En qué consiste la secuela del Covid-19 que puede obligarte a usar silla de ruedas como Ainhoa Arteta

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La cantante Ainhoa Arteta ha contado que su movilidad se ha visto reducido porque padece secuelas articulares y musculares producidas por la Covid-19. En concreto, un edema que le obliga a usar sillas de ruedas y estar en reposo. (Foto: Oscar Gonzalez/NurPhoto via Getty Images)
La cantante Ainhoa Arteta ha contado que su movilidad se ha visto reducido porque padece secuelas articulares y musculares producidas por la Covid-19. En concreto, un edema que le obliga a usar sillas de ruedas y estar en reposo. (Foto: Oscar Gonzalez/NurPhoto via Getty Images)

Hace dos meses que Ainoa Arteta pasó el coronavirus pero es ahora cuando ha dado la cara un efecto secundario que la obliga a usar silla de ruedas debido a la debilidad que le provoca en las piernas. "Se me inflaman las venas dentro de las rótulas. El peligro está en que no debo de andar mucho, tengo que reposar", ha contado la cantante en su cuenta de Instagram.

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El edema óseo es un proceso inflamatorio que ocurre dentro del hueso. Concretamente en la parte medular del hueso, conocida como hueso esponjoso. Esta inflamación se debe, en la mayoría de los casos, a una reacción del cuerpo en respuesta a un traumatismo, pero también se puede encontrar en procesos degenerativos, infecciosos, tumorales e isquémicos.

El principal síntoma es un dolor localizado que aumenta durante la actividad y que acostumbra a reducirse en reposo. A veces, el dolor va acompañado de un derrame articular y edema de partes blandas

En función de la localización, el edema puede producir cojera e incluso disminuir la movilidad de las articulaciones. En casos de gravedad, el dolor puede imposibilitar actividades cotidianas como caminar.

"Este bicho te da sorpresas y, cuando parece que ha pasado todo, te deja como a mí el otro día sin poder andar", ha señalado la artista.

Sabíamos que la infección por coronavirus puede dejar secuelas de dolor en las articulaciones y músculos, pero desconocíamos que el edema fuera una de ellas. No obstante, si bien el Covid suele afectar más al sistema respiratorio y tener efectos directos e indirectos en múltiples sistemas de órganos, los casos que vamos conociendo muestran que esta infección también puede hacer que el sistema musculoesquelético se resienta. 

Los problemas más comunes que relatan los pacientes con secuelas articulares y musculares producidas por la Covid-19 son dolores en los hombros y espalda, aunque pueden afectar a cualquier articulación del cuerpo. Algunos pacientes pueden tener problemas más severos como dificultad para mantenerse de pie, subir escaleras, coger objetos con las manos o levantar los brazos por encima de la cabeza. También algunos pacientes refieren sensación de calambres y hormigueo así como debilidad en brazos y piernas.

Según explica la Sociedad Española de Medicina de Famila y Comunitaria (SemFyc) en su guía 'Manifestaciones Persistentes de la Covid-19': "los pacientes con infección por SARS-CoV-2 pueden presentar artralgias (7,5 por ciento), que se definen como dolor en una o varias articulaciones sin evidencia de datos inflamatorios (edema, dolor y calor articulares), hecho que las diferencia de las artritis. En ocasiones se acompañan de dolores musculares que el paciente difícilmente puede localizar (artromialgias, dolor osteomuscular). Respecto a los dolores articulares persistentes, la frecuencia es variable, entre el 10 y el 27 por ciento a las 4-8 semanas postinfección".

Algunas de estas lesiones que suceden a la infección -incluso entre los asintomáticos-, pueden durar de semanas a meses. Y ciertos síntomas son más duraderos e incluso extraños, como brotes de artritis reumatoide, miositis autoinmune o 'dedos Covid'. Muchos pacientes con trastornos musculoesqueléticos relacionados con la Covid se recuperan, pero para algunos sus síntomas se vuelven graves, son profundamente preocupantes para el paciente o afectan su calidad de vida, lo que los lleva a buscar atención médica e imágenes.

Como apunta Ana Moragas, miembro del grupo de Trabajo-CAMFiC Infecciosas, todavía se desconocen las causas del Long Covid aunque sí se sabe que “es multifactorial y depende de la predisposición genética; la carga viral persistente, la respuesta inflamatoria; y presentación fase aguda. Se sabe también que es más frecuente en mujeres, con masa corporal alta y de una media de edad de 39 a 57 años”, comenta la médico de familia. Un perfil en el que encajaría la soprano de Tolosa (Guipúzcoa), de 56 años.

Sin embargo, los expertos matizan que es importante diferenciar entre lo que causa el virus directamente y lo que provoca que haga el cuerpo. Y es que el coronavirus puede provocar que el cuerpo se ataque a sí mismo de diferentes maneras, lo que puede provocar problemas reumatológicos que requieren un tratamiento de por vida.

De hecho, la enfermedad inflamatoria de las articulaciones puede ocurrir a partir de una infección viral sistémica que estimula una respuesta inmunitaria generalizada en todo el cuerpo, la cual incluye dolores musculares y articulares. Así lo probó un estudio de la Universidad de Northwestern (Estados Unidos) -publicado en la revista 'Skeletal Radiology'-, que mostró mediante imágenes radiológicas las causas de estos síntomas que causan dolor muscular y articulaciones doloridas. Un trabajo que podría ayudar a explicar por qué alguien puede tener síntomas musculoesqueléticos prolongados después del Covid-19.

"La artritis inflamatoria puede ser causada por enfermedades autoinmunes o, a veces, por infecciones virales, y puede sentirse en las rodillas, los hombros, los tobillos, las muñecas y las caderas", concluye la investigación.

Según los radiólogos, en esas imágenes "podían ver edemas y cambios inflamatorios de los tejidos (líquido, hinchazón), hematomas (acumulaciones de sangre) o tejido desvitalizado (gangrena). En algunos pacientes, los nervios están lesionados (brillantes, agrandados) y en otros, el problema es un flujo sanguíneo deficiente (coágulos)". Por tanto, los resultados de esas imágenes (tomografía computarizada, resonancia magnética, ultrasonido) indicarían la necesidad de buscar al médico adecuado para recibir tratamiento, como un reumatólogo o un dermatólogo.

En el caso de Arteta, como ella misma ha contado, de momento no hay un diagnóstico certero, pero todo parece indicar que la inflamación que sufre en las venas de las rótulas es una consecuencia del coronavirus, que se espera que sea pasajera. "No es nada grave, pero no es nada agradable", asegura la soprano, quien espera que esta secuela "no haya venido para quedarse".

El tratamiento para el edema consiste en reposo (absoluto o relativo en función de la gravedad) para que la inflamación del hueso se reduzca. Cuando el paciente descansa, su sistema trabecular óseo se desinflama y el dolor remite. Después de un tiempo se empezaría con ejercicios de fortalecimiento y fisioterapia para recuperar el músculo y el hueso. Al inicio de la recuperación es mejor incorporar actividades sencillas y luego poco a poco introduce actividades más fuertes.

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