Saná sigue manteniendo su belleza pese a los ocho años de guerra en Yemen

En septiembre de 2014 un golpe de estado contra el presidente Al-Hadi provocó el inicio de una guerra civil en Yemen que ha causado la muerte de cientos de miles de personas y una grave crisis humanitaria en el país de Oriente Próximo. Sin embargo, la tragedia no ha podido borrar la belleza de su capital, Saná, una de las ciudades más hermosas del mundo.

Considerada como el centro cultural islámico por excelencia, ya que ayudó de manera fundamental a la expansión de esta religión entre los siglos VII y VIII, Saná se encuentra en la provincia del mismo nombre estratégicamente en mitad de la ruta de Adén a La Meca. Se levanta sobre una meseta a más de 2.200 metros de altura, al pie de las montañas de Djebel Nogoum y Djebel Ayban.

El gran atractivo de la ciudad es su impresionante arquitectura. Los minaretes de sus más de 100 mezquitas se levantan sobre sus casas-torre construidas con adobe y con el tejado plano. Estos rascacielos antiguos, construidos muchos antes del siglo XI, todavía siguen en uso, la mayoría como residencias privadas.

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