Seis mitos sobre los huracanes que deberías sacarte de la cabeza

Benito Kozman

Afectan a Estados Unidos y el Caribe todos los años, pero a pesar de nuestra familiaridad con esos fenómenos naturales, todavía persisten varios mitos sobre ellos. Tras el devastador paso del huracán Harvey en Texas y ante la amenaza de Irma en el sur de Estados Unidos, echamos un vistazo a algunos de los mitos más persistentes sobre los ciclones tropicales:

Imagen satelital del huracán Irma. Foto de NOAA.

1-Lo más mortífero de los huracanes son los vientos

En realidad, nueve de cada 10 muertes en Estados Unidos por ciclones tropicales se producen a causa del agua.

Aunque los ciclones tropicales son categorizados del 1 al 5 según la velocidad de sus vientos, pero es la oleada de tormenta – el aumento de agua generado por un huracán o tormenta tropical – el principal asesino de los huracanes y representa casi el 50 por ciento de todas las muertes relacionadas esos fenómenos.

Las inundaciones causadas por las lluvias son responsables de una cada cuatro vidas que pierden los estadounidenses durante los huracanes. En total, el 88 por ciento de las muertes relacionadas con esas tormentas son causadas por el agua.

El viento representa sólo el 8% de las muertes por ciclones tropicales en los Estados Unidos.

2-Mientras más huracanes se formen, más peligrosa es la temporada

No hay una correlación fuerte entre la cantidad de ciclones tropicales que se formen y los que tocan tierra.

En 1983, sólo hubo cuatro tormentas con nombre durante toda la temporada, pero una de ellas fue el huracán Alicia, un huracán de Categoría 3 que golpeó el área de Houston-Galveston. Hubo sólo siete tormentas en 1992, pero una de ellas fue el huracán Andrew. Sólo se necesita un huracán devastador para hacer que una temporada tranquila adquiera características catastróficas.

3-Las temperaturas en la superficie del mar determinan la intensidad de los huracanes

Las temperaturas de la superficie del mar son una medida de la potencia pico potencial de un ciclón tropical, pero no garantizan que una tormenta tropical o un huracán se intensifiquen.

En 2013, las temperaturas de la superficie del mar fueron generalmente más altas que la media en la denominada región de desarrollo principal entre África y el Caribe occidental, pero la temporada ciclónica fue la menos activa en décadas

4-Colocar cinta adhesiva en las ventanas es la mejor manera de impedir que se quiebren durante los huracanes

Según una encuesta de 2012 encargada por la Alianza Federal para Casas Seguras (FLASH), casi siete de cada 10 personas creían que colocar cinta adhesiva en las ventanas y las puertas de vidrio era lo correcto en la preparación de huracanes.

“La primera fatalidad del huracán Charley (2004) fue alguien que estaba detrás de una puerta corredera de vidrio con cubierta por una lámina para sol”, dija la presidenta y directora ejecutivo de FLASH, Leslie Chapman-Henderson, en la Conferencia Nacional de Huracanes de 2012.

Una razón por la que esta práctica ha persistido, tal vez, es la creencia de que reduce la cantidad de fragmentos y facilita la limpieza. Sin embargo, según Chapman-Henderson, es realmente más peligroso porque los pedazos de cristal que se rompen son más grandes.

5-Es “solo” una tormenta tropical

La tormenta tropical Allison, en 2001, dejó pérdidas por 9.000 millones de dólares.

Al ajustar la inflación, Allison fue más costosa que el huracán Camille (1969), el huracán Floyd (1999) y el huracán Isabel (2003), según el Centro Nacional de Huracanes.

Las tormentas tropicales, por supuesto, no acarrean el golpe de los vientos fuertes y la oleada de tormenta masiva como los huracanes, pero pueden causar terribles inundaciones.

6-Los huracanes causan los peores daños en las costas

El huracán Irene, en 2011, causó inundaciones en Vermont y partes del estado de Nueva York. Casi 2.400 carreteras, 300 puentes y media docena de pistas de ferrocarril fueron dañadas y destruidas en el sur de Vermont solamente.

El huracán Ike causó daños a causa del viento en un área de 1.600 millas de largo por 200 millas de ancho en el valle de Ohio, el norte del estado de Nueva York, incluso el este de Canadá. Al menos 28 muertes en Estados Unidos se atribuyeron a vientos fuertes de Ike, de acuerdo con el informe final del Centro Nacional de Huracanes. Las pérdidas pagadas por compañías de seguro en Ohio ($ 1.100 millones) rivalizaron con las del Superoutbreak 1974 como el desastre natural más costoso del estado. Casi 2,6 millones perdieron electricidad sólo en Ohio.

Al usar Yahoo aceptas que Yahoo y sus socios puedan utilizar cookies para personalización y otros fines