Sánchez azuza el miedo a Vox para perpetuarse

El líder de Vox en un mitin de las pasadas elecciones de Andalucía. REUTERS/Stringer

Pedro Sánchez tiene un plan. Bueno, ya lo tenía. Era, y es, apurar la legislatura al máximo. Lo que ocurre es que ahora tiene una estrategia para llevarlo a cabo: Una doble pinza de nacionalismos.

La primera fase la entendió la pasada semana, cuando los médicos, bomberos, profesores, estudiantes y funcionarios en general, salieron a la calle en Cataluña para protestar por la década de parálisis heredada de los recortes y las políticas austeras de Artur Mas. Viendo que la nueva partida económica presupuestada en los Presupuestos Generales podría aliviar la situación, tendió la mano a los partidos independentistas para aprobar las Cuentas a la vuelta de Navidad. 

De primeras la respuesta fue un tanto tibia. Pero en estas llegaron las elecciones andaluzas, y la segunda fase del plan. La amarga victoria de Susana Díaz tras el ascenso de la derecha –y la irrupción de la extrema derecha- ha sido reconvertida por Pedro Sánchez en una oportunidad.  Si VOX ha sido una mala noticia para el PSOE en Andalucía, ¿por que no aplicarlo al resto?

Y así está la cosa, con Pedro Sánchez azuzando el miedo a Vox entre los partidos catalanes para tratar de recuperar la iniciativa. El mensaje es muy claro: Si aprobamos los Presupuestos alargamos la legislatura. ‘Si no los aprobamos, en mayo hay elecciones, Vox entra en el hemiciclo y la suma de derechas aplicarán un 155 mucho más duro que el de Rajoy. Lo tomas o lo dejas’.

De momento la aguja no se ha movido. De hecho ayer mismo el portavoz de ERC, Joan Tardá, escenificó su negativa en Radio Cable. “No solamente no apoyaremos los presupuestos, es que no vamos a negociar nada”. “Nosotros hemos cumplido, y el PSOE no, ellos no han hecho nada, y nosotros lo hemos hecho todo”- recriminó. Y acusó al partido socialista de estar “blanqueando la represión”. Siendo “cómplice no tan activo como PP y C’s, sino pasivo, de la represión”.

Pero no hace falta ser un estadista cum laude para entender que no pueden aguantar el envite eternamente. Tomando como base lo ocurrido en Andalucía, por mucho que las fuerzas independentistas catalanas mantengan sus escaños en unas hipotéticas elecciones generales en mayo, el resto del hemiciclo cambiará considerablemente. Y el aumento de los diputados de PP, Ciudadanos y Vox les perjudicará enormemente. Baste recordar lo que dice Santiago Abascal en su programa:

Eliminar las comunidades autónomas con el pretexto de “reducir el gasto público”
-Suspender las policías autonómicas, como los Mossos d’Esquadra
-Promover la ilegalización de los partidos secesionistas
-Eliminación de cargos y organismos públicos así como el cierre de las televisiones autonómicas o consejos consultivos.

Si Sánchez logra inocular el miedo a Vox, es posible que Junts per Catalunya y Esquerra republicana opten por ceder en sus posiciones antes de tener que replegarlas del todo en caso de un adelanto electoral