¿Secadores de manos por aire caliente o dispersores de bacterias?

Secador de manos de aire caliente oxidado. (Imagen Creative Commons vista en la cuenta flickr de Rusty Clark).

¿Eres de los que siempre se lavan y secan las manos después de hacer uso de los servicios de un lugar público? Bien hecho, al menos en lo relativo con lavarte las manos. En cuanto a lo de secártelas, el artículo que estás a punto de leer te cambiará el rictus de la cara, e incluso podrá llegar a provocarte picores, especialmente si eres una persona melindrosa e impresionable con todo lo relacionado con los gérmenes y la higiene. ¡Avisado quedas!

Y es que hoy toca hablar de un trabajo recientemente publicado en Applied and Environmental Micropbiology por investigadores de la Universidad de Connecticut, que deja en muy mal lugar a los clásicos secadores eléctricos de manos que encontramos en los baños de bares, colegios, aeropuertos, etc.

La idea de este trabajo era confirmar si estos dispositivos absorben microbios potencialmente infecciosos (como los presentes en las heces humanas) para luego rociarlos sobre cualquier cosa cuando el aire caliente sale despedido de estas máquinas, en principio hacia tus manos. El estudio se basó en inspecciones microbianas realizadas en los baños de la propia Universidad de Connecticut en la que trabajan sus autores.

Veamos cómo funciona el ciclo. Cada vez que alguien tira de la cisterna en un inodoro que no tiene la tapa bajada, la turbulencia de la descarga envía partículas fecales al aire, donde quedan flotando en una nube miasmática. Cuando los secadores se encienden, absorben esas partículas a través de su ingesta de aire, las calientan y las rocían sobre tus manos y otras superficies húmedas. Sin duda buenas noticias para esas bacterias, que encuentran la humedad muy hospitalaria de cara a su propia prosperidad.

Según lo que puedo leer, los filtros HEPA reducen notablemente este mecanismo de expansión. El nuevo estudio se centra específicamente en los secadores de manos de baja potencia, ya que algunas personas creían que estos dispositivos eran menos propensos a absorber bacterias fecales del aire y pulverizarlas sobre las manos.

Hay que decir que pese a que en estudios anteriores, existía la sospecha de “financiación” realizada por empresas que fabrican expendedores de toallas de papel para baños, este trabajo está en principio libre de toda sospecha. No deberíamos tener que hacer esta aclaración, pero así funciona el capitalismo.

En el trabajo puede leerse que la cepa PS533 de la bacteria Bacillus subtilis (un bacilo considerado poco peligroso) “se dispersó casi con certeza a través de los baños en las áreas acotadas para la investigación en forma de esporas, las cuales sobrevivirían fácilmente a la desecación del aire ambiente, así como a las temperaturas elevadas en el aire de la secadora de manos; sin embargo, aquellas bacterias en crecimiento o en fase estacionaria no serían tan resistentes como las esporas . No obstante, la facilidad encontrada en la dispersión de una cepa bacteriana a lo largo de una instalación de investigación, probablemente cause preocupación en los evaluadores y asesores de riesgos cuando haya que considerar la dispersión de bacterias potencialmente patógenas”.

En una prueba final, los investigadores inspeccionaron de forma superficial la presencia de algunas de las otras bacterias que los secadores pulverizaban al aire. Descubrieron que, tanto con como sin filtro HEPA, los ventiladores dispersaban patógenos potenciales, incluído el Staphylococcus aureus.

Sin duda este hallazgo debe servir como toque de atención para los gerentes de instalaciones dedicadas a investigación o actividad clínica. Los autores señalan que el Clostridium difficile, un patógeno diarreico devastador e intratable, también forma esporas, y además la cisterna de un inodoro puede lanzarlo fácilmente al aire, según pudieron comprobar.

Por ello, los autores del trabajo concluyen: “esto sugiere otro medio de transmisión del Clostridium difficile que además no puede interrumpirse mediante el lavado de manos o los métodos tradicionales de descontaminación de superficies”. Por ello, los investigadores sugieren que deben realizarse más trabajos sobre el papel de este nuevo método potencial de transmisión”.

Me enteré leyendo Boing boing.