Salvando a 11 elefantes de una muerte en el barro

La manada de elefantes atrapada en el barro. WCS Cambodia

Lo que podía haber sido una catástrofe para la conservación de una especie se ha convertido en una bonita metáfora sobre la protección de la naturaleza. Once elefantes asiáticos (Elephas maximus) quedaron atrapados en una piscina de barro, de la que no podían escapar. Pero gracias al esfuerzo de la población local, las autoridades medioambientales y las organizaciones conservacionistas, se pudo salvar a esta manada.

La historia es bastante curiosa en prácticamente todos sus detalles. Todo ocurrió en el Refugio de Fauna Salvaje de Keo Seima, en Camboya. Se trata de una región donde organizaciones conservacionistas – principalmente la Wildlife Conservation Society (WCS) – participan junto con las autoridades para proteger la fauna, al mismo tiempo que contribuyen al desarrollo de las comunidades.

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Y aquí empieza lo curioso. Porque estas comunidades son principalmente agrícolas. Y para sus campos, necesitan almacenar agua. Claro, aprovechan lo que tienen… como cráteres de bombas de la guerra de Vietnam. Que es donde quedaron atrapados los elefantes.

Esta práctica no es extraña en esta zona del sudeste asiático. Los agricultores aprovechan los cráteres y los agrandan, de tal manera que las aguas de lluvia se almacenan. Pero también se convierten en una trampa mortal si algún animal cae ahí.

Que, todo sea dicho, no es lo normal. Y es la parte de la historia que aún no se entiende muy bien. ¿Cómo entraron once elefantes, tres hembras adultas y ocho crías de distintas edades, en este cráter? Tal vez cayese primero alguna de las crías, y el resto tratasen de ayudarla. No se sabe con seguridad.

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En cualquier caso, ahí se encontraban sin poder salir. Cuando la población local vio los animales, trataron de sacarlo pero carecían de medios. Así que informaron a las autoridades, a los agentes medioambientales. Pero estos tampoco contaban con los recursos necesarios.

En ese momento se informó a los miembros de WCS que trabajan en la zona. Éstos pusieron en marcha un plan para sacar de allí a los elefantes. Empleando cierta maquinaria, cables, cuerdas y motores podrían sacarlos… si contaban con la ayuda de los agricultores.

Así que se pusieron manos a la obra, y entre todos fueron sacando uno por uno a los elefantes. Con las crías de menor edad fue relativamente más fácil. Pero el último animal, una de las hembras adultas, la cosa se complicó. Hizo falta todo el material y el esfuerzo conjunto de la población local, los agentes medioambientales y los miembros de la organización conservacionista para sacarla. Unos tirando y otros empujando, consiguieron salvar al elefante.

Algo que no hubiese podido hacerse de no contar con el esfuerzo coordinado de todos los implicados. Lo mismo se puede decir de conservar esta especie, cuya supervivencia depende de que todos trabajen con un objetivo y una estrategia común.

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