Los secretos de Japón para convertirse en uno de los países con menos paro

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Japón ha cerrado julio con una tasa de desempleo del 2,8%, así que se puede clasificar como una economía que ha alcanzado, o que roza, el pleno empleo. En el país nipón –tercera economía más grande del mundo– hay más puestos de trabajo que personas buscando empleo y, por tanto, el paro en el país es puramente friccional.

Concretamente, en julio hubo 115 ofertas de trabajo por cada 100 japoneses sin trabajo y, lo que es más sorprendente, la crisis del covid-19 apenas ha elevado la tasa de paro como ha ocurrido en la mayoría de economías desarrolladas. ¿Cuáles son los secretos de Japón para mantener un desempleo tan bajo?   

Japón roza el pleno empleo pese al coronavirus. (Photo by Carl Court/Getty Images)
Japón roza el pleno empleo pese al coronavirus. (Photo by Carl Court/Getty Images)

La pandemia ha devastado las economías de todo el mundo. Las restricciones a la movilidad han golpeado a las economías por el lado de la demanda y de la oferta. Consumo e inversión se desplomaron en 2020 –y en buena parte del planeta todavía no se han recuperado los niveles previos a la crisis por culpa de las nuevas variantes y la renqueante inmunización–, muchas empresas se han visto obligadas a cerrar y los niveles de desempleo han crecido prácticamente en todos los países desarrollados.  

Sin embargo, las consecuencias han sido mucho más graves en algunos países que en otros, y esto se hace especialmente evidente cuando se comparan las cifras de desempleo de Japón con las de otras economías desarrolladas, como Estados Unidos, y ya no digamos España. Las diferencias las determina un crisol de factores de política económica, sociales, económicos y demográficos.

Seguridad laboral

El estallido de la pandemia de la covid-19 provocó enormes aumentos del desempleo en todo el mundo, a pesar de los esquemas de ayuda y protección de empleo que pusieron en marcha las autoridades económicas de los países desarrollados –como los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), en el caso español–. 

En Estados Unidos, la tasa de desempleo se disparó hasta el 15% en abril de 2020 –el nivel más alto desde la Gran Depresión de los años 30 del siglo XX– desde el nivel pre pandemia del 3,5% que presentaba en febrero de 2020. Del mismo modo, en España, el paro rebasó el 16% ese mismo año, según la Encuesta de Población Activa (EPA), si bien los ERTE frenaron el golpe en un mercado con disfunciones crónicas. 

Mientras, en Japón la cifra apenas se ha movido unas décimas. En febrero de 2020, la tasa de paro era de un 2,4% y el máximo que ha alcanzado desde entonces es el 3%.

Sin duda, la economía japonesa ha sufridoel PIB cayó un 7,8% en el segundo trimestre de 2020 con respecto al primero, el mayor desplome en 70 años– pero el shock no se ha notado en el mercado laboral y la clave está en la protección al empleo en la que viven inmersos los japoneses.

Existe un contrato social tácito por el que las empresas mantienen el puesto de sus empleados, una tendencia reforzada por sólidos precedentes legales que impiden que las empresas despidan trabajadores a menos que puedan demostrar que no tienen otra opción.

En Japón los trabajadores tienen mucha seguridad laboral. (Photo by Stanislav Kogiku/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)
En Japón los trabajadores tienen mucha seguridad laboral. (Photo by Stanislav Kogiku/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)

Las compañías japonesas, explica The New York Times, a menudo son exigentes con sus empleados, a veces con las jornadas laborales más largas del mundo, pero se espera que las empresas proporcionen seguridad laboral a cambio, en muchos casos, de por vida.

Durante la pandemia, la protección al empleo ha sido de gran ayuda para muchos trabajadores y la mayoría de las empresas ajustaron horas y pusieron a sus trabajadores en situación de paro temporal por necesidades de la empresa, con un salario del 60% que corre a cuenta de la compañía, de acuerdo a la ley japonesa. 

En el contexto de la pandemia, además, el gobierno japonés puso en marcha un completo paquete de estímulos, al igual que sus homólogos europeos y norteamericanos, que incluía subsidios y préstamos en condiciones ventajosas para los negocios. Así, más de 2 millones de trabajadores se mantienen en paro temporal con nóminas respaldadas por subvenciones estatales.

Envejecimiento demográfico

Antes de la pandemia, la economía japonesa, con una población cada vez más reducida y envejecida, ya presentaba uno de los mercados laborales más tensionados del planeta, donde hay empresas con dificultades para encontrar trabajadores.

