"Seguir adelante": la resiliencia de refugiados sirios frente al coronavirus

Para algunos refugiados sirios en Francia, la experiencia de la violencia y del exilio los ayuda a afrontar la ansiedad provocada por el nuevo coronavirus.

La AFP entrevistó a cuatro refugiados sirios en Francia.

- El director de cine -

Mohammad Hijazi, un director de cine de 31 años oriundo de Damasco, pasó tres meses en las cárceles del régimen sirio entre 2012 y 2013, por sus opiniones políticas. Vive en París desde 2017.

Desde que Francia inició su confinamiento en marzo, muchas de las lecciones que aprendió en esos sombríos días afloraron en su memoria.

"Las personas que han pasado por este tipo de experiencias están entrenadas para conservar un sentido de la perspectiva", dice Hijazi en una entrevista realizada por videoconferencia.

"Inmediatamente reactivamos los mecanismos que tuvimos que desarrollar en el pasado para hacer frente a situaciones de crisis", añade.

Su paso por la cárcel le enseñó por ejemplo la importancia de mantener una rutina estricta, comer sano y expresarse de alguna manera, ya sea "a través del canto, el dibujo o la oración". "Cada uno tiene su propia manera, pero todas funcionan".

La cuarentena le ha recordado también la gran soledad que sintió durante sus primeros meses en Francia.

Con todos sus rodajes suspendidos, lanzó una radio en línea, que llamó "Maazoul", que significa "aislado" en árabe, que le ayuda a conservar un sentido de comunidad.

- El promagador web -

Ver la guerra de cerca no hace más fácil vivir una pandemia. Es algo que lo sabe muy bien Yazan al-Homsy, de 34 años, que sobrevivió durante más de un año bajo los bombardeos en la ciudad de Homs.

La primera semana de cuarentena lo llevó de vuelta a esa época aterradora, cuenta.

Antes de que el coronavirus clavara los aviones al suelo, el ruido que hacían al despegar y aterrizar en el aeropuerto de Lyon, cerca de su nueva casa, comenzó a desencadenar recuerdos de los aviones de combate que bombardearon su ciudad natal.

"Me despertaba sin saber dónde estaba. Estaba perdido y no salí de casa durante una semana", cuenta Homsy, cuyo nombre fue modificado para proteger a su familia que se quedó en Siria.

Después de todo lo que ha vivido, dice que el mejor consejo que puede dar a sus amigos en Francia es que no se olviden que "el gobierno está trabajando por su seguridad" y que aquí "tienen derechos".

- Trabajador, estudiante, madre -

En estos tiempos difíciles, vivir en una democracia es también un alivio para Dunia Al Dahan, originaria de Damasco.

"Hay un sistema, hay un Estado, y hay gente que puede expresar sus opiniones", dice esta madre de dos niños pequeños que vive en París desde 2014.

Cita el ejemplo de una entrevista televisada con un médico francés que arremetió contra las autoridades por la falta de preparación para hacer frente a la pandemia.

Pero admite que el número de muertes de Covid-19 le "asustó". "Me impactó porque me hizo preguntarme: ¿cómo pudimos soportar cuando escuchábamos cuántas personas morían en Siria", dice esta mujer de 40 años, que cursa estudios para obtener un doctorado.

Más de 380.000 personas han muerto desde que comenzó la guerra en Siria hace nueve años y gran parte de la infraestructura del país ha sido destruida.

- El chef -

Emad Shoshara no deja que la lluvia de contratos de catering cancelados para la lucrativa temporada primavera-verano lo deprima.

En Siria era dueño de una empresa de transporte, pero tuvo que encontrar un nuevo oficio cuando la guerra le obligó a huir.

Se estableció en París en 2015, donde se dedica a preparar comida siria. Tiene una larga lista de clientes, desde organizadores de bodas hasta teatros y galerías.

Pero el coronavirus ha causado estragos en las empresas, grandes y pequeñas, en todo el mundo.

Y ahora Shoshara pasa sus días haciendo recetas para compartirlas en Instagram, como su versión de humus púrpura, con remolacha.

"En Siria decimos: cada vez que te caes, te levantas de nuevo", dice, mientras prepara un pulpo a la parrilla.

El joven de 36 años espera que su cocina virtual ayude a levantar el ánimo de los espectadores.

"Los problemas no son una razón para rendirse", dice. "Recuerda, la vida está llena de obstáculos. Tal vez superes este obstáculo, tal vez te tropieces con el siguiente. Pero pase lo que pase, hay que seguir adelante".