Santa Fe: investigan una pista policial en la desaparición de US$ 4.000.000

Germán de los Santos

Primero ocurrió el asesinato del empresario Hugo Oldani el 11 de febrero pasado. Luego de la escena del crimen, un local donde funcionaba una empresa de turismo en pleno centro de Santa Fe, desapareció de manera extraña un monto cercano a los US$4.000.000, según fuentes de la investigación, luego que la policía levantara sin orden judicial la custodia del lugar donde se realizaban los peritajes.

La sospecha que surge ante toda ese encadenamiento de extraños episodios -según señalaron fuentes del Ministerio de Seguridad- es que el dinero era de origen espurio, de terceros que lo dejaban en esa supuesta mesa de dinero, que tenía como pantalla una compañía de venta de viajes y turismo. Esa cantidad de dinero provendría, de acuerdo a fuentes de la investigación, de cajas negras de la política, las fuerzas de seguridad, el narcotráfico y sectores sindicales ligados al Estado.

Esta semana el ministro de Seguridad de Santa Fe, Marcelo Saín, presentó una denuncia ante la fiscalía federal a cargo de Walter Rodríguez para que se investigue el supuesto delito de lavado de dinero.

Unas horas después de que la documentación probatoria ingresara en el fuero federal de Santa Fe la policía de Santa Fe detuvo a una joven de 17 años, que será imputada como cómplice del hombre que mató a Oldani el 11 de febrero pasado de un disparo en el tórax.

Con la detención de esta joven estarían en prisión todas personas que participaron en el asesinato. La primera duda que surge en la causa es que los ladrones solo se llevaron un morral, cuyo contenido se desconoce, pero no sustrajeron nada más en un local donde, de acuerdo a los peritajes, había cajas repletas de dólares y pesos. Los investigadores calculan que había entre 4 y 5 millones de dólares. Sin embargo, los supuestos asaltantes no se llevaron un solo billete de ese lugar.

El dinero desapareció algunas horas después. En la denuncia, a la que tuvo acceso la nacion, se puntualiza que el 17 de febrero, seis días después del asesinato del empresario, la directora de la Agencia de Control Policial Mariana Olivieri detectó que el jefe de la Inspección 1º José Nizzo "levantó el servicio de custodia permanente dispuesto por la fiscal Cristina Ferraro en la sede de Oldani Turismo SRL". En la revisión del libro de guardias observaron que la custodia de la escena del crimen se retiró el 12 de febrero, un día después del asesinato de Oldani.

La hija de la víctima, que es empleada de la empresa, se negó a que se realizaran los peritajes en el lugar. "La hija del damnificado se niega rotundamente al ingreso de toda persona ajena a su negocio, no acatando la orden del fiscal, la que tomando conocimiento de la negativa accede a su pedido y el procedimiento finalmente se realiza con la presencia en el interior del local de la mujer y su esposo", señaló en un informe el coordinador de Escena del Delito de la División Científica Forense Pablo Molinas.

Los peritos detectaron "en el fondo del local y detrás de una puerta un pequeño reducto en el que había una cavidad con una estantería improvisada de madera, sobre la cual se encontraba gran cantidad de dinero en moneda nacional y extranjera. En ese momento se invita a abrir la caja de seguridad a la hija del damnificado que se niega rotundamente", indicó el informe del subcomisario Molinas.

Ese dinero fue el que desapareció el 12 de febrero, cuando se retiró la custodia del lugar por decisión del jefe de la Inspección 1a. de la policía, a contramano de lo que había decidido la fiscal Ferraro. Tras enterarse de lo ocurrido, la funcionaria judicial "dio por terminada la custodia" de la escena del crimen.

Versiones enfrentadas

Fuentes ligadas a la familia Oldani consultadas por LA NACIÓN señalaron que el dinero fue retirado del local por la hija de la víctima en presencia de la fiscal y los policías. "La fiscal dijo que sacaran objetos de valor del negocio", señaló esta fuente. El dinero, según esta versión, pertenecía a la víctima de una serie de operaciones inmobiliarias y el cobro de la jubilación en el extranjero de la madre del empresario. De acuerdo a esta postura, el momento no era superior a US$590.000 y está debidamente respaldado.

El problema es que como el dinero desapareció nadie puede comprobar cuántos dólares había en la repisa de madera y la caja fuerte. Fuentes del Ministerio de Seguridad señalaron a LA NACIÓN que por el volumen de billetes el monto no puede ser inferior a US$4.000.000.

Fuentes cercanas a la familia Oldani calificaron de "descabellada" la denuncia de Saín, aunque se mostraron conformes con la investigación que logró detener a cuatro responsables del asesinato del empresario.

Saín pidió al fiscal que investigue el supuesto delito de lavado de dinero y apuntó también en su presentación contra la fiscal Ferraro por el "levantamiento indebido de la custodia en la escena del crimen", la "alteración de la escena del crimen" y la extracción de una "millonaria suma" de la agencia de turismo. El ministro dijo en su momento que "en esa oficina no operaba solamente una agencia de viajes, sino algunas cosas más que tienen que ver con delitos muchos más graves".