Nueva sanción de EEUU contra Cuba hiere los intereses de ambos países

Leticia PINEDA
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La última estocada de Donald Trump contra Cuba, al regresarla a la lista negra de patrocinadores al terrorismo, es una "decisión política" para compensar a sus partidarios anticastristas que lastima los intereses de ambos países, opinan analistas.

El anuncio el lunes del secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, de volver a poner a Cuba en esa lista negra a sólo nueve días de que Trump abandone la Casa Blanca provocó una ola de indignación en Cuba que ha sufrido de manera severa el endurecimiento del bloqueo estadounidense en medio de la pandemia del coronavirus.

"En el colmo del cinismo, los terroristas e inmorales de la administración #Trump nos acusan de patrocinar al terrorismo", dijo el martes en su cuenta de Twitter el presidente Miguel Díaz-Canel.

El gobierno cubano había calificado antes esta acción como un acto de "oportunismo político", una postura con la que coincide el centro de análisis Washington Office on Latin America (Wola).

"Claramente es una decisión motivada políticamente, una recompensa a los aliados políticos internos de la administración Trump durante sus últimas semanas, más que un paso efectivo de política exterior", dijo en un comunicado Geoff Thale, presidente de Wola.

Para ese centro de análisis esta medida complicará al gobierno entrante de Joe Biden en la relación con Cuba y causará mayores dificultades económicas a las familias cubanas en medio de la pandemia.

"Es un paso vengativo que dañará al pueblo cubano, y no hará nada que promueva genuinamente los derechos humanos o los intereses de Estados Unidos", añadió Thale.

Cuba había sido retirada en 2015 de esa lista, que restringe el comercio y la ayuda exterior y expone a los inversionistas extranjeros a ser procesados por Estados Unidos, por el expresidente Barack Obama que consideró un fracaso los esfuerzos realizados durante medio siglo para aislar a la isla socialista.

- "Implacable con Cuba" -

Los cubanos han visto con desánimo cómo el gobierno de Trump tiró por la borda los acuerdos alcanzado seis años atrás por Obama y Raúl Castro, entonces presidente de Cuba y actual líder del Partido Comunista, que trajeron un respiro al país en medio de casi 59 años de bloqueo económico.

En ese paréntesis de tiempo hubo una mayor llegada de turistas desde Estados Unidos, surgieron numerosos restaurantes y negocios privados, se crearon empleos mejor remunerados y hubo un aumentó en el ingreso de divisas frescas al país.

A su llegada a la presidencia estadounidense, Trump declaró unilateralmente el fin del acuerdo y tomó más de 190 sanciones económicas que incluyeron restricciones para los viajeros estadounidenses, el retiro de cruceros y trabas para el envío de remesas a la isla.

Para el académico y exdiplomático cubano Carlos Alzugaray, las medidas que conforman el bloqueo con Obama bajaron "al 90%, no mucho más porque no pudo hacer mucho más y Tump los subió al 99%".

Declarar a Cuba como patrocinador del terrorismo, al lado de Corea del Norte, Siria e Irán, es una medida "muy cínica e hipócrita porque ellos saben perfectamente bien que no hay ningún elemento" para poner al país caribeño en esa categoría, señaló el experto.

Alzugaray considera que Biden tendría que subir la apuesta y pedir al Congreso de Estados Unidos que levante el bloqueo de manera incondicional, toda vez que se ha quedado sin pretextos para aplicar este cerco económico, señaló.

"Estados Unidos ha sido tan implacable con Cuba que ya no hay nada que hacer (...) en una época fueron las tropas en Angola, en otra época el apoyo de Cuba a los movimientos guerrilleros en América Latina", dijo sobre la posibilidad de que el próximo gobierno estadounidense quiera poner condiciones al gobierno cubano para echar marcha atrás a las sanciones.

Lo único que Cuba aceptó negociar es la compensación por propiedades que fueron confiscadas en la isla tras el triunfo de la revolución cubana a ciudadanos cubanos y estadounidenses.

"¿Qué va a cumplir Cuba?, ¿Algo que tiene que ver con su ordenamiento interno? Eso no va a pasar, ningún país cambia su ordenamiento interno bajo presión", aseguró Alzugaray refiriéndose a la constante demanda estadounidense de un cambio del régimen encabezado por el fallecido líder de la revolución Fidel Castro y luego por su hermano Raúl.

Díaz-Canel asumió la presidencia en abril de 2018 y se espera que en abril de este año sustituya a Raúl Castro al frente del Partido Comunista de Cuba.

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