La población se redujo en 2020 por noveno año consecutivo y la cifra actual de 127 millones de japoneses se encogerá hasta los 83 millones en el 2100, según los estudios, en el país con mayor deuda pública del mundo. 

En 2025, habrá aproximadamente una persona jubilada por cada dos personas en edad laboral, la proporción más alta en los principales países desarrollados.

Todo ello, provoca que la escasez de trabajadores cada vez sea mayor, a pesar de medidas como la atracción de extranjeros o la promoción del empleo en personas de la tercera edad.

Estancamiento secular

La economía japonesa lleva décadas sumida en un estancamiento secular caracterizado por un bajo nivel de consumo, deflación y crecimiento anémico. 

En este contexto, Japón tiene un enorme déficit laboral en algunas industrias, dado que su fuerza laboral cada vez es menor debido al envejecimiento de la población, unido a una política migratoria muy tímida que no posibilita la entrada masiva de trabajadores del exterior.

Todo ello ha llevado a que algunos sectores, como los servicios médicos y de atención a la tercera edad, cada vez presenten una mayor oferta de empleo mientras que la demanda se estrecha a la par que la población. 

Hay falta de personal sanitario en Japón. (Photo by YASUYOSHI CHIBA/AFP via Getty Images)
Hay falta de personal sanitario en Japón. (Photo by YASUYOSHI CHIBA/AFP via Getty Images)

Aumento de inactivos y digitalización del empleo

Muchos trabajadores temporales, especialmente mujeres, jóvenes o trabajadores mayores, que perdieron sus trabajos en 2020 tras el estallido de la pandemia, han optado por abandonar la búsqueda de empleo. 

Esta es una tendencia registrada también en otros países y explica en parte por qué la tasa de desempleo se mantuvo baja. Además, la transformación digital está permitiendo mantener niveles de empleo en muchos sectores, a pesar del coronavirus, y está acelerando la erosión de dos pilares básicos del mercado laboral japonés: la antigüedad y el empleo vitalicio, características que han obstaculizado su fluidez.

Control del coronavirus

Japón, a diferencia de Estados Unidos, Europa o China, había evitado hasta ahora un pico devastador en los casos de coronavirus, lo que le ha permitido mantener buena parte de su economía abierta. 

En 2020, el gobierno pidió a las empresas que cerraran de forma voluntaria durante un estado de emergencia que duró un mes y medio, pero más de un año después se ha visto obligado a establecer un nuevo estado de emergencia, en vigor al menos hasta mediados de septiembre de 2021, en 21 de las 47 prefecturas del país para combatir los crecientes casos de variantes delta que han acumulado presión sobre el sistema de salud.

Poca flexibilidad 

Esta baja flexibilidad en el mercado de trabajo, sin embargo, se ha intentado paliar en las últimas décadas para permitir a las empresas ajustar el empleo en función de la coyuntura económica, lo que ha llevado a inflar la dualidad.

Así, las empresas han aumentado las contrataciones de trabajadores temporales, con contratos de corta duración, salarios más bajos y menos seguridad, que ya representan casi el 40% del total. De esta manera, casi un millón de ellos perdieron su trabajo el año pasado en el país, donde –y aquí Japón no es una excepción– las mujeres son mayoría.

El mercado laboral de Japón presenta unas características muy complejas. (Photo by CHARLY TRIBALLEAU/AFP via Getty Images)
El mercado laboral de Japón presenta unas características muy complejas. (Photo by CHARLY TRIBALLEAU/AFP via Getty Images)

Habrá que ver cómo responde el mercado de trabajo japonés cuando las autoridades económicas vayan levantando los estímulos y los subsidios al empleo, en mitad de una situación complicada. 

Tras una leve recuperación a finales de 2020, la economía nipona ha vuelto a entrar en recesión en 2021 y la aparición de la variante delta ha provocado nuevas olas y restricciones.

Japón cuenta con un mercado de trabajo relativamente rígido y, sin embargo, los factores económicos, sociales y demográficos propios de un país envejecido y tecnológicamente avanzado hacen de esta economía una de las más cercanas al pleno empleo. 

Algunas de las características del mercado laboral japonés son estructurales y cabe recordar que tras esas buenas cifras de paro se esconden graves problemas económicos como una demanda anémica, ausencia de inflación, crecimiento débil o una elevadísima deuda pública.

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