Las "sardinas", el nuevo movimiento que desafía el populismo de Salvini

Elisabetta Piqué

ROMA.- Si hoy hubiera elecciones en Italia, el líder de la derechista Liga y exministro del Interior, Matteo Salvini, sería el vencedor, según coinciden todos los sondeos. Pero un fenómeno político nuevo, el movimiento de las "sardinas" anti-Salvini, comienza a asustar al capitán.

Este nuevo sujeto político y apartidario irrumpió en la campaña para las elecciones regionales que se celebrarán el 26 de enero próximo en Emilia Romagna, consideradas cruciales. El gran temor, en efecto, es que en estos comicios la derecha liderada por Salvini vuelva a dar un batacazo y a conquistar otra región tradicionalmente roja, como ya ocurrió el 27 de octubre pasado en Umbria, alterando el precario equilibrio político del país.

El fenómeno de las "sardinas" comenzó, casi por casualidad, el 14 de noviembre pasado. En coincidencia con un acto de campaña de Salvini en Boloña, cuatro jóvenes hartos de su retórica populista convocaron a través de las redes sociales a un flash mob en la Plaza Mayor de la ciudad para contrarrestar su evento, bajo el lema de "apretados como sardinas". ¿Por qué sardinas? Porque son peces pequeños e indefensos que, sin embargo, si se mueven juntos logran formar una masa compacta y hacer escapar a los "predadores", es decir, a Salvini.

Esa primera convocatoria de gente pacífica de todas las edades, llamada a manifestarse sin banderas políticas, superó todas las expectativas: 15.000 manifestantes llenaron la Plaza Mayor de Boloña, duplicando el público que reunió Salvini en otra parte. Se trató del puntapié inicial.

Días después, el modelo se replicó en la ciudad de Módena, donde, con simples carteles con forma de pescado, se juntaron 7000 personas en coincidencia con otra etapa de la campaña de Salvini. Entonces, pese a la lluvia y bajo un mar de paraguas, las "sardinas" entonaron "Bella Ciao", tradicional canto de la resistencia al fascismo (hoy conocido en todo el mundo gracias a la exitosa serie La casa de papel).

Como una avalancha, desde entonces el movimiento de las "sardinas" no paró de crecer. Saliéndose de las fronteras de Emilia Romagna, decenas de páginas en Facebook imitaron el llamado a reaccionar al avance de la Liga a través de una movilización que se está replicando en toda Italia, de norte a sur. Más de 7000 "sardinas" coparon anteayer una plaza de Génova y ya hay fechas para actos similares en muchísimas otras ciudades, entre las cuales Palermo (Sicilia), Florencia, Nápoles, Milán, Turín, Roma (el 14 de diciembre) y hasta Ámsterdam, en el exterior.

Fin de fiesta

Mattia Santori, Roberto Morotti, Giulia Trappoloni y Andrea Garreffa, los cuatro jóvenes treintañeros que dieron vida al fenómeno, bajo asedio mediático porque representan una novedad, explicaron en un manifiesto las razones de movimiento. En este texto, les advierten a los populistas que "la fiesta se terminó". "Durante años, comunicaron mentiras y odio, se aprovecharon de nuestra buena fe, quisieron ahogar sus contenidos políticos bajo un océano de comunicación vacía", acusan.

"Nos volvieron a despertar. Y son los únicos que tienen que tenernos miedo. Hemos llenado plazas, nos hemos mirado a los ojos, nos hemos contado y fue energía pura. Descubrimos que somos muchos y que somos mucho más fuertes que ustedes".

Los analistas políticos coinciden en que las "sardinas" podrían resultar peligrosas para la Liga, pero también para el Movimiento Cinco Estrellas (M5E). La agrupación creada por el cómico Beppe Grillo, de hecho, también es populista. Después de aliarse y luego divorciarse de Salvini, en agosto pasado, el M5E se encuentra ahora en un gobierno de coalición de centroizquierda junto al Partido Democrático (PD). Unidos solo por el espanto a que haya elecciones que ganaría Salvini, la alianza entre el M5E y el PD es más que frágil y su gobierno de coalición podría caer en cualquier momento, ya que se pelea por casi todos los temas.

En este marco, las "sardinas" aparecen como un fenómeno que ocupa ese enorme vacío dejado por una centroizquierda desorientada, muy golpeada, fragmentada y ausente. Y que, en este sentido, representa oxígeno para el alicaído PD.

Las "sardinas" traen reminiscencias del movimiento de los girotondi (de las rondas), creado por el cineasta Nanni Moretti en 2002 para contrarrestar al Cavaliere, Silvio Berlusconi. "La diferencia es que aquí no hay una elite que desde lo alto alienta la protesta", destacó el politólogo Lorenzo Pregliasco. "Habrá que ver si las 'sardinas' logran organizarse y si el fenómeno permanece", agregó.

Fiel a su estilo aguerrido, Salvini reaccionó con el arma de la ironía a la nueva ola de las "sardinas". "Prefiero los gatitos, que se comen a las sardinas cuando tienen hambre", aseguró, al postear en Facebook el fotomontaje de un gato que devora a un pescadito. Hasta dijo que le caían bien los chicos de las "sardinas".

Pero la verdad es que, como apuntó en La Stampa Amedeo La Mattina, Salvini no puede ocultar que le da fastidio que haya otros que acaparan la atención mediática: "Ahora el ciclón no es solo él, están los pescaditos, que el tiburón de la política italiana se encuentra por todos lados" y que nadie sabe aún si se podrá comer de un solo bocado.