Un tribunal falla a favor de que su ex se quede con fotos íntimas por los mensajes

La decisión judicial se produjo este verano, pero ha sido ahora, pasadas unas semanas, cuando Lindsay Marsh ha decidido hacer pública su historia por si su caso puede ayudar a otras personas en la misma situación. Lo que le ocurrió a esta estadounidense es que su exmarido reclamó, como parte del reparto de bienes tras el divorcio, unas fotos íntimas que ella le había regalado estando casados. Su argumento es que las quería por los mensajes que las acompañaban y que para él “fueron momentos de amor”. El juez le dio la razón a su ex, aunque pidió algunas modificaciones en las imágenes.

La fotos debían ser previamente censuradas, pero manteniendo los mensajes visibles. (Foto: Getty Images)
La fotos debían ser previamente censuradas, pero manteniendo los mensajes visibles. (Foto: Getty Images)

La historia, recogida por Insider, ha sido contada por The Salt Lake Tribune, que ha hablado con esta residente en Utah (Estados Unidos). Según la información publicada, Lindsay y Christopher Marsh estuvieron casados durante 25 años. En total pasaron 27 años juntos. En abril de 2021 ella solicitó el divorcio y comenzó el proceso de separación legal y de repartir los bienes en común de la pareja. Entonces fue cuando llegaron al punto clave de este caso, un álbum de todos íntimas que ella le había regalado a él y que incluía mensajes.

El juez del condado de Davis que llevó su litigio determinó en julio que Christopher podía quedarse las fotos pero que estas debían ser censuradas. Es decir, debían ser tratadas para salvaguardar la intimidad de Lindsay y que los mensajes, que es lo que su ex alegaba que quería conservar, siguiesen siendo visibles. El fallo, consultado por Insider, decía que “la Corte ordena que las partes entreguen estas fotos a la persona que tomó las fotos originalmente y produjo los libros de fotos. Esa persona debe entonces hacer lo que sea necesario para modificar las páginas de las imágenes para que cualquier fotografía del peticionario en ropa interior (…) o incluso sin ropa se oscurezca y se elimine, pero las palabras se mantienen por el bien de la memoria”.

El problema, según ha contado Lindsay Marsh a KSL-TV, es que quien hizo las fotos originalmente se negó a modificarlas al considerar que podría perjudicar a su negocio. Entonces entró en escena una tercera persona por orden del juez, un fotógrafo que ella no conocía y que iba a tener acceso a sus fotos íntimas. Lindsay ha hablado de su sentimiento de indefensión, porque “no sabes a dónde acudir porque no conoces la ley. Y no solo tienes a tu exmarido, con quien estuviste casada durante años, pensando que obligarte a distribuir básicamente pornografía está bien... tienes a su abogado que también piensa que está bien. Y luego lo llevas ante un juez y él piensa que está bien”.

Al final la fotógrafa que tomó las imágenes en un primer momento accedió a modificarlas. Lo que hizo, según ha publicado The Tribune, fue tapar las partes del cuerpo de Lindsay visibles con recuadros negros manteniendo a la vista los mensajes. Hecho el trabajo, esta mujer de Utah debe aún conservar los originales durante 90 días por si su exmarido no queda satisfecho con el resultado y reclama. Para cuando pase ese periodo, su plan es quemar las fotos.

En su fallo, el juez Edwards considera que el álbum fue un regalo durante los primeros años de matrimonio y que por ello, recoge KSL-TV, él “tiene derecho a conservarlas y los recuerdos que proporcionan”. Pero, al mismo tiempo, su exmujer tiene derecho a que sus fotos íntimas no las tenga su exmarido. De ahí que ordenase que estas fuesen censuradas.

Lindsay siente que la orden viola “en muchos niveles” sus derechos y su intimidad y reconoce que el asunto ha afectado “mi salud emocional y mental”. Ella, que asegura no poder imaginarse “haciéndole esto a otra persona”, espera que hacer público por todo lo que ha pasado sirva para “proteger a otras personas de sentir las cosas que yo tuve que sentir”.

Por otro lado, en sus declaraciones al citado canal, ha aseverado que “no se puede permitir que los ex pidan cosas tan inapropiadas, sus abogados deben aconsejar a sus clientes (…) y los jueces deben defender la ley que juraron proteger”.

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