Las consecuencias de involucrar por error a un grupo entero en el asesinato de Samuel

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El asesinato de Samuel a manos de un grupo de personas que le dio una paliza el pasado 3 de julio en A Coruña al grito de “maricón, te vamos a matar” se ha convertido en un arma arrojadiza entre la izquierda y la derecha, que han acabando politizando la muerte del joven, de 24 años. Una utilización que se ha intensificado a raíz de una información publicada este fin de semana que relacionaba a uno de los detenidos por el asesinato con el grupo Riazor Blues. Este señalamiento, que se hizo sin aportar pruebas y que ha sido desmentido por los aludidos, ha sido aprovechado igualmente por algunos dirigentes políticos para crispar aún más el ambiente.

Samuel murió el pasado 3 de julio en el hospital como consecuencia de los golpes recibidos durante la paliza que le propiciaron varias personas. Dos amigas suyas declararon que, mientras le pegaban, se escucharon gritos de “maricón, te vamos a matar”. Su asesinato despertó una oleada de protestas y marchas en la calle para pedir justicia para él y que paren las agresiones LGTBIfóbicas, que, como muestran las estadísticas, han aumentado. En las calles de distintas ciudades, protestas por lo ocurrido. En las redes sociales, condolencias y críticas al discurso homófobo de algunos partidos.

Políticos de izquierda como Irene Montero y Juan Carlos Monedero publicaron mensajes a través de sus redes sociales comentando la noticia. La Ministra de Igualdad, era contundente en su comentario: “Basta de blanquear los discursos homófobos, xenófobos y machistas de la extrema derecha. Todo nuestro apoyo a los seres queridos de Samuel”. Por su parte, el cofundador de Unidas Podemos pedía explicaciones directamente a VOX y al PP. “A ver si alguien me explica a qué Dios le rezan los de @VOX y los que les secundan cuando asesinan a alguien por su odio a los homosexuales. Piensa @AlmeidaPP_, que si hubieras colgado la bandera LGTBI en el Ayuntamiento, el asesinato de Samuel habría sido un poco más difícil”, publicó.

Tras producirse las primeras detenciones (seis, dos de ellas de menores de edad), comenzaron a publicarse algunos datos y perfiles sobre los presuntos culpables de la muerte de Samuel. Fue en el perfil trazado sobre uno de ellos por El Español donde se pudo leer por primera vez esa supuesta relación de él con el grupo de extrema izquierda seguidor del Deportivo de la Coruña llamado Riazor Blues.

El 11 de julio se publicó la noticia titulada “Yumba, el tercer detenido por el asesinato de Samuel, cercano a los Riazor Blues, intervino en la 2ª paliza”. Dentro, en el primer párrafo de la misma, se insistía en el joven, de entre 20 y 25 año, es “vecino de A Coruña y cercano a los círculos de los Riazor Blues, seguidores del Real Club Deportivo, aunque no pertenece al colectivo”.

Los aludidos, el citado grupo de hinchas, salieron al paso de ese señalamiento solo unas horas después con un comunicado publicado en su perfil en Twitter redactado en gallego en el que desmentían esa información. “¿Dónde están las pruebas que relacionan a ese individuo con Riazor Blues? ¿Dónde podemos conocer esa proximidad con nuestro grupo?”, se preguntaban al tiempo que hacían constar que “esa información no aparece en la noticia ni va a aparecer ninguna prueba de esa relación, porque no existe ninguna vinculación de esa persona con Riazor Blues”.

Además, acusaban de “manipulación" a los medios que habían publicado esa información (fueron varios los que la replicaron), exigían una rectificación y sentenciaban que “solo la escoria más despreciable de la sociedad es capaz de utilizar este asesinato para intoxicar nuestro nombre” acusándoles de querer manchar su imagen.

Un titular y una alusión en el texto de la noticia a este grupo de extrema izquierda sirvieron a la derecha, que no hizo caso al desmentido de los aludidos, para cargar contra quienes les habían acusado de alimentar la LGTBIfobia con su discurso. Uno de ellos fue Toni Cantó, quien, pese a haber sido colocado recientemente al frente de la Oficina del Español, decida su perfil en redes a otros menesteres que tienen que ver más con los indultos y cargar contra el PSOE y Podemos, que con la defensa de la lengua de Cervantes. 

Así, compartió la noticia publicada por El Español, con el siguiente comentario: “Yumba, el tercer detenido por el asesinato de Samuel, cercano a los Riazor Blues. Grupo de seguidores radicales del Deportivo de La Coruña de ideología nacionalista de extrema izquierda. Lo mató la ultraderecha”. Como él, el conocido simpatizan de la derecha y que ya ha sido señalado en más de una ocasión por contribuir a la propagación de bulos, Alvise Pérez, avivó el fuego sumándose al señalamiento asegurando que “la banda del asesino de Samuel (Riazor Blues) está formada por miembros que han sido condenados por agresiones a militantes de Vox y sabotaje de mítines de este partido. No hay forma lógica de que la izquierda salga viva de semejante engaño mediático”. En El Español no dijeron que fuese parte de los Riazor Blues, pero él lo dio por hecho. 

Pese al desmentido y la falta de publicación de pruebas, el nombre del grupo sigue en boca de algunos. Como Santiago Abascal que, en una entrevista en EsRadio, se quejaba de que, según él, “se ha organizado una campaña de propaganda contra Vox, al que han culpado de que fuese asesinado por su condición de homosexual”. Además, insistía en la afirmación de que uno de los detenidos es “un hincha de extrema izquierda de los Riazor Blues”.

Dos días después de haber situado a los Riazor Blues en el centro de la polémica por el asesinato de Samuel, El Mundo publicaba un perfil de los hasta ahora detenidos por el crimen. En el texto referente a A. se hacía eco de esa información añadiendo que “este diario ha podido saber que en 2017 se vio envuelto en una pelea callejera en la ciudad, de la que varios medios locales y autonómicos también se hicieron eco. En ese altercado se vieron involucrados miembros del grupo hincha, siendo A. herido por uno de ellos”.

Contado esto, recoge el perfil sobre este detenido que “con el tiempo entró en contacto con algunos de sus seguidores (que no miembros)” pero que “varias fuentes cercanas tanto al club de fútbol como a A. aseguran que éste nunca participó en las actividades de los Riazor Blues y que por lo único que se le puede relacionar con ellos es porque tenía ‘amistades que sí eran cercanas’ a este grupo”.

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