'Secret Story' y cómo cargarse a los Gemeliers en un pis pas

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Secret Story es una caja de sorpresas, y además de las buenas. El pasado martes Carlos Sobera abría la puerta de 'La sala de la verdad', un lugar dedicado a careos entre los participantes que en su primera cita ha provocado cortocircuitos. Los encargados de estrenarla fueron los Gemeliers y Adara, un encuentro de alta tensión que ha dejado por los suelos la imagen de los hermanos y podría haberse cargado su concurso definitivamente

La jugada maestra del reality ha desmontado el aparente show de los cantantes en la casa y confirmado que Adara sigue siendo la reina de este formato.

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Cuando parecía que las tramas fuertes se habían desinflado en Secret Story con la salida de Miguel Frigenti y Sofía Cristo, la casa ha vuelto a recuperar su vigor con un episodio inesperado. Para darle vidilla al asunto, el programa ha tenido la brillante idea de enfrentar a sus participantes más polémicos, o por el contrario, más 'a la chita callando', en una sala donde por mucho que quieran no pueden sostener la doble cara. En 'La sala de la verdad' podrán ser testigos de lo que otros dicen de ellos a sus espaldas, para bien o para mal. Y esto es justo lo que ha pasado entre Adara y los Gemeliers. La reunión a tres bandas en la famosa habitación desenmascaró a los jóvenes artistas dejando al descubierto su falta de sinceridad y juego poco limpio con la madrileña.

Nosotros ya lo sabíamos gracias al 24 horas. Desde el principio ambos dejaron ver el rechazo y la falta de empatía con Adara frente a su grupo. Criticaron sus gritos, su actitud infantil e incluso dieron a entender que no daba para más y le faltaba un hervor. Opiniones que no tendrían demasiada importancia si no fuera porque delante de ella daban una cara absolutamente opuesta. En presencia de Adara todo eran bromas, risas y complicidad, pero por detrás la cuchillada por la espalda ha sido una constante. Lo han hecho tan bien que hasta ahora la compañera traicionada ni cuenta se había dado y eso que de realities sabe un rato. Ni siquiera el aviso de Rodrigo durante su llamada en directo diciéndola que no se fiara de nada "que fuera doble" lo tomó en cuenta.

Así que al programa se le ha ocurrido la brillante idea de abrir esta sección y sacarle los colores a quienes no vayan de frente. El espectáculo fue digno de ver. 

Lo más llamativo, para mal, más allá de su doble discurso, fue la manera de defenderse. No solo no admitieron que la tenían engañada, sino que se crecieron y confirmaron que estaban deseando que se vieran esas imágenes y por fin se conociese lo que pensaban de ella. O sea, ¿deseas que se vea lo que dices por detrás y no te atreves a expresarlo a la cara? El orgullo y vergüenza tras ser pillados con las manos manos en la masa hizo que, concretamente, Jesús atacara a Adara sin piedad y la quisiera ridiculizar ante todos diciendo que no era limpia. Ambos recurrieron a desprecios para intentar salvar su imagen. Demasiado tarde. Quedaron retratados en menos de 30 segundos, y por mucho que trataran de defenderse no había nada que hacer. Tuvieron la oportunidad de enmendar su error, pero la desaprovecharon. No hubo disculpas ni empatía, ni mucho menos la humildad de aceptar una equivocación. 

Que no les guste Adara no es el problema, lo grave es la traición y algo mucho peor, reaccionar con tanta agresividad verbal justificando su acción con tanto desprecio gratuito. La escena más dura se produjo fuera de la famosa sala. Adara llegó desencajada al salón donde estaban los demás. Con la voz temblorosa compartió con sus compañeros que cuando salieron de su encuentro y caminaban por el pasillo, un punto ciego sin cámaras, los Gemeliers la llamaron "guarra". Un insulto que hizo reaccionar a Carlos Sobera y prohibir terminantemente esa forma tan despectiva de dirigirse a las personas. 

Todo lo que pasó dentro de esa habitación fue presenciado por el resto de participantes desde el salón principal. Ellos no dijeron nada, pero sus caras de asombro lo dijeron todo. Literalmente, se quedaron sin palabras. La llegada de los tres a la casa después de su conflicto dejó claro que la mayoría no aprobó el comportamiento desleal de los Gemeliers, por muy amiguitos que sean de la mayoría. Una forma de proceder que recuerda mucho a lo que pasó entre ellos y Miguel Frigenti. El periodista, quien les consideraba sus mejores amigos, vivió una decepción muy similar al descubrir lo que decían de él a sus espaldas.

Lo único positivo de esta desagradable situación fue la actitud de Adara. La ganadora de Gran Hermano VIP sorprendió para bien al no perder los nervios ni caer en el juego de insultos y faltas de respeto de sus compañeros. Quizás el estado de shock en el que se quedó impidió su reacción más inmediata, pero eso remó a su favor

Les contestó tajante, pero sin ataques dolientes ni humillaciones para quedar por encima. Ellos se retrataron y había poco más que añadir. En otro momento, Adara hubiera actuado como una leona defendiéndose y perdiendo las formas, es de esas personas que brilla en el conflicto, pero no fue así. Quizás los días posteriores, cuando sea más consciente de lo que pasó y más en frío, despierte esa fierecilla que lleva dentro. En caliente se limitó a defenderse con argumentos y a demostrar su decepción de corazón. Adara veía en ellos a unos colegas con los que hablar y desahogarse, especialmente Jesús, con quien se ha llegado a decir que tenía una química especial. De lo que me di cuenta siguiendo el 24 horas es que se sentía a gusto con ambos por su sentido del humor y sus gracietas, les resultaban divertidos y cariñosos, algo que cuando se está aislado se agradece.

 

Con esta caída de careta la casa tiene un nuevo frente abierto que promete dar mucho de qué hablar. Esto marca un antes y un después en el show. Los que eran considerados como los niños mimados han demostrado no ser tan inocentes, así que todos se andarán con más cuidado. Además, un dato importante es que quedó al descubierto que el público, con sus silbidos y abucheos, rechazó el comportamiento de los Gemeliers. Una pista que hará que muchos de los que eran 'sus amigos' les cuestionen y no les rían más las gracias, por muy bien que canten.

Este giro de rotonda es el claro ejemplo de cómo la trayectoria de un concursante, en este caso dos, puede venirse abajo en cuestión de segundos. Desde casa ya nos habíamos percatado de lo que estaba pasando, pero que el programa le haya dado voz e imágenes con lujo de detalles ha sido la guinda del pastel. De favoritos a los más señalados, tanto que hasta Canales, esa planta tropical del reality, ha pasado a un segundo plano. La polémica está más servida que nunca y los bandos aún más radicalizados. Secret Story está haciendo muy bien los deberes.

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