El polémico atajo en la campaña de vacunación del Reino Unido

Javier Peláez
·4 min de lectura
El gobierno británico hace una apuesta arriesgada retrasando tres meses la segunda dosis en su campaña de vacunación. Imagen Jon Super/Pool REUTERS
El gobierno británico hace una apuesta arriesgada retrasando tres meses la segunda dosis en su campaña de vacunación. Imagen Jon Super/Pool REUTERS

La velocidad, entusiasmo e intensidad que Reino Unido está mostrando en su campaña de vacunación se han convertido en todo un modelo para muchos países, que observan cómo los británicos toman la delantera, consiguiendo que más de veinte millones de personas hayan recibido ya la primera dosis. Actualmente lideran, junto con Israel y Emiratos Árabes, el curioso pódium mundial de los países más avanzados en porcentaje de vacunados, algo que representa toda una sorpresa porque, mirando en retrospectiva, no podemos afirmar que la administración de Boris Johnson haya sido excesivamente eficaz gestionando la pandemia.

Recordemos las idas y venidas en las decisiones de su primer Ministro, recordemos su pasividad e incluso su rechazo a las medidas necesarias durante los primeros meses y, recordemos también sus incontables rectificaciones después. Recordemos, por qué no, el fracaso de su programa de rastreo de contactos. Recordemos que actualmente ocupan el quinto lugar del mundo en número de fallecidos por COVID-19, que son uno de los países con mayor porcentaje de muertes por población y que, por ahora, las islas son el único lugar en Europa que ha superado (de sobra) las 100.000 víctimas en la pandemia. En definitiva, los británicos no parecían los mejores candidatos para convertirse en ejemplo de nada en esta crisis sanitaria… hasta que se pusieron en serio con la vacunación. De hecho hay quien considera esta repentina eficacia como una apuesta desesperada para limpiar el desastre de gestión realizada durante los doce meses anteriores. Sea como sea, los británicos han acelerado el paso y se han colocado en primera posición con las vacunas.

Porcentaje de personas que han recibido al menos una dosis en las diferentes campañas de vacunación | Statista 21 febrero 2021
Porcentaje de personas que han recibido al menos una dosis en las diferentes campañas de vacunación | Statista 21 febrero 2021

En estos momentos, las cifras del Reino Unido son espectaculares en comparación con el lento y pesado ritmo de vacunación en el resto de países de Europa. El porcentaje de británicos que ya ha recibido al menos una dosis de cualquiera de las vacunas aprobadas se acerca ya al 30% de la población, y quizá ahí radique uno de los pequeños trucos de su adelanto. Una de las decisiones más polémicas del gobierno de Boris Johnson ha sido la de esperar hasta tres meses para administrar la segunda dosis, consiguiendo así que muchas más personas reciban la primera. Con esta política de priorizar la primera inyección y retrasar la segunda, el primer ministro se asegura que el porcentaje de vacunados, aunque sea con solo una dosis, sea mucho más alto que utilizando las dosis para completar todas las dosis.

Es un movimiento arriesgado que pocos países comparten, incluyendo el gobierno de España. Tanto el Ministerio de Sanidad como la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios especifican claramente que “retrasar la administración de la segunda dosis más allá del rango óptimo marcado en la ficha técnica tiene el riesgo de que la protección conferida por la primera dosis es de corta duración en comparación a la que se obtiene tras dos dosis. Por ello, en el caso de ser necesaria una demora, la AEMPS recomienda que sea la menor posible”. En este mismo sentido se ha posicionado también la Agencia Europea del Medicamento que “desaconseja retrasar segunda dosis de vacuna de Pfizer más de 42 días”

Todos sabemos que, ya sea para cocer unos macarrones, para instalar una lavadora o para iniciar un ordenador, es sumamente importante leer las instrucciones e indicaciones del fabricante, y en el caso de los medicamentos todavía más. Nadie conoce mejor la forma de uso y consumo que aquellos que han fabricado el producto, y en el tema de las vacunas, las propias farmacéuticas responsables de su desarrollo no recomiendan retrasar en exceso el lapso de tiempo que transcurre de la primera y la segunda dosis.

¿Hasta cuándo se mantiene la protección con una sola dosis?

No lo sabemos, la propia Pfizher ha declarado que “no tienen datos para demostrar que la protección de la primera dosis se mantendrá pasados los primeros 21 días”. Por otro lado, la vacuna ARNm-1273 desarrollada por Moderna recomienda un intervalo de 28 días entre dosis. Un amigo virólogo me explicaba hace unos días esta situación con un ejemplo: "Imagina un huracán y una casa con muchas puertas, la decisión lógica sería cerrar todas las puertas aunque se tarde algo más… entornar las puertas o dejarlas a medio cerrar puede ser más rápido, sí, pero no asegura los mejores resultados". 

Otra de las cosas que, desafortunadamente, hemos aprendido en esta pandemia es que la mayoría de los gobiernos no hacen caso a los científicos, por lo que la decisión de la administración británica de retrasar hasta tres meses la segunda dosis vuelve a entrar en terreno desconocido y se convierte, literalmente, en una apuesta en la que pueden acertar o fallar (de nuevo). El resultado es incierto y el tiempo tiene ahora la última palabra… y esto es una frase que no apetece oír cuando se trata de la salud y la vida de tus ciudadanos.

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