Seguridad de Europa: la OTAN y Rusia siguen enrocados pero abiertos al diálogo

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Por primera vez después de dos años, la OTAN y Rusia se reunieron para abordar las tensiones crecientes alrededor de la seguridad en el continente europeo, especialmente a raíz del conflicto entre Rusia y Ucrania. Sin ningún acuerdo sobre la mesa, los representantes se mostraron dispuestos a seguir dialogando.

Este miércoles 12 de enero, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y Rusia se reunieron en Bruselas para abordar la concentración de tropas rusas en la frontera ucraniana y otros asuntos de seguridad en el continente europeo. Es la primera reunión entre la Alianza y Rusia en más de dos años.

El encuentro, presidido por el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, comenzó a las 10.00 hora local (9.00 GMT) y se extendió por casi cuatro horas.

El viceministro de Exteriores de Rusia, Alexander Grushko, representó a su delegación, mientras que Wendy Sherman, subsecretaria de Estado de EE.UU. representó a la suya. La mayor parte de los aliados fueron encabezados por sus embajadores ante la OTAN.

Al término de la reunión, Stoltenberg afirmó que, a pesar de que es una “señal positiva” que las partes se hayan "sentado alrededor de la misma mesa y abordado asuntos importantes", "hay significativas diferencias entre los aliados y Rusia en estos asuntos” que “no serán fáciles de superar".

El último Consejo OTAN-Rusia se llevó a cabo el 5 de julio de 2019. El Consejo ha celebrado 10 reuniones desde 2016 cuando fue convocado por primera vez tras la anexión rusa de la península de Crimea en 2014.

El conflicto entre Rusia y Ucrania, eje central del diálogo

Los aliados solicitaron a Rusia una desescalada militar, teniendo en cuenta que han concentrado a más de 100.000 soldados en la frontera de Ucrania.

Stoltenberg señaló que si Rusia vuelve a usar la fuerza contra Ucrania sería un “grave error estratégico” que tendría “severas consecuencias” y un “coste elevado”.

Sin embargo, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, afirmó que los ejercicios militares de Rusia "se han realizado, se realizan y continuarán realizándose" porque se trata de "una práctica habitual de las Fuerzas Armadas de cualquier país".

En efecto, la subsecretaria de Estado de Estados Unidos, Wendy Sherman, aseguró que Rusia no mostró un “compromiso de desescalar, ni una declaración de que lo harían”.

Por su parte, Moscú quiere garantías de seguridad y le pidió a Washington y a la OTAN que retrocedan en el este europeo, y que la Alianza renuncie a incorporar a Ucrania y Georgia.

Pero el secretario general de la Alianza explicó que los aliados tienen una política de “puertas abiertas”, donde cada país decide sus propios acuerdos de seguridad y que “no renunciará a su capacidad de proteger y defenderse entre ellos”, incluyendo “la presencia de tropas en la parte este de la Alianza”.

Por su parte, Sherman aseguró que “la OTAN y Washington no van a renunciar a la política de ampliación, con la entrada en el futuro de nuevos países en la Alianza”.

En efecto, el viceministro de Exteriores ruso Alexandr Grushkó, opinó que los intentos de la OTAN de construir la seguridad de Europa "contra y sin Rusia" están “condenados al fracaso”.

"Partimos de que el principio de la seguridad indivisible debe tener en cuenta los intereses de todos y los intentos de construir la seguridad contra y sin Rusia son contraproducentes y están condenados a fracasar", agregó Grushkó.

"Indicamos de una forma muy franca y directa, y sin intentos de eludir los problemas más agudos (...) que la futura degradación de la situación puede acarrear consecuencias impredecibles y muy graves para la seguridad europea", indicó.

Finalmente, anunció que "si hay intimidación, habrá contra intimidación. Y si intentan buscar vulnerabilidades en la defensa de Rusia, entonces se buscarán vulnerabilidades de la OTAN".

Aun así, la subsecretaria de Estado de Estados Unidos admitió que, en la reunión, los aliados mencionaron áreas en las que Moscú y la OTAN podrían colaborar, como “acciones recíprocas sobre la reducción de riesgos y la transparencia, mejor comunicación y control de armas”.

Al mismo tiempo, las dos partes expresaron la necesidad de reanudar el diálogo y explorar un calendario de futuras reuniones.

Las preocupaciones de Occidente

En los últimos meses, Rusia ha concentrado a más de 100.000 uniformados en la frontera de Ucrania, algo que el país vecino y los aliados de Occidente ven como la antesala de un posible ataque. Sin embargo, Moscú ha negado estas acusaciones en más de una ocasión.

Pero el conflicto entre Rusia y Ucrania se remonta al año 2014, cuando los rusos se anexaron la península de Crimea. En ese entonces, la OTAN suspendió toda la cooperación práctica con Moscú y realizó el mayor refuerzo militar de su flanco este tras la Guerra Fría, aunque optó por mantener abiertos los canales de diálogo.

Las conversaciones del Consejo OTAN-Rusia continuarán el jueves en Viena. En esa reunión contarán con la presencia de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa.

Con EFE y Reuters

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