Salvado por el piloto automático de su coche que lo llevó al Hospital

Hace unas semanas comentábamos en esta sección los ambiciosos planes de Tesla Motors para expandirse construyendo una inmensa GigaFactory. Sin embargo, las nuevas tecnologías, más si son innovadoras y revolucionarias, suelen tener unos comienzos difíciles. De hecho, la potente maquinaria automovilística de Elon Musk parece que solo recibía malas noticias de uno de sus juguetitos más célebres: el piloto automático instalado en sus coches eléctricos.

La primera víctima de esta incipiente tecnología fue Joshua Brown, un estadounidense de cuarenta años que se encontraba cómodamente en su Tesla Model S viendo “una película de Harry Potter” mientras el piloto automático conducía por él…

El accidente ocurrió cuando repentinamente un camión realizó un giró de carril que el piloto automático del coche no detectó, lo que desembocó en un fuerte choque contra la parte posterior del camión y finalmente contra una de las vallas protectoras de la autopista. El propietario del coche automático falleció al instante.

Ha sido, hasta el momento, el accidente más trágico en el que se ha visto envuelto el coche automático de Tesla, pero no ha sido el único. Numerosos fallos en las pruebas iniciales, choques producidos por objetos imprevistos y no detectados, por no mencionar que hace tan solo unos días un grupo de hackers anunció que los sensores de estos coches pueden piratearse y engañar al piloto automático consiguiendo incluso que se estrelle.

Sin embargo, no todo han sido malas noticias para el piloto automático de Tesla Motors puesto que hace unos días apareció en los medios una historia que, no solo puede alegrarnos el día sino que nos deja ver uno de los múltiples beneficios que esta tecnología puede traernos en un futuro cada vez más cercano.

Joshua Neally es un abogado del estado de Missouri que todos los días debe recorrer unos 70 kilómetros desde su casa hasta el bufete donde trabaja en Springfield. El 07 de agosto Neally se subió a su coche para ir al trabajo como cada mañana pero, a mitad de camino, comenzó a sentirse enfermo notando una fuerte presión en el pecho.

Afortunadamente este abogado era propietario de un Tesla Model X, con el que además ya había realizado varias pruebas de piloto automático en el recorrido de su casa al trabajo. Cuando sintió que ya no podía conducir más debido al intenso dolor, Neally activó los sensores del coche y ordenó al coche que le llevase al Hospital más cercano…

El coche recorrió aproximadamente 30 kilómetros de manera automática, consiguiendo llegar a tiempo a un Hospital donde fue atendido de una embolia pulmonar debida a un trombo que había bloqueado una de sus arterias. Afortunadamente los doctores actuaron a tiempo y ahora el conductor puede decir literalmente que su coche automático le salvó la vida.

Debemos prepararnos para lo que viene y a buen seguro durante los próximos años encontraremos noticias trágicas como la de Brown, unidas a historias alegres como la de Nelly. Ninguna tecnología es perfecta, y mucho menos en sus inicios.

Todo este proceso debemos analizarlo con cierta perspectiva: La tecnología implícita en el piloto automático está destinada fundamentalmente a evitar accidentes, no a provocarlos, por lo que habrá que ser paciente y avanzar en la precisión y seguridad de estos sistemas. En muy poco tiempo el piloto automático va a convertirse, indefectiblemente, en parte de nuestras vidas, los aciertos y los errores cometidos en ese camino deberán servir para mejorar los sistemas, los sensores y las respuestas automáticas.

Referencias y más información:

Will Oremus “Code Is My Co-pilot” Slate Future

Leo Kelion “Tesla says autopilot involved in second car crash” BBC News