontar una nueva temporada agrícola, dice. "Intentamos vender los muebles o el oro de nuestras mujeres para comprar granos."

Copresidente de la autoridad económico y agrícola local, Salman Barodo está preocupado de que la cosecha de este año esté muy por debajo de la demanda.

"El noreste de Siria (...) necesita entre 550.000 y 600.000 toneladas de trigo (por año) para garantizar suficiente harina, granos para los agricultores y un stock de reserva", explica a la AFP.

"Los años anteriores cosechábamos más de 600.000 toneladas de trigo. Pero este año, la cosecha solo representó entre 184.000 y 185.000" toneladas, subraya.

El noreste sirio ya se ve confrontado a una baja de caudal del Éufrates, principal río del país, lo que provocó una catástrofe humanitaria, aseguran oenegés.

La crisis hídrica comprometió la producción eléctrica, el abastecimiento en agua potable y la irrigación de las tierras agrícolas de la región.

- Cosecha "muy escasa" -

En el pueblo de Salhabiyya, en la vecina provincia de Raqa, Ahmed Al Humaidi también teme cosechas escasas, ya sea este año o el que viene.

"Pensábamos extraer agua del Éufrates (...) pero no pudimos hacerlo a raíz del elevado costo" de los equipos y del combustible, cuenta este agricultor de 42 años.

Según Mike Robson, representante en Siria de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), las lluvias escasas agravaron la situación de agricultores que ya enfrentan las duras consecuencias de los años de guerra y crisis económica.

"Aún no tenemos las cifras completas y definitivas en lo que concierne la cosecha de este año, pero esperamos que sea muy pobre", dijo.

La cosecha será quizás la mitad de la de 2020, advierte, lo que aumentaría los precios y agravaría la crisis alimentaria.

En febrero, según el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las ONU, 12,4 millones de personas en Siria -de un población estimada de 20 millones- ya sufren la inseguridad alimentaria.

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