San Fermín 2018: así intentan las autoridades evitar que haya un nuevo caso como el de la Manada

San Fermín 2018 ya ha echado andar, pero en esta edición lo hace mirando al pasado. En la memoria colectiva dos casos muy sonados que han transformado la popular fiesta en un escenario de violencia y polémica. En primer lugar, el asesinato hace una década de Nagore Laffage, la joven enfermera que murió a golpes después de negarse a tener relaciones sexuales con un hombre.

En segundo lugar, la controversia por la sentencia de La Manada, el grupo de cinco amigos que acaba de quedar en libertad provisional tras la violación múltiple a una joven de 18 años en las fiestas de 2016. El objetivo es crear un ambiente sano y divertido en el que todas las personas puedan disfrutar de San Fermín sin temer por su seguridad.

En esta edición hay más agentes desplegados (EFE).

En los últimos años las autoridades se han esforzado por borrar la imagen de que Pamplona durante estos días es una ciudad sin ley donde no hay reglas y todo el mundo puede hacer lo que quiera. El cambio de mentalidad se ve en las calles y es el reflejo de un importante movimiento feminista que ya demostró su poder en la huelga del 8 de marzo o denunciando la sentencia de La Manada.

El ayuntamiento de la ciudad navarra ha trabajado intensamente para crear conciencia sobre la violencia sexual y alentar a las víctimas a denunciar los abusos que sufran. La dedicación en esta edición es plena. Hay unos 3.500 policías locales, guardias civiles y policías nacionales que se encargan de velar por la seguridad de las miles de personas congregadas en Pamplona. Tienen capacidad para restringir el acceso a determinados lugares e incluso para cerrar un área en momentos de mucha actividad.

Pañuelos rojos en la plaza del Ayuntamiento (AFP).

Además, se ha creado una aplicación para los móviles que funciona de forma muy sencilla y que sirve para ayudar a las víctimas potenciales de violencia. Si alguien sufre un ataque, solo tiene que pulsar un botón de su terminal y su ubicación aparece en la pantalla de la jefatura de policía y estos mandan una patrulla.

Hay un segundo botón que permite que cualquier persona avise de un ataque, ya sea como testigo o como víctima y finalmente hay un tercero que permite rastrear el viaje hasta casa de cualquier persona de la libreta de direcciones del terminal y así asegurarse de que ha llegado perfectamente.

Medidas estas que intentan alejar la violencia de la fiesta y mostrar que las mujeres pueden cantar, bailar o reír sin preocuparse por nada más. Solo el tiempo dirá si estas acciones han sido exitosas o no.