San Valentín une a más de 400 parejas pobres en Nicaragua

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San Valentín une a más de 400 parejas pobres en Nicaragua

Ataviadas con sus mejores trajes, 405 parejas nicaragüenses de bajos recursos contrajeron matrimonio de manera gratuita con motivo del día de los enamorados, convencidos de que con amor y trabajo pueden salir adelante.

La jueza Cecilia Díaz formalizó las uniones durante una ceremonia en el Paseo Xolotlán, a orillas del lago de Managua, en la que instó a las parejas a "guardarse respeto, fidelidad y asistirse mutuamente en todas las circunstancias de la vida".

La boda masiva es organizada por la oficialista Radio Ya, con el apoyo del gobierno y jueces, que en los últimos 17 años han unido gratis en matrimonio a más de 8.500 nicaragüenses, según los anfitriones.

La fecha es aprovechada por parejas pobres, tanto de la capital como del interior del país, y por aquellas que tienen varios años de convivencia, muchas con hijos y nietos a cuestas.

"Muchas personas se casan hoy porque no tienen dinero. Sólo para casarse necesitan" más de 400 dólares, incluida una fiesta sencilla, comentó a la AFP Jenny Murillo, cuya hermana contrajo nupcias con un soldado.

En Nicaragua, uno de los países más pobres del hemisferio, el salario mínimo es de menos de 220 dólares, y no cubre el costo de la canasta básica de productos.

La líder comunal Rosa Pérez, de 49 años, y el agricultor Ramon Pastrana, de 52, contaron a la AFP que llegaron a la capital desde una remota comunidad del norteño municipio de Somoto para cumplir su sueño de casarse, tras una relación de 30 años, en la que procrearon cinco hijos que les han dado ya seis nietos.

"No nos casamos antes porque pensábamos que los casamientos se deshacen", dijo el hombre, quien adujo que ama a su esposa. Ella "cocina, plancha y hace todo en la casa", mientras él siembra en el campo, dijo.

El árbitro de fútbol Isak Trujillo se enlazó a su vez con Fátima porque dijo que le "encanta" cómo le atiende.

Según la leyenda, la festividad recuerda al presbítero Valentín, decapitado por desafiar la orden del emperador romano Claudio II, quien prohibió el matrimonio de jóvenes para que los soldados fuesen más efectivos en la guerra.

"Gracias a él se están realizando estas actividades", comentó a la AFP Roger Hernández, quien formalizó su relación con Vanessa tras cinco años de convivencia en una comunidad del noroeste del país.

La mayoría dice que la regla para un buen matrimonio es dialogar, compartir y no acumular rencores después de una discusión.