La sanidad de Madrid se une para decir ‘basta’ al plan de urgencias: “Es una grave merma”

Dos sanitarias, con una cola de pacientes en el Centro de Salud Universidad, de Madrid, en diciembre de 2021. (Photo: Cezaro De Luca/Europa Press via Getty ImagesCezaro De Luca/Europa Press via Getty Images)
Dos sanitarias, con una cola de pacientes en el Centro de Salud Universidad, de Madrid, en diciembre de 2021. (Photo: Cezaro De Luca/Europa Press via Getty ImagesCezaro De Luca/Europa Press via Getty Images)

Dos sanitarias, con una cola de pacientes en el Centro de Salud Universidad, de Madrid, en diciembre de 2021. (Photo: Cezaro De Luca/Europa Press via Getty ImagesCezaro De Luca/Europa Press via Getty Images)

Varias sociedades científicas, sindicatos, asociaciones y vocalías del Colegio de Médicos de Madrid se han reunido este jueves en la capital para leer una declaración conjunta en la que denuncian la situación de las urgencias extrahospitalarias tras el último plan de reestructuración impulsado por la Comunidad de Madrid, que en su opinión “causa una grave merma en la equidad, calidad y seguridad en la asistencia a los pacientes”.

En dicho comunicado, constatan su “especial preocupación” por las “numerosas incidencias y graves incidentes de seguridad” provocados desde el estreno del plan de urgencias de Atención Primaria, cuando se abrieron (o reabrieron) 80 Puntos de Atención Continuada (PAC) con el mismo personal que atendía a la mitad de dispositivos, los antiguos Servicios de Atención Rural (SAR). 

Varios representantes de una decena de organizaciones o instituciones sanitarias han explicado desde la sede del Colegio de Médicos cuáles son los motivos que les llevan a firmar este “importante” manifiesto, siendo principalmente tres puntos los que les inquietan especialmente:

En primer lugar, “la desorganización en la apertura de los PAC, tanto a nivel de personal como de material”; las organizaciones, y los propios sanitarios, señalan que se han producido traslados “forzados”, avisando a los profesionales con margen de unas horas de cuál es su centro de trabajo ese día. Además, denuncian “fallos en los sistemas informáticos” de los centros. En segundo lugar, critican las carencias del “mínimo material indispensable” en muchos dispositivos, donde “no había nielectrocardiógrafo ni desfibrilador”, denuncian. Por último, lamentan las “desafortunadas declaraciones en torno al boicot de los profesionales” por parte del Gobierno regional, lo cual, en su opinión, ha podido “favorecer un clima de animadversión hacia los facultativos”.

Proponen, en su lugar, que la Administración se retracte de estos comentarios; que “se revierta esta reestructuración [de las urgencias] hasta que se realice de forma consensuada con los profesionales”; que la videoconsulta –implantada a última hora como solución a la falta de profesionales– se utilice siempre “como herramienta complementaria y en ningún caso sustitutiva de la presencia física del facultativo, [...] particularmente importante en situaciones de urgencia”; y que se alcance una inversión en Atención Primaria del 25% de lo dedicado a sanidad, tal y como recomienda la OMS, además del regreso a la jornada de 35 horas. 

“Han renunciado 28 compañeros”

Ángela Hernández, secretaria de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores (AMYTS) presente en la rueda de prensa, ha apuntado que en las dos semanas que llevan ‘funcionando’ los nuevos PAC, se han producido hasta 28 renuncias de médicos de estas urgencias, “algo que la Comunidad de Madrid no se podía ni debía permitir”.

“Han renunciado 28 compañeros que estaban contentos”, ha recalcado por su parte Elena Tutor, representante de la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (AFEM). “Después de hacer un esfuerzo en formarnos, hemos perdido a todos esos profesionales, y me temo que sea irreversible”, ha advertido Tutor, que subraya: “La ‘falta de médicos’ no es que no haya médicos. Lo que falta es que los profesionales quieran quedarse”. Según los datos que ha mencionado Tutor, de los más de 600 médicos que en los últimos años han acabado su residencia de medicina de familia en Madrid, sólo unos 80 se han quedado a trabajar en la Comunidad.

