Seis meses después de Calais, la integración de migrantes avanza paso a paso

Por Nora SCHWEITZER
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Los migrantes afganos, refugiados en un centro de Forges-Les-Bains, cerca de París, bailan con los residentes locales el 26 de marzo de 2017, como parte del evento anual titulado "La Marche del Printemps", que este año ha acogido a los migrantes

En Forges-les-Bains, una pequeña localidad cercana a París, la integración de decenas de migrantes afganos evacuados del campamento de Calais hace seis meses avanza paso a paso, aunque se palpa la tensión, agudizada por la campaña a las presidenciales.

"La gente se dio cuenta de que no somos terroristas. La situación ha mejorado, la gente nos habla, ríe con nosotros", cuenta Hakimulá Ward, un afgano de 26 años.

Este joven de ojos azules, que estudiaba Derecho en su país, forma parte de los miles de migrantes que vivieron durante meses en condiciones infrahumanas en campamentos informales en París o Calais, en el norte de Francia, con la esperanza de cruzar hacia el Reino Unido.

Estos campamentos fueron evacuados por el gobierno socialista en octubre pasado. Los migrantes y refugiados fueron trasladados a centros de acogida en todo el país, lo que provocó protestas en algunas ciudades.

En Forges-les-Bains, una ciudad de 3.700 habitantes a unos 30 kilómetros al suroeste de París, más de la mitad de los habitantes se habían declarado en contra a recibir a estos migrantes y el centro de acogida fue blanco de un incendio que, todo apunta, fue intencional.

Seis meses después, los ánimos se han calmado un poco aunque "muchos siguen viéndolos con temor", constata Christophe Chambre, uno de los voluntarios del establecimiento en el que viven 91 solicitantes de asilo afganos.

"Las personas que estaban completamente opuestas a la apertura del centro siguen en contra, pero con menos vehemencia que al principio", asegura la alcaldesa de la ciudad, Marie Lespert-Chabrier.

Y la campaña electoral no ayuda a apaciguar los ánimos. "La atmósfera de ansiedad que reina en Francia, sostenida por algunos partidos políticos, alimenta el sentimiento de rechazo", lamenta Chambre.

La candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen, quiere detener la inmigración legal e ilegal en Francia.

Le Pen encabeza las encuestas de intención de voto empatada con el centrista Emmanuel Macron, a menos de tres semanas de la primera vuelta de las elecciones presidenciales.

- 'No podemos cerrarles las puertas' -

Aunque no ha tenido ningún "problema grave" desde la llegada de los migrantes afganos, una madre de familia que no quiso dar su nombre admite que la presencia de estos hombres la pone nerviosa.

"No quiero que mi hija camine sola en la calle. Con ese grupo de hombres que andan por las calles no es seguro", estima esta comerciante de 41 años.

Para promover el diálogo entre los habitantes y los migrantes, la alcaldía y la asociación Emaús, que gestiona el centro, invitaron a todos a una "caminata de primavera", organizada cada año a finales de marzo.

"No podemos cerrar la puerta a personas que buscan asilo", estimó Patricia, una jubilada de 61 años que participó en la actividad.

Europa vive su peor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial, con la llegada de 1,5 millones de migrantes que han cruzado el Mediterráneo desde 2014, huyendo de la guerra y la pobreza.

Francia fue considerada durante mucho tiempo como un país de tránsito. En 2015 recibió 80.000 solicitudes de asilo, frente a cerca de un millón en Alemania.

Aunque este aumento es modesto en comparación a otros países, las autoridades tuvieron que buscar de forma urgente nuevas estructuras de acogida.

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