Satélite de ESA a punto de colisionar con la megaconstelación de SpaceX

Satélite de ESA Aeolus (Atmospheric Dynamics Mission Aeolus) con tecnología de observación para perfiles de vientos de manera global | imagen ESA

La órbita más cercana de nuestro planeta empieza a parecerse a un típico atasco de fin de semana o a la operación retorno después de vacaciones. Miles de satélites operativos (y otros tantos fuera de servicio) giran alrededor de la Tierra a diferentes planos y alturas, un baile de tecnología espacial que se traduce en numerosos quebraderos de cabeza para los diferentes gobiernos, agencias espaciales, y empresas privadas que los controlan.

Hace tan solo unos días, el pasado 3 de septiembre, la Agencia Espacial Europea (ESA) comunicó que se vio obligada a realizar una repentina maniobra evasiva para impedir la colisión del Aeolus con uno de los satélites de la flamante megaconstelación Starlink de SpaceX. Ha sido una maniobra inesperada y resulta ser la primera vez que la Agencia debe modificar el rumbo de uno de sus satélites para evitar la colisión con otro satélite en activo.

ESA explica en su twitter oficial que las maniobras para esquivar basura espacial son bastante comunes, de hecho solo el año pasado se realizaron hasta 28 de estas maniobras. Lo inesperado ha sido tener que maniobrar para no chocar con un satélite activo, correspondiente a la gigantesca constelación de Starlink que está desplegando la empresa privada de Elon Musk.

Recreación de las diferentes fases de la constelación Starlink que prevé miles de satélites | imagen SpaceX

El problema se detectó un día antes y la propia ESA explica que su equipo de expertos en colisiones (el equipo #SpaceDebris) tuvieron que calcular rápidamente el riesgo de colisión entre estos su satélite de observación Aeolus y uno de los pertenecientes a Starlink. El resultado de esos cálculos determinó que la opción más segura para #Aeolus sería aumentar su altitud y pasar por encima del satélite de SpaceX. La maniobra se realizó con éxito y los dos satélites evitaron el choque.

La propia Agencia europea explica que este “tráfico espacial” irá en aumento en los próximos años, lo que nos lleva a preguntarnos ¿Cómo evitaremos futuros choques entre satélites en una órbita baja cada vez más atestada?

En primer lugar hay que saber que estas maniobras de evasión requieren de tiempo, un amplio equipo de expertos y numerosos cálculos para prepararse correctamente. Hay que determinar las posiciones orbitales (presentes y futuras) de todos los satélites y sondas que se encuentran en activo, examinar el riesgo de colisión con chatarra espacial o satélites no operativos y, evidentemente, calcular el riesgo de colisión para cada caso y los posibles resultados de las acciones que se emprendan.

A medida que aumenta el número de satélites en órbita, sobre todo gracias a 'mega constelaciones' como la de SpaceX este proceso se hará cada vez más difícil. La gran constelación Starlink incluirá proporcionará una red de internet rápida y barata, pero necesitará de miles de satélites, lo que convertirá en imposible el proceso de prevención de colisiones, que hoy se realiza manualmente.

Ningún equipo humano será capaz de calcular ese riesgo de colisión en un futuro cercano, por lo que las Agencias y gobiernos se están preparando ya para automatizar ese proceso utilizando Inteligencias Artificiales. Todo pasará por algoritmos automáticos, desde la evaluación inicial del riesgo hasta las actuaciones necesarias para evitarlo… las IA se convertirán en un elemento imprescindible para proteger nuestra infraestructura espacial.