El sector de la discapacidad escenifica la fila de espera para ser atendidos

·2 min de lectura

Madrid, 3 may (EFE).- Asociaciones del ámbito de la discapacidad han escenificado frente a los ministerios de Sanidad y Derechos Sociales la "desesperante lista de espera" que deben soportar para que hagan la valoración de su discapacidad, en ocasiones de hasta 36 meses.

Bajo el lema "Espera y desespera", la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (Cocemfe) ha movilizado este martes 18 filas solidarias repartidas por toda España frente a edificios públicos simbolizando los hasta tres años de espera que sufren las personas con discapacidad para disponer de su certificado.

Como Manuel Muñoz, que en su caso tuvo que esperar dos años para recibir su certificado de discapacidad por sufrir necrosis vascular en las dos caderas.

"Se tienen que cortar los tiempos de espera, llevo dos prótesis y dos años esperando, en este tiempo no he tenido facilidades legales y económicas, he sobrevivido con ahorros y ayudas familiares", ha declarado.

El responsable de finanzas de Cocemfe, Daniel Aníbal, ha manifestado que uno de los grandes problemas que dificulta la evaluación de las personas con discapacidad es el baremo que se utiliza en España, el cual se encuentra "desfasado" desde 2001.

"El baremo que usamos ahora lleva 20 años sin actualizarse, este año teóricamente se iba a aprobar uno nuevo pero por el momento no hay nada y esto supone que muchas discapacidades orgánicas no se vean reconocidas porque son discapacidades no visibles".

En el caso de personas que padecen ELA u otras enfermedades degenerativas, han llegado a haber fallecimientos previos a obtener la resolución, una serie de casos, que según afirman los organizadores, "es desesperante".

Según la información que ha proporcionado Daniel Aníbal, el gasto medio de una persona con discapacidad puede rondar los 500 euros al mes, una cuantía "muy alta dada la dificultad para encontrar empleo".

Y precisamente la precariedad en el empleo es muy importante para las personas con discapacidad, ya que, según han comentado, muchas de ellas dependen de esas plazas reservadas para personas con un 33% de discapacidad o superior.

Carmen y Noelia, ambas con trasplante de riñón, han relatado que cuentan con un contrato por discapacidad, pero al tener un certificado revisable, podrían perder su grado de discapacidad y en consecuencia su trabajo.

"Parece que por el hecho de haber sido operadas de riñón ya estamos curadas, de ahí que se considere una discapacidad revisable, pero muchas veces sufrimos efectos secundarios o tenemos que pasar por diálisis, y sin un trabajo no podemos pagar los tratamientos", han afirmado las dos.

Otro gran reclamo en este acto social, ha sido la queja hacia la credibilidad de aquellas personas con discapacidades orgánicas y no visibles.

"Enfermedades como la mía cambian mucho diariamente, hay cosas que son tan fáciles de valorar, y a veces parece que ni los médicos te creen cuando te están valorando, te sientes incomprendida y sola", ha dicho Nieves Rodríguez, enferma de miastenia desde hace 30 años.

(c) Agencia EFE

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente