La sedición y la ley del 'sólo sí es sí' provocan la tormenta perfecta contra Moncloa

Ione Belarra e Irene Montero
Ione Belarra e Irene Montero

Ione Belarra e Irene Montero

La tormenta política no amaina. De poco sirvieron los intentos el miércoles de Pedro Sánchez, desde Bali, para tratar de templar los ánimos. Destacados cargos del PSOE, barones territoriales y hasta socios de investidura han solicitado una modificación urgente de la ley del sólo sí es sí para acabar con la rebaja de penas de condenados por delitos sexuales. Únicamente Irene Montero, con Unidas Podemos detrás, sigue en su estrategia de criticar a los jueces, lo que le ha valido la contestación de las asociaciones de la magistratura, los fiscales y el CGPJ.

De puertas para adentro, prácticamente nadie esconde la relevancia de la crisis, que se suma al desgaste ya provocado por el anuncio de la reforma del delito de sedición y el debate sobre sobre si también se ha de tocar el de malversación y de qué forma. “La política está loca. Hemos pasado de leer un día con una sonrisa cómo Ayuso se lo ponía imposible a Feijóo a tener un lío de narices nosotros al siguiente”, admitía, muy gráfico, un líder autonómico socialista consultado por El HuffPost. Y todo en un contexto en el que Sánchez  empezaba a remontar el vuelo e incluso a subir en las encuestas.

Moncloa asegura que tenía calculado el impacto político y mediático sobre la sedición. Era consciente de que iban a protestar históricos del PSOE, de que una parte de sus bases se movería incómoda y de que la oposición intentaría sacar todo el rédito posible. Menos medido estuvo el debate sobre la malversación, hasta el punto de que Sánchez en su comparecencia de Indonesia evitó concretar y pidió esperar a la tramitación de enmiendas a la proposición de ley presentada, precisamente, para derogar el delito de sedición.

Pero lo que provocó el cisma definitivo fue la catarata de revisiones de sentencia a raíz de la aplicación de la ley del solo sí es sí y la respuesta de Unidas Podemos, calificando a los magistrados de “fachas” y “fascistas”. Lo que Irene Montero aseguró hace tan solo unos días que no ocurriría ha acabado pasado, según la reflexión de un alto cargo socialista, para quien el problema ha sido de respuesta por parte del lado morado. “Nadie duda de que el objetivo de la ley no era este, ni tan siquiera la oposición lo pone en duda. El problema ha sido la falta de autocrítica de Montero y su ataque a los jueces”.

Cabe recordar que Sánchez y el Consejo de Ministros en pleno avalaron la norma, buque insignia del ministerio de Igualdad. “Este país necesita serenarse. La serenidad y la responsabilidad son buenas recetas. No podemos estar como si cada día se acabara el mundo”, afirmó Ximo Puig, presidente de la Comunidad Valenciana, cuestionado por la crisis. Él también abogó por corregir la ley si tiene efectos negativos, como varios de sus homólogos consultados por este diario, y que han llegado a tachar de “barbaridad” las palabras de la ministra de UP. “Los nuestros están que no dan crédito”.

Los barones socialistas, muy inquietos

Javier Lambán, presidente de Aragón; Adrián Barbón, de Asturias; Emiliano García Page, de Castilla-La Mancha; o Guillermo Fernández Vara, de Extremadura. Todos han urgido a buscar una solución cuanto antes y a corregir la ley si contiene errores. “Esto no va de culpar a los jueces, va de buscar una solución al problema. Hay que rectificar de inmediato y corregir los efectos no deseados de la aplicación de la ley. Hay que buscar una salida a este embrollo”, en palabras de Barbón.

Los barones socialistas tienen elecciones en mayo, y cada vez están más inquietos. Las fiestas de Navidad son el punto de inflexión. Una vez concluidas, arrancará formalmente la precampaña y no quieren más líos de política nacional que empañen su acción de gobierno.

A la pregunta de si este episodio supone un nuevo enfrentamiento entre los socios de Gobierno, Isabel Rodríguez, la portavoz del mismo, respondió en un desayuno informativo con un tajante “no”. Y, como Sánchez, intentó rebajar la tensión llamando a la “prudencia” esperando una “unificación de doctrina” por parte de la Justicia y la Fiscalía. Si bien, formalmente, apoyó a los jueces tras el ataque de Montero, que solo se vio respaldada por sus compañeros de Unidas Podemos.

Yolanda Díaz también quiso ser cauta, apartándose así de Montero. “Toca ser prudentes”, dijo el miércoles. “¿Esto podría descarrilar el Gobierno? Espero que no. No es la primera crisis ni será la última. Pero que hay un problema es innegable. Y hemos hecho bien en dejar clara la posición socialista. Esta ley también es nuestra y hay que arreglarla”, en palabras de un líder territorial.

Mientras, la oposición no dudó en pedir el cese inmediato de la titular de Igualdad. “Sánchez tiene que asumir responsabilidades, debe cesar sí o sí a la ministra Montero y parar los insultos a los jueces”,  afirmaron desde el PP, que comprobó como por fin Isabel Díaz Ayuso dejaba de copar las portadas. Además, registró una proposición de ley para revertir los “efectos nocivos” de la ley.

También te puede interesar...