El sector nuclear iraní: de la esperanza diplomática a una nueva escalada

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La decisión de Irán de retirar el jueves 27 cámaras de vigilancia de sus actividades nucleares ha reavivado la preocupación del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Las conversaciones sobre un nuevo acuerdo nuclear iraní, que ahora se han paralizado, parecían estar a punto de llegar a buen puerto hace unos meses.

El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) denunció el jueves 9 de junio la decisión de Irán de retirar 27 cámaras de vigilancia de las actividades nucleares, deplorando un "golpe fatal" para las conversaciones sobre este delicado asunto, si el bloqueo persiste.

La víspera, Teherán explicó que había desconectado algunas de estas cámaras, sin especificar el número, para protestar contra la votación en la Junta de Gobernadores del OIEA de una resolución que llamaba firmemente al orden a Irán y condenaba las reiteradas violaciones del acuerdo en vigor.

Estas advertencias provocaron la ira del presidente conservador de Irán, Ebrahim Raissi: "¿Creen que si aprueban una resolución en el OIEA nos echaremos atrás? En nombre de Dios y de nuestra gran nación, no daremos ni un paso atrás", dijo.

La desconexión de las cámaras "supone naturalmente un serio desafío para nuestra capacidad de seguir trabajando allí", lamentó el jueves el director general de la agencia, Rafael Grossi, en una conferencia de prensa en la sede del organismo de la ONU en Viena.

"Habría que tener una profunda incomprensión de Irán hoy en día para sorprenderse de tal reacción", dijo Thierry Coville, investigador del IRIS especializado en Irán. "A algunos del entorno del actual presidente les gustaría que su país abandonara el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP)", explica. "Al aceptar, a finales de noviembre de 2021, volver a la mesa de negociaciones con Washington -odiado por esta franja 'ultraderechista'-, el Gobierno iraní había mostrado una forma de pragmatismo, a pesar de su ideología antioccidental. Pero ante las condenas del OIEA del miércoles, estaba claro que los amos de Teherán no iban a quedarse de brazos cruzados".

Optimismo, luego parálisis

Hace apenas unos meses, y a pesar de las preocupaciones que Moscú suscitaba en torno a este asunto, se respiraba un cauto optimismo. El 15 de marzo, el propio director del OIEA, en conversación con France 24, se congratuló de que un nuevo acuerdo sobre la cuestión nuclear iraní "no esté lejos" de alcanzarse.

Tras meses de negociaciones indirectas en Viena, con la mediación europea, se estaba firmando un texto. Debería permitir el levantamiento parcial de las sanciones estadounidenses y la vuelta de Irán a los límites del acuerdo de 2015. Concluido bajo la administración de Barack Obama, Donald Trump retiró a Estados Unidos en 2018.

Para Thierry Coville, la retirada estadounidense y el regreso de las sanciones que agravan la pobreza de la sociedad iraní han socavado la credibilidad de este acuerdo concluido en 2015 por los moderados, incluido el expresidente Hassan Rohani. Donald Trump contribuyó así al triunfo de las franjas más conservadoras de la clase política iraní en las elecciones legislativas de 2020, y luego en las presidenciales de 2021.

Huérfano de su patrocinador estadounidense y de sus firmantes iraníes, el acuerdo sobrevivió a duras penas hasta la llegada del demócrata Joe Biden en 2021. El excompañero de fórmula de Barack Obama se empeñó en resucitar el acuerdo impulsado por este seis años antes. ¿Cómo explicar entonces el actual estancamiento?

Mientras tanto, Irán ha puesto una nueva condición: la retirada de los Guardias Revolucionarios, el cuerpo de élite del ejército iraní, de la lista estadounidense de "organizaciones terroristas". A finales de marzo, el enviado de Estados Unidos para Irán, Robert Malley, respondió a esta petición con una negativa categórica, "incluso en caso de acuerdo".

La consecuencia de la "política de máxima presión" de Trump

"Washington objeta que esta cuestión no tiene "nada que ver" con el dossier nuclear, que "no es falso", pero que sin embargo sigue siendo "bastante hipócrita", afirma Thierry Coville. "Incluir a la Guardia Revolucionaria en la lista de organizaciones terroristas fue una decisión que tomó Donald Trump en 2019, con el fin de ejercer una "política de máxima presión" contra el régimen iraní. Esta medida del presidente republicano estaba claramente dirigida a presionar a Teherán, con la esperanza de renegociar un acuerdo más duro con Irán".

En una república islámica gobernada por los "ultraderechistas", los llamados "pasdaran" constituyen el "corazón del poder", continúa el especialista en Irán. "El hecho de que hayan sido incluidos en la lista de organizaciones terroristas por Washington es inaceptable para el poder gobernante y sus partidarios, y es una cuestión tanto de ideología como de orgullo nacional.

Por parte de Estados Unidos, la cuestión de la Guardia Revolucionaria es un "asunto de política interior", continúa Thierry Coville. Según él, Joe Biden y los demócratas se encuentran en una mala posición a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato, y la idea de mostrar firmeza hacia Irán es electoralmente atractiva. "Pero, ¿no debería ser la prioridad para el propio Washington la cuestión de seguridad colectiva de cerrar el expediente nuclear iraní?", se cuestiona el especialista. "La actual escalada corre el riesgo de llevar a una de las partes a ir demasiado lejos, lo que conducirá a un período de muy alta tensión".

Dos direcciones

Sobre el terreno, lejos de Washington, el programa nuclear se ha reanudado efectivamente, violando los compromisos iraníes: las centrifugadoras funcionan a toda velocidad y el país sigue acercándose al umbral de enriquecimiento de uranio que le permitiría producir un arma atómica.

El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, advirtió que las últimas "provocaciones" de Teherán podrían conducir a "una crisis nuclear cada vez más profunda" y a "un mayor aislamiento económico y político de Irán".

Pero al mismo tiempo, dejó la puerta abierta a la diplomacia, diciendo que todavía quería salvar el acuerdo nuclear. En esta fase, su reanimación seguiría siendo "muy beneficiosa para los intereses de seguridad nacional" de Estados Unidos, se explicó en su entorno.

"Las tensiones de los últimos días podrían empujar a los líderes de Teherán y Washington a aceptar el compromiso que está sobre la mesa o, por el contrario, provocar "otra ronda de escalada que sólo irá a peor".

*Adaptado de su versión original en francés

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