El Senado que todos desprecian es el mejor escaparate de Alberto Núñez Feijóo

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El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, no tiene derecho a intervenir en el Congreso de los Diputados.EFE
El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, no tiene derecho a intervenir en el Congreso de los Diputados.EFE

Alberto Núñez Feijóo lleva ya un mes al frente del PP. Pero tendrá que esperar otro más para mantener su primer cara a cara con Pedro Sánchez. No será en el Congreso de los Diputados, sino en el Senado. Y no será todas las semanas ya que, al contrario de lo que sucede en la Cámara Baja, el presidente del Gobierno tan solo comparece una vez al mes en la sesión de control de la Cámara Alta.

Y todo porque en España, el quinto país con más diputados de Europa, el reglamento es tan poco flexible que no permite hacer hueco a una figura de tanto peso en la gestión del poder legislativo como la del líder de la oposición. Es por eso que el PP va a retorcer de nuevo el reglamento del Senado para hacerle hueco como senador autonómico. ¿Cómo? Pues forzando la renuncia a su escaño del senador por designación autonómica Juan Serrano para, inmediatamente después, presentar a Feijóo como su sustituto.

Así que la Cámara Baja ninguneada sistemáticamente por unos y otros hasta condenarla a la irrelevancia va a ser el mejor escaparate posible para el presidente nacional del PP. Menuda paradoja.

Porque, como señalaron en una tribuna publicada en El País por Carlos Garrido López y Eva Sáenz Royo, profesores de Derecho Constitucional de la Universidad de Zaragoza, "El Senado actual carece de funcionalidad: duplica la representación política del Congreso de los Diputados, reitera la dinámica partidista que preside aquel y es una cámara subordinada al Congreso en el ejercicio de la potestad legislativa, dado que su participación se limita a la eventual incorporación de enmiendas o la adopción de un veto a expensas de que el Congreso acepte aquellas o levante este. Cuando la voluntad del Senado coincide con la del Congreso, el Senado resulta inútil; cuando su voluntad es distinta, el Senado resulta disfuncional y la posterior intervención del Congreso lo hace irrelevante".

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Pero lo chocante es que, como líder de la oposición y presidente del grupo popular de las Cortes, Feijóo tiene un despacho en la Cámara Baja. Y puede acudir a él desde ya mismo como inicio de su nueva rutina política tras su mudanza a Madrid.

Y hay más. Menos interpelar al presidente del Gobierno, Feijóo podrá hacer de todo. Así lo estipula el artículo 66 del Reglamento de la Cámara Baja: "Los senadores podrán asistir a las sesiones del Pleno y de las Comisiones que no tengan carácter secreto". O, dicho de otra manera, el gallego podrá acudir al hemiciclo, fijar la posición de su partido desde la Cámara Baja cuantas veces quiera y pasar notas a su portavoz parlamentaria. Todo ello a condición de que mantenga la boca cerrada. ¿Alguien se lo explica?

Así que Feijoo tendrá que ejercer de segundo entrenador de Cuca Gamarra durante la previsible celebración del debate sobre el Estado de la Nación durante el próximo mes de junio. Y guardarse todas las notas para hacerlas públicas cuando hable en el Senado. Pero, como hemos dicho, Sánchez acude al Senado con menos asiduidad que al Congreso. Sin ir más lejos, en junio apenas hay dos plenos programados. Y, después, vacaciones.

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