La ‘falta de médicos’ no es que no haya médicos. Lo que falta es que los profesionales quieran quedarse en Madrid

Por otro lado, todos los profesionales presentes han hecho hincapié en la gravedad de que la Comunidad de Madrid haya acabado con los Servicios Rurales (SAR), un sistema que funcionaba realmente bien –“un modelo”, “un ejemplo”– y que hasta ahora cumplía una “función de continuidad asistencial tan importante para los pacientes”. 

Cargan también contra la videoconsulta, no porque no sea útil, sino por considerarla incompatible con situaciones de urgencia: “Atendemos a niños inconscientes, infartos, paradas cardiorrespiratorias”, dicen. Recordemos que los nuevos PAC están diseñados para urgencias –cuando los centros de salud ya están cerrados–, y que con el último planteamiento de la Consejería de Sanidad madrileña, casi la mitad de estos centros carecen de médico presencial

“Hay que medir las palabras y ser cuidadoso en los mensajes”

Por último, los sanitarios apelan a la responsabilidad en el lenguaje de las autoridades políticas. Sin nombrar a la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, que no ha dejado de acusar a los médicos de “boicot”, los representantes de las organizaciones piden “ser cuidadosos en los mensajes”. “Hay compañeros que trabajan en situaciones difíciles. Si encima la población recibe el mensaje de que están boicoteando la sanidad, esto puede tener consecuencias”, ha advertido Manuel Martínez-Sellés, presidente del Colegio de Médicos de Madrid (ICOMEM).

“Hay que medir las palabras y tener cuidado”, ha coincidido Rafael Ortega, también del ICOMEM. “Tenemos que cuidar a los que nos cuidan”; en las agresiones, ha dicho Ortega, “influye lo que transmitamos a la población”.   

Representantes de las organizaciones que firman la declaración, este jueves en la sede del ICOMEM. (Photo: AMYTS)
Representantes de las organizaciones que firman la declaración, este jueves en la sede del ICOMEM. (Photo: AMYTS)

Representantes de las organizaciones que firman la declaración, este jueves en la sede del ICOMEM. (Photo: AMYTS)

El resto de portavoces presentes en la rueda de prensa ha hecho hincapié en que los medios y la población general sólo conoce las “agresiones más graves” y “más espectaculares” que se están produciendo estos días contra los sanitarios, pero que existen muchos más casos que no salen a la luz. 

Si la población recibe el mensaje de que los sanitarios están boicoteando la sanidad, esto puede tener consecuencias

Aseguran que “en Atención Primaria se han multiplicado los casos de agresiones verbales” desde la pandemia, y el discurso contra los sanitarios –por parte de una autoridad política– sólo contribuye a avivar más la tensión y hacer que prenda la llama. “La gente lo está pasando mal, y algunos focalizan esa frustración en su médico o en su enfermera. Lo estamos padeciendo en el día a día”, ha reconocido uno de los portavoces. 

Ángela Hernández, de AMYTS, ha recordado que la implantación de “personal de seguridad” en los SAR era una “petición histórica”. Estos médicos, ha explicado, “siempre han estado muy solos”. “Si ahora son menos personas, aún más grave”, ha subrayado. Pero “no tenemos que pedirles a ellos que se defiendan; deberían estar defendidos, y debería haber personal de seguridad en los PAC”. 

“Dispuestos y con la mano tendida”

Afirman los representantes de las organizaciones sanitarias que están “dispuestos y con la mano tendida” a la Administración para dar una salida a esta crisis. Los médicos de las urgencias extrahospitalarias siguen, por lo pronto, en huelga indefinida hasta que el Gobierno regional dé un paso para reunirse y negociar, en un momento en el que la convocatoria de paro se ha extendido a todo el personal de Medicina y Pediatría de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid. 

“No es sólo una reivindicación por nuestras condiciones –han asegurado este jueves–; esas condiciones influyen también en la asistencia que damos, en la calidad que queremos y que no podemos dar”. 

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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