Salvador Illa, la apuesta incompleta de Pedro Sánchez en Cataluña

Daniel BOSQUE
·2 min de lectura
El candidato Salvador Illa, durante un acto electoral de los socialistas catalanes, el 29 de enero de 2021 en Barcelona

Desconocido antes de la pandemia, el ex ministro español de Sanidad Salvador Illa consiguió una pírrica victoria en las elecciones regionales de Cataluña, insuficiente para desplazar a los independentistas del poder como buscaba el jefe de gobierno socialista Pedro Sánchez.

Timonel de la lucha contra el covid-19 en España, este filósofo de 54 años llevó a los socialistas de cuarta a primera fuerza en el Parlamento regional, con un 23% de los votos y 33 escaños de 135.

Pero ante la mayoría absoluta obtenida por los distintos partidos separatistas, que incluso superaron el 50% de los sufragios, son ínfimas sus opciones para erigirse en presidente de esta rica región nororiental de 7,8 millones de habitantes.

Pausado y comedido, este hombre de aspecto 'vintage', con gafas cuadradas y flequillo lateral, basó su campaña en "pasar página" a una década agitada en Cataluña, escenario en 2017 de una fallida secesión.

"El cambio ha llegado a Cataluña para quedarse (...) No hay más solución que el reencuentro" entre catalanes, dijo tras conocerse los resultados.

Y, aunque la aritmética es complicada, se comprometió a someterse a un voto de investidura en la cámara regional para tratar de convertirse en presidente.

Nacido el 5 de mayo de 1966 en la Roca del Vallés, municipio industrial cerca de Barcelona que dirigió durante diez años, este hijo de un trabajador fabril y una ama de casa destacó en las manifestaciones unionistas durante el intento de secesión de 2017.

Pero al mismo tiempo, es buen conocedor del movimiento independentista, con quien negoció la renovación en el poder de Sánchez hace un año.

Ese trabajo entre bambalinas le valió para ser nombrado ministro de Sanidad en enero de 2020, un puesto normalmente secundario.

"En tiempos normales, nunca es un ministerio con mucha exposición. Pero con la pandemia, ha sido el más importante, se ha convertido en un superministro, en un protagonista inesperado", señala el analista Euprepio Padula, del gabinete Padula & Partners.

"Y aunque su gestión puede ser criticada", toda vez que España ha sido uno de los países europeos más golpeados por el covid-19 con más de 62.000 muertos, "ha demostrado cierta capacidad de negociación, calma, tranquilidad" y eso es "algo raro" en una España aquejada por la polarización política, estima Padula.

Discreto en política, este padre de una hija lo es también en el plano personal: aficionado a correr, dedica su tiempo libre a cuidar el huerto de su padre o a leer ensayos históricos y políticos.

Y en una nota discordante en la tradición política local, es aficionado del Espanyol, un histórico club de fútbol a la sombra del todopoderoso FC Barcelona.

dbh-mg/erl