"Salir al fresco", mucho más que una tradición española

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En el corazón de España, una tradición secular ha sobrevivido al paso del tiempo y a las veleidades de la modernidad. Se llama "salir al fresco" y consiste, esencialmente, en salir a la calle con una silla al caer la tarde, cuando el calor empieza a aflojar en los sofocantes días de verano.

En pueblos del centro y el sur de España, como el manchego de Campo de Criptana, es casi una religión.

"En este barrio salimos todas las noches. Algunas noches hasta las doce o las doce y media", explica un vecino.

"Yo vivo ahí y mi hermana vive ahí más allá -dice una señora mostrando dos portales de una calle-. Y aquí estamos. No hablamos de nada, salvo de lo nuestro".

Panacea contra la soledad de los mayores

Charlar de esto y aquello, reír, cantar o cotillear. Es una panacea contra la soledad, sobre todo de los más mayores, y mucho más barato que el psicólogo.

"No criticamos de nadie, pero hablamos de todo el mundo" dice entre las risas de sus vecinos una mujer.

"Hablamos de política, hablamos de religión, de todo", ahonda otra señora.

De estas costumbres bebió en su infancia y se inspiró el director manchego Pedro Almodóvar. Y no se crean que solo es cosa de viejos.

"Lo hacen las abuelas, pero nosotras también lo hacemos, de forma diferente, pero creo que es una tradición y que tiene que seguir por el resto de los años", asegura una adolescente flanqueada por dos amigas.

Una tradición tan auténtica, que nos preguntamos cómo es posible que aún no la haya descubierto Hollywood.